UNA CIENCIA INCORRECTA Y UNOS TEMORES SIN FUNDAMENTO

Hace años el Dr. David Legates caracterizó a la ciencia del calentamiento global como ¨incompleta e incorrecta¨. Efectivamente, el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC ) de las Naciones Unidas utilizaba modelos de computación del sistema climático para sacar conclusiones apresuradas sobre el desarrollo futuro del clima de la tierra.

Lo sigue haciendo aún hoy, 30 años después de haber comenzado su actividad y el resultado es el mismo: los modelos de computación sólo aciertan a una aproximación muy pobre del clima real, y por lo tanto sus conclusiones son erróneas: el calentamiento previsto es dos, tres y hasta cuatro veces mayor que el medido realmente. En los últimos 150 años la tierra ha visto incrementada su temperatura en 0,8 grados centígrados, recuperándose del bajón de la Pequeña Edad de Hielo. Pero lo más importante, lo trascendental de todo esto, es que el mismo IPCC atribuye sólo el 50% de este calentamiento a la acción del hombre, es decir, al incremento del dióxido de carbono en la atmósfera.

Son algunos políticos, los periodistas y los grupos de presión ecologistas los que difunden el miedo y tratan de convertir algo de poca importancia en un hecho grave frente al cual habría que tomar medidas urgentes.

No son sólo los grupos económicos interesados en la continuidad de los subsidios y la inversión en energías renovables los que motorizan esto, puesto que desde hace muchas décadas la humanidad ha estado buscando un motivo de acción para el cambio, un rumbo espiritual con el cual sobrepujar el vacío de las satisfacciones materiales que provee la sociedad capitalista de consumo; y no cabe duda que son las generaciones jóvenes las que hacen vanguardia. Es un movimiento generado en los países ricos de europa, en USA, en Australia y Canadá que se ha difundido a toda la periferia y que ha sido tomado, por decirlo de alguna manera, de forma poco crítica por nuestros políticos e intelectuales.

Hace 50 años, cuando salieron los alarmantes informes del Club de Roma –curiosamente, los primeros trabajos generados por modelos de computación – se suscitó un gran debate entre los científicos que le daban crédito a esos informes, y la mayoría de los intelectuales, muy influenciados entonces por el socialismo y por la idea del progreso , sobre si no se trataba meramente de un artilugio fabricado por los Think Tanks del capitalismo para promover el miedo y desviar las políticas de transformación y cambio que el Tercer Mundo debía afrontar para superar la miseria y el colonialismo.

Cincuenta años después nos encontramos en la paradójica situación de que la intelectualidad de izquierda, que debería promover el bienestar y el progreso de los pueblos que aún se debaten en el estancamiento económico y el caos político, se ha plegado a esta campaña contra los combustibles fósiles y por la descarbonización de la economía mundial.

Pero estas medidas son del todo inconducentes para los objetivos propuestos, en caso de que realmente el calentamiento global fuera un problema que se deba encarar urgentemente, cosa que no es. Y algo de suma importancia: no se comprende que semejantes medidas de descarbonización de la economía tendrían efectos muy perjudiciales para los países que deben aún salir de la pobreza.

Lo que resulta más grave es que se ha abandonado la concepción científica de la realidad y se ha caido en una especie de hechizo por las políticas utópicas que no tienen fundamento alguno en la lógica del desarrollo científico y tecnológico de nuestras sociedades, ni en la economía de mercado que, a pesar de sus falencias, nos permite un grado de libertad y de bienestar muy superiores a los comprobados en otros sistemas.

Debemos enfrentarnos de forma inteligente al bombardeo de las Fake News que todos los días nos muestran desastres de todo tipo y se lo achacan al calentamiento global y al cambio climático.

Los científicos honestos nos dicen que todo lo relacionado con la ciencia del IPCC debe ser tomado con pinzas, que las cosas del clima no han variado tanto en las últimas décadas y que esta variación probablemente sea natural, esto es, una variación dependiente de fuerzas que se encuentran mucho más allá de las posibilidades de intervención inteligente de los hombres – el sol y las fuerzas cósmicas -. En todo caso, como lo hemos comprobado en muchas situaciones, la inteligencia y los medios de las ciencias serias y de la ingeniería nos proveen un amplio abanico de opciones frente a las situaciones que ya conocemos de sobra: sequías, inundaciones, extremos de temperatura y todos aquellos desafíos que las sociedades han estado afrontando con rigor y seriedad durante los últimos siglos.

Sapere Aude!

In Memoriam

Patricia Pasquali

A veces nos resulta muy difícil hacernos una idea de cómo han podido llegar a surgir y afianzarse ciertas características de la Nación, cuando las consideramos desde la perspectiva o punto de vista de la psicología social, porque los largos tiempos históricos de la sociedad resultan inconmesurables para el individuo particular, y es sólo éste el sujeto de la comprensión y de la reflexión

Esta paradoja de la disonancia entre el tiempo histórico y el tiempo individual es la que todo historiador debe clarificar antes que nada. La historia de las ideas o historia intelectual de una nación es el lugar apropiado para que esta paradoja o contradicción entre la historicidad de un pueblo y la historia individual se clarifiquen y sirvan de palanca impulsora para la comprensión profunda de los principales problemas que enfrenta la Nación.

El conflicto, el disenso, la militancia exacerbada han impedido una comprensión verdadera de la problemática argentina, por lo menos a nivel de la divulgación popular, y los últimos años han agravado la situación porque los vicios de antaño se han agravado en vez de sanar. La generación joven ha sido la más golpeada por este¨ crimen intelectual¨

La falsificación de la historia en argentina nos da una pauta del complejo conflicto espiritual que atravesamos: mientras no asumamos la verdad de nuestro pasado, seguiremos en ese estado de minoridad que incapacita a los pueblos para asumir el control de su futuro.

Con la economía pasa lo mismo, y la mayoría de los argentinos todavía pensamos que somos un país rico que de alguna manera está siendo saboteado por fuerzas hostiles. Pienso que nuestra relación con la historia y con la economía constituye el síntoma regio que señala la índole de nuestra enfermedad: vivir en la irrealidad, la negación del principio de realidad.

En relación a la corrupción, ésta nos viene de muy lejos. Ella está documentada, certificada y auditada. Es y será objeto de estudios e investigaciónes para futuras generaciones de académicos y literatos; maestrías, tesis y, con suerte, alguna gran novela resultarán de todo ello.

Las causas de esta corrupción enquistada en la vida histórica de la Nación son profundas y, por su misma esencia son casi imposibles de erradicar de un sólo golpe . El efecto de esto sería como cuando a un adicto en terapia intensiva se le corta su droga o su medicación a cero: su vida pendería de un hilo.

Pero tampoco es admisible la continuidad de este estado de profunda degradación institucional, bajo pena de sufrir consecuencias aún peores que las provocadas por un brutal síndrome de abstinencia.

La tradición metafísica y pesimista de la interpretación de nuestra historia, cuyo mayor exponente es Ezequiel Martínez Estrada ve en este estado de corrupción un síntoma característico de un sistema social que está condenado a perecer . Y perecerá, necesariamente, según esta interpretación, puesto que está maldito por un pecado original, acontecido en tiempos de la Conquista española, y vuelto a repetir una y otra vez. Esta interpretación de la crisis argentina lo llevó a Martínez Estrada a adherir al marxismo y apoyar la revolución cubana.

La corrupción se entiende mejor si se la considera como un problema mecánico y racional, pertinente a toda sociedad, puesto que es imposible que un sistema compuesto por hombres falibles funcione a la perfección.

Los Padres Fundadores americanos Jefferson, Madison, Franklin y Hamilton, y nuestros Sarmiento y Alberdi lo sabían muy bien:

necesitamos gobierno porque no somos ángeles .

Y la Ley debe ser implacable.

Hay soluciones para atacar a la corrupción pública que pueden implementarse dentro de los márgenes de la República, que llevan tiempo, pero que nos dan un amplio espacio para seguir viviendo dentro de los parámetros de la civilización.

Porque cualquier opción que se aleje de la racionalidad republicana y democrática nos amenaza de seguro con una recaída en la barbarie; los argentinos no podemos repetir lo que ya nos pasó.

El siglo XX, con las experiencias comunistas y fascistas, no dejan ningún margen de dudas respecto a que

la vida civilizada sólo es posible si seguimos el camino de la convivencia democrática bajo el imperio de la ley.

Frente a quienes piensan, invocando el desencanto repetido, la frustración y el sufrimiento del pueblo, que sólo quedan por aplicar en nuestra república soluciones radicales y terminantes, yo aconsejo la opción ilustrada y humanista del filósofo Inmanuel Kant:

Argentinos, Sapere Audete !

Liberalismo y nacionalismo económico

Feliz el hombre que extrae su alegría y su fuerza de la prosperidad de la Patria ! HÖLDERLIN

EL DEBATE ENTRE EL NACIONALISMO ECONÓMICO y el liberalismo lleva ya  muchísimo tiempo en Argentina. Se trata, más que de un debate económico, de una polémica en torno a las pautas culturales y políticas que deben regir la vida de los ciudadanos.

Y esto es así porque el liberalismo no es sólo una cuestión de economía. El liberalismo es una cosmovisión que coloca al individuo como centro y motor de la dinámica social. Es la pauta filosófica y cultural que marca el período de la Ilustración y que constituye el eje axial de la Modernidad.

El liberalismo no excluye una concepción nacional, si entendemos lo nacional como el fundamento de la sociedad. En realidad, no existe un liberalismo que transite una vía separada de la cultura fundante de una sociedad.  En cuanto las ideas liberales abandonan el suelo  de la cultura de un pueblo, degeneran y se transforman en  letra muerta.

En Argentina la historia trae juntas las dos formas de expresión de la cultura: como parte del Imperio Español que fuimos, sin duda la sustancia autoritaria – antiliberal está muy comprometida en nuestras formas.  A partir de la revolución de mayo la tradición liberal se consolida y pasa a convivir con la anterior.

Todo esto tendría sólo una importancia ilustrativa si no fuese que ahora mismo en el mundo hay una situación de desplazamiento cultural que hace emerger a los nacionalismos como una forma que se consolida para dar una respuesta a la crisis que atraviesa Europa y Norteamérica.

Es dudoso que los gobiernos nacionalistas que se formen en Europa  alteren de algún modo sustancial el funcionamiento de la economía liberal, que es en realidad una economía mixta de mercado. Esto es, que la economía toma en consideración la protección de los sectores más débiles: una Economía del Bienestar o Welfare State.

El desplazamiento hacia el nacionalismo está más impulsado por la llamada “guerra cultural”, que opone visiones conservadoras frente al avance del progresismo en todos los ámbitos de la cultura.

En Argentina la guerra cultural tiene que ver con las posturas que se tiene frente al peronismo, y por carácter transitivo, esto se extiende a la economía. En general el nacionalismo-peronismo le atribuye al neoliberalismo de los noventa los males económicos y sociales que hoy padece el país.  El gobierno peronista que se extendió entre el 2002 y el 2015   aplicó políticas económicas que de algún modo fueron las opuestas a las de la década del noventa. Así que en el mismo peronismo habría dos posturas diferenciadas o que tenderían a diferenciarse de acuerdo a circunstancias del medio. En todo caso la economía no sería el único motivo de oposición en la guerra cultural, sino el antagonismo entre formas más o menos autoritarias y formas más o menos republicanas de gestionar el gobierno y de proponer políticas públicas.

Sin embargo, si lo importante es sacar al país de la crisis y encarar un camino de prosperidad, la economía tiene que tener un rol fundamental.

La experiencia histórica es abrumadoramente favorable a las economías abiertas, más o menos desreguladas, con un Estado cuyo peso sea el menor posible y donde impere el Estado de Derecho – Rule of Law –  

Puesto que si no se respeta la Ley, no hay convivencia posible, y luego de un período corto donde las cosas parecen ir bien,  la sociedad declina hacia un estado de estancamiento y conflicto.

GLOBALIZACIÓN Y GLOBALISMO. REFLEXIONES SOBRE EL DESTINO DE LA NACIÓN Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL.

Corren tiempos agitados para la política mundial. Los debates en torno a los problemas que sugiere el título van ganando la escena cotidiana  en Europa, con la gran crisis del Brexit y el ascenso imparable de los llamados “populismos” de derecha, y en los Estados Unidos con las iniciativas tan discutidas del presidente Trump.

 

En Argentina el destino de la política en los próximos años tendrá mucho que ver con cómo se posicionan los partidos políticos y las demás organizaciones de la sociedad civil en relación a este debate sobre el curso de la política global.

 

Argentina es un país que nace con la globalización mundial, en sus dos manifestaciones: primero, como parte del Imperio Español, y después de 1810 como tercer momento de la Gran Revolución Liberal Mundial, que comienza en Nueva Inglaterra en 1776 y continúa en París en 1789, para finalmente llegar al Río de la Plata.

 

Este doble nacimiento de la Argentina presenta una contradicción entre el viejo orden colonial de las ciudades del interior y la nueva dinámica asociada a la internacionalización de los intercambios que representa Buenos Aires y el Litoral. Esta contradicción tratará de  resolverse en dos momentos, después de largos años de enfrentamientos en las guerras civiles: La Federalización de Buenos Aires en 1880 intenta cerrar el ciclo de la desunión federal, y posteriormente el hirigoyenismo y el peronismo democratizan y tratan de cerrar  el ciclo de las dos argentinas: la próspera del Litoral y la pobre del interior.

 

No cabe duda que Argentina no puede estar al margen de lo que vaya a  suceder con los grandes debates que se avecinan, relacionados con el destino del comercio mundial y con la puja entre nacionalistas soberanistas, que pretenden retomar y consolidar la idea del Estado-Nación y de la Soberanía del Pueblo por sobre todo, y los internacionalistas globalistas que desde el eje Wall Street-París- Londres-Berlín – Beijing pretenden lo que laxamente se llama “gobernanza mundial”.

 

En principio pareciera que la idea de gobernanza mundial  tendría pocas posibilidades  de imponerse, puesto que carece de un núcleo esencial, y sólo se apoya en presunciones de ciertos grupos económicos muy poderosos y en la ideología del Desarrollo Sostenible y del combate contra el Cambio Climático. Sin embargo, no hay que subestimarla, puesto que los medios que posee para imponerse en la mentalidad de los pueblos, en sus clases más acomodadas, son poderosos y están muy bien coordinados con ciertas ideas-fuerza que se vienen agitando desde hace mucho tiempo.

Vamos a discutir algunas de estas ideas-fuerza mientras realizamos un análisis crítico del artículo de Karl Schwab: ¿Qué es la Globalización 4.0 y estamos listos para ello?

el artículo puede leerse en el siguiente link:

https://es.weforum.org/agenda/2018/11/los-forcejeos-de-la-globalizacion-4-0/

Yo he elegido los párrafos de mayor interés conceptual para hacer los comentarios y las críticas. Algunas palabras difieren puesto que mi análisis se hizo sobre el original en inglés

El texto de los párrafos de interés está en letra negrita, y mis comentarios y críticas en letra común:

Los medios afines a la idea globalista que publicaron el artículo-South China Morning Post y Project-Syndicate, por ejemplo, lo introducen con el siguiente párrafo:

“La respuesta a la globalización no es una retirada dentro de las fronteras nacionales, sino la creación de nuevos modelos que ofrezcan oportunidades para todos….”

 

En la medida en que la globalización agudiza los viejos problemas de las naciones y crea otros nuevos – y aquí nos importa fundamentalmente aquellos países en desarrollo o emergentes, o países como Argentina inmersos en un largo proceso de estancamiento y crisis – las soluciones deberán buscarse fronteras adentro, en el cuerpo político del estado-nación, que es quien sufre las consecuencias del atraso y del subdesarrollo.

 

“Luego de la segunda guerra, la comunidad internacional se juntó para construir un futuro compartido. Ahora debe hacerlo de nuevo”.

 

La situación entonces era diferente y fueron los Estados Unidos quienes salieron adelante para promover y sostener la recuperación de Occidente, de modo de enfrentar, con el  fortalecimiento del hemisferio, la amenaza soviética.

Hoy los problemas son de otro tipo y los actores han cambiado.

La globalización es vista como una fuerza hostil que puede provocar graves trastornos en la vida de las naciones. No sólo porque su fuerza económica es difícil de amansar y adaptar a los requerimientos de cada país, sino porque, y principalmente, afecta valores políticos, morales e históricos que son la base y fundamento de la vida nacional.

 

“El discurso populista elude y a veces confunde las distinciones sustantivas entre dos conceptos: globalización y globalismo. La globalización es un fenómeno impulsado por la tecnología y el movimiento de las personas , ideas y mercaderías. El globalismo es una ideología que da prioridad al orden global neoliberal por sobre los intereses nacionales. Nadie puede negar que estamos viviendo en un mundo globalizado. Pero si todas nuestras políticas debieran ser globalistas es altamente debatible”.

 

 

La distinción pudiera ser pertinente en otro contexto, pero aquí es la misma distinción la que confunde. Se trata en realidad de que el mundo se encuentra en una nueva etapa de la globalización, etapa que va acompañada por la ideología globalista, que no sólo está hecha de neoliberalismo, sino fundamentalmente de la idea de un nuevo orden capitalista de gobernanza global liderado por las  ideas del combate contra el cambio climático y el desarrollo sustentable, ideas que no son tan inocentes y bonitas como parecen, tampoco neutrales, sino que implican una determinada orientación económica que la más de las veces va en contra de la soberanía y de los intereses de los países y pueblos más necesitados en desarrollarse . Un caso concreto y drástico es la imposición de restricciones sobre la utilización de combustibles fósiles- carbón , petróleo y gas – elementos indispensables para movilizar las fuerzas productivas y salir de la pobreza y del atraso. Sin ellos no hay industrialización posible y sin industrias las naciones no pueden valerse por sí mismas y permanecerán dependientes para siempre.

Hay que poner como ejemplo los sucedido en Africa en las últimas décadas, imposibilitada de salir del atraso y la miseria por las políticas restrictivas impuestas por la Unión Europea, que impiden toda ayuda o crédito para el desarrollo de los combustibles fósiles.

Incluso los países que más favorecen estas políticas se ven alcanzados por la maldición de esta ideología ambientalista: en Alemania, la Transición Energética- Energiewende- ha logrado descarrilar la propia política al sumar problemas al ya espinoso de la inmigración , poniendo en graves dificultades a la alianza de gobierno CDU-Socilademocracia.

 

“Ante la demanda de los votantes por retomar el control que las fuerzas globales han arrebatado..(….)..Mejor que cerrar las economías a través del proteccionismo y políticas nacionalistas, debemos forjar un nuevo contrato social, entre los ciudadanos y sus líderes de modo que todos se sientan lo suficientemente seguros en sus lugares para que permanezcan abiertos a todo el mundo. Si esto falla la subsiguiente desintegración de nuestro tejido social puede en última instancia conducir al colapso de la democracia.”

 

En principio los problemas deben analizarse país por país y región por región. La cuestión de la crisis económica en los países de la Unión Europea, con la superposición de los problemas acarreados por la inmigración, poco tienen que ver con los problemas de las crisis, inestabilidades y declinación económica de los países de América Latina. Son problemas que tienen historias distintas aunque todos por igual se hayan podido poner de manifiesto espectacularmente con la crisis financiera global del 2008.

Requieren soluciones nacionales, aunque es importante, tanto en Europa como en el Mercosur, el diálogo entre los países para llegar a soluciones duraderas.

 

 

“Después de todo, este momento de crisis ha hecho surgir importantes cuestiones sobre nuestra arquitectura de gobernanza global.”

 

Es la supuesta gobernanza mundial la que está en cuestión,  mientras que por ahora es sólo una idea sin concreción , que no se ha materializado aún y que no ha sido aceptada.

Este supuesto modelo o arquitectura de gobernanza global no existe ni puede ser impuesto unilateralmente por Bruselas, ni por las Naciones Unidas, ni por las transnacionales de la economía y sus imperios mediáticos- Google Amazon, Facebook, etc. y esto no es ni más ni menos que una nueva transfiguración de viejos intereses que en su momento fueron rotulados como colonialistas e imperialistas.

 

Los acuerdos logrados en el marco de la Organización Mundial del Comercio, o dentro del ámbito de las Naciones Unidas, incluso los pactos y acuerdos que constituyen la Unión Europea, sólo perduran y se sostienen si son equitativos y las partes comprometidas no se ven perjudicadas. Si esto sucede, los acuerdos se rompen- es el caso del Brexit y también el caso de las renegociaciones del Nafta llevadas adelante por los Estados Unidos, México y Canada.

Equiparar estos acuerdos con las Constituciones de cada Nación es un despropósito. Si estos acuerdos se rompen, la soberanía del pueblo en cada país queda incólume.

Los intereses democráticos de cada país van a dictar el momento de la entrada y salida de estos acuerdos.

 

 

“Más aún, los desafíos asociados con la cuarta revolución industrial son coincidentes con la rápida emergencia de restricciones ecológicas, el advenimiento de un creciente orden internacional multipolar y una desigualdad creciente. Estos desarrollos integrados están dando origen a una nueva era de globalización . Si mejorará la condición de la humanidad dependerá de cómo la gobernanza corporativa, local, nacional e internacional puedan adaptarse a tiempo.”

 

La globalización económica siempre ha estado acompañada de trastornos en las condiciones básicas de producción y distribución del producto económico. Estos cambios están dados por un campo de fuerzas asimétrico a nivel de los poderes económicos y las naciones. Los países los adoptan porque no tienen más remedio. Que en última instancia, a mediano y largo plazo beneficien a los pueblos dependerá de las condiciones políticas internas, y es tarea de la democracia hacer que los períodos de cambio y transición de un modo económico a otro sean lo más suaves posibles para los sectores populares más expuestos. Si esto no es posible, hay que asegurarse de los mayores beneficios posibles de estas transiciones  y no dejar las cosas a mitad de camino.

 

 

“…un nuevo marco para la cooperación pública-privada ha ido tomando forma. La cooperación público-privada consiste en aprovechar el sector privado y los mercados abiertos para impulsar el crecimiento económico para el bien público teniendo siempre en cuenta la sostenibilidad ambiental y la inclusión social. Sin embargo, para determinar lo que comprende el bien público primero debemos identificar las causas de la desigualdad”.

 

El modelo del Foro Económico Mundial surgió en los años setenta del siglo XX conjuntamente con las ideas del Club de Roma. Hoy se toman los lineamientos de la Agenda 21 de las naciones Unidas y los consejos surgidos del Panel Intergubernamental para el Cambio Climatico- IPCC.

El énfasis está puesto en la “descarbonización” de las economías con el supuesto objetivo de controlar el Cambio Climático – antes Calentamiento Global – Por eso se insiste tanto con la sustentabilidad, que el Foro asocia simplemente al control de las emisiones de Dióxido de Carbono provenientes de la quema de combustibles fósiles.

Hay que destacar que estos lineamientos no son siempre explícitos en los análisis del Foro, pero se concluyen del contenido de sus documentos.

Es la excusa para plantear esta nueva cooperación internacional acuciada por las urgencias que surgirían de esta nueva situación económica.

Esta censura que se hace a la nueva economía de la cuarta revolución industrial, que podría ampliar la brecha de la desigualdad por las ganancias del capital  y los derechos de la propiedad intelectual constituye una velada censura del capitalismo industrialista norteamericano que el presidente Trump insiste en consolidar, pero que para los ideólogos del Foro es el paradigma a superar.

 

El modelo económico del Foro de Davos es el modelo socializante de la Unión Europea, enfrentado hoy a la crisis de credibilidad frente al surgimiento de los populismos nacionales.

Se hace referencia y se resalta el hecho de que vivimos en una nueva economía que requiere nuevas ideas de cooperación internacional, y sin embargo todos los problemas reales que han surgido hasta hoy, desde el mismo momento en que estallara la crisis financiera del 2008, son problemas políticos y económicos del estado-nación, que podrán resolverse de acuerdo a las circunstancias particulares de cada país. En todo caso, como ha demostrado con creces la crisis de Grecia, no existe tal cooperación sino una imposición de los fuertes sobre los débiles.

 

La confianza del público, de los electorados, no se ha perdido porque se carezca de reglas y normas para enfrentar los problemas de la nueva economía; se ha perdido la confianza de la gente por las consecuencias negativas de las crisis económicas y el accionar equivocado de la burocracia comunitaria de Bruselas, que siempre actúan en función de los intereses de los países más poderosos y en detrimento de los débiles, sin hacer caso a las decisiones democráticas de los pueblos.

 

En los últimos treinta años desde la caída del muro y la desintegración de la unión soviética hemos atravesado diversas etapas de la evolución económica. Al principio se amplió la economía global con la inclusión de los países del Este europeo y la vertiginosa entrada de China en el comercio global. Fueron los años de crecimiento y expansión entre 1993 y 2007.

La crisis del 2008 inicia un período de reajuste con una reducción drástica del ritmo de crecimiento, pero sin llegar a una dislocación del comercio mundial, gracias al compromiso de las principales naciones para no cerrar sus mercados. China expande el crédito y continúa como locomotora del comercio mundial frente a la retracción de los mercados internos de Estados Unidos y la Unión Europea.

 

Pero Europa y los Estados Unidos sufren una crisis política por la desilusión de sus ciudadanos y ahí comienza el desplazamiento de los electorados hacia propuestas nacionalistas que prometen privilegiar los intereses internos y hacer frente al designio mundial de los grupos entusiastas con la continuidad de la globalización.

 

Pareciera que la única propuesta del Foro de Davos es la que implica una economía más socializada al estilo de la tradicional de la Unión Europea, y que siga los lineamientos de la descarbonización de los Acuerdos de París. Estas políticas ,sin embargo, no están resultando en la propia Europa, teniendo en cuenta la bajísima performance de la Energiewende alemana.

 

Tratar de imponer recetas costosas a los países en desarrollo, recetas que incluso en los países centrales están fracasando, no parece una alternativa auspiciosa si es que se requiere una nueva etapa de cooperación internacional.

Frente a esto, el discurso dado por el presidente Trump en Davos en enero del 2018 fue categórico: los Estados Unidos están transformando su economía a través de la desregulación y la liberación de trabas injustificadas para el uso de los combustibles fósiles. Frente al estancamiento de las propuestas socializantes de Europa, los Estados Unidos se ofrecen como modelo de crecimiento e innovación para acelerar la producción de riqueza, que es, en definitiva, lo único que le debe importar a los países que tratan de superar el estancamiento.

 

La llave maestra de toda la argumentación a favor de la globalización, la apertura de las economías y la cooperación internacional para afrontar los desafíos de la cuarta revolución industrial, proviene de la idea de las “restricciones ecológicas”, es decir, el cambio climático. La solución entonces será ir adelante con las políticas de “transformación energética”. La contradicción acá es que estas políticas no dan buenos resultados en los propios países centrales, y tanto en Alemania, como en Canadá y Australia se produce un gran debate sobre los altos costos implícitos, costos que salen de los bolsillos de los contribuyentes que al final terminan oponiéndose a estas políticas, una vez que se descorre la cortina del engaño montada durante los últimos veinte años.

En las recientes elecciones del 6 de noviembre pasado en los Estados Unidos, el público rechazó sendas propuestas de subvencionar las energías alternativas en Oregon y Colorado.

 

Qué significa un “orden internacional cada vez más multipolar”? se trata del veloz ascenso de China a los primeros planos del desarrollo económico y la reacción de los Estados Unidos.  Debe recordar que el presidente Obama ya hablaba de las dudosas prácticas comerciales de los chinos en el año 2014.

 

“creciente desigualdad”- desde hace décadas, ya sea en razón del estancamiento o del crecimiento vertiginoso, se va ensanchando la brecha entre los más ricos y los más pobres. No existe una solución global para un fenómeno inherente al desarrollo capitalista en esta etapa. Sí existen modos de redistribuir la inmensa riqueza generada cuando los mecanismos del mercado no son suficientes, y esta es una tarea puramente nacional.

 

 

“Recurriendo a avances en robótica e inteligencia artificial en el contexto del envejecimiento de las sociedades, tendremos que pasar de una narrativa de producción y consumo a una de compartir y cuidar a las personas”.

 

En los países en desarrollo, y en la Argentina particularmente, se trata de volver a encarrilar la producción y el consumo, a partir de los consensos democráticos que se pongan en la base de la revolución productiva, superando la brecha ideológica y política que se ha formado a partir de los ásperos debates entre los sostenedores del neoliberalismo y los sostenedores del populismo, sea de derecha o de izquierda.

 

En Argentina es necesario encontrar un consenso y una síntesis que supere las obsoletas antinomias surgidas de los debates en torno a los modelos económicos.-liberalismo vs. Socialismo- Aperturismo vs. Mercadointernismo – Modelo Agroexportador vs. Modelo Industrialista.

 

Es fácil dejarse convencer por los discursos bien hechos que apelan a nuestro sentido de la justicia social. La narrativa de “compartir y cuidar a las personas” no puede ocultar la dura verdad que la economía no puede pensarse como superada en sus aspectos más conflictivos, aunque las posibilidades tecnológicas parezcan infinitas.

 

Hay que encontrar un acuerdo político que a la vez organice el sistema productivo para que funcione con la máxima eficiencia , que garantice la permanencia del estado de derecho y las demás instituciones fundamentales de una sociedad donde imperen la libertad, el orden y la justicia.

 

De otro modo legitimaríamos la idea de que los que poseen el poder de las nuevas tecnologías también lo tendrían para decidir por nosotros, a cambio de la promesa de que compartirán y se ocuparán de cuidarnos. La subordinación de las naciones más débiles frente a las que poseen el poder de las nuevas tecnologías es incompatible con un ordenamiento internacional donde todos podamos disfrutar de los frutos del progreso sin por ello deber renunciar a nuestra dignidad de naciones libres y soberanas.

 

 

“Aferrarse a una mentalidad obsoleta y llevar a cabo pequeños ajustes a nuestros procesos e instituciones existentes, no será para nada suficiente. En cambio debemos rediseñar estos procesos e instituciones desde cero, con el propósito de poder aprovechar las nuevas oportunidades que nos esperan”.

 

Los países de la periferia, emergentes y en vías de desarrollo han pasado, en los años transcurridos desde la caída del muro de Berlín, por procesos de cambio y reacomodamiento cuyos resultados han sido dispares en relación a los objetivos impuestos y a la historia económica de cada uno de ellos. Para la Argentina las transformaciones llamadas “neoliberales” del período 1989 -1999 tuvieron resultados mixtos. El país se reposicionó en el mundo y se modernizó, pero el balance social y económico interno dejó mucho que desear, abriendo paso a un período de políticas populistas que retrotrajeron muchos de los cambios. Importa destacar que la situación internacional puede dar pie para avanzar en transformaciones y modernizaciones necesarias, imprescindibles para el mantenimiento de la dinámica económica que sustenten el estado de derecho. Estos cambios no pueden resultar exitosos de entrada, y las luchas de los sectores y las restricciones de corto plazo impiden que las reformas sean aceptadas por la totalidad del arco político.

El populismo del período 2002-2015 también se inscribe en un contexto internacional propicio, una vez que la Argentina se hubo modernizado en el período anterior en función de colocar su agroindustria como motor de una nueva fase de desarrollo. Pero las controversias y contradicciones del sistema nunca dejan de surgir, y esto es una evidencia incontestable de que los problemas trascendentales de las repúblicas se resuelven a través del funcionamiento de la democracia, y no por una mágica colaboración internacional que decida en cambio de la soberanía popular.

 

 

 

 

 

CIENCIA Y POLÍTICA

La ciencia y la política se necesitan mutuamente. Casi toda la ciencia en el mundo es financiada desde el presupuesto público y los políticos alardean de que sus propuestas están basadas en “ hechos comprobados por la ciencia”.

Hoy día la ciencia no goza de demasiado prestigio entre el público; se la acusa a ella y a la tecnología de deshumanizar el mundo y de ser el origen de casi todas las cosas malas que preocupan el día a día de la gente común.

Sin embargo, la ciencia no puede ser culpable de la mala política, que es la verdadera maldición de los pueblos. Una política mala es aquella donde prima la deshonestidad, donde la virtud está ausente; donde los peores están al mando. Para que la política sea verdaderamente mala, no basta que los malos estén a cargo, se necesita de los peores. La república democrática está expuesta a estos acontecimientos, puesto que ella es la única donde la libertad es axial a su desenvolvimiento, y la libertad implica el riesgo de elegir mal. Se supone que funciona el mecanismo de la autocorrección, pero los malandras, una vez que toman el mando, pueden abolir los mecanismos democráticos que le permitieron acceder al poder. Y la tiranía se hace presente.

Es verdad que la ciencia positiva del siglo XIX y XX se desentendía de los juicios de valor; no quería saber nada con los conceptos de lo bueno y de lo malo, quería ser una ciencia neutral basada en hechos y no en valores. Con esta determinación abandonaba el criterio y las grandes ambiciones de los filósofos antiguos y clásicos, que sabían que su visión del mundo implicaba también la buena vida y la mejor sociedad posible. Para los clásicos el mayor bien era la contemplación y una sociedad que se adecuara a la naturaleza: orden y jerarquía. Para los utilitaristas británicos- Jeremy Bentham- la consigna era: el mayor bien para el mayor número.

Los alemanes rechazaron esta visión utilitarista de la sociedad, que para ellos era demasiado rastrera. Y para desgracia de nuestro tiempo, seguimos siendo esclavos de los filósofos alemanes- aunque pensamos que veneramos a Deleuze, o a Foucault, o a Rorty. Los alemanes concretaron la ruptura definitiva con la Razón- Heidegger – e impusieron la idea desaforada del compromiso personal y del vivir peligrosamente. Todo muy romántico, pero la política puede ser cualquier cosa, menos romántica.

Hoy el mundo está sumergido de nuevo en una encrucijada política, en un momento donde la única ciencia que parece apropiada es la ciencia del calentamiento global y del cambio climático; para la nueva izquierda militante y ecologista, esto parece ser un reaseguro de que sus visiones utópicas de un mundo igualitario y descarbonizado traerán, en definitiva, las soluciones que nos estuvieron eludiendo durante tanto tiempo.

Pero aún falta definir el debate sobre la calidad de esta ciencia en cuestión, y si las recomendaciones políticas que sugieren los entusiastas de un mundo de consumo restringido podrán tener la aceptación democrática indispensable para su puesta en marcha, o si los pueblos que tratan de trasponer el umbral de la pobreza terminarán rechazando unas ideas que han surgido exclusivamente en los centros políticos del mundo de la riqueza material.

Segunda parte de la conferencia del Dr. Richard Lindzen-Londres 8 de Octubre del 2018-

A partir del minuto 28 del video.

La narrativa popular y sus orígenes políticos:

Ahora pasamos a la narrativa que se ha popularizado en relación al sistema climático. El clima, un sistema multifactor, se puede resumir en una sola variable: el cambio de la temperatura media global, y está controlado principalmente por el 1-2 % de perturbación en el presupuesto energético debido a una sola variable: el dióxido de carbono, entre muchas variables de importancia comparable.

Esto constituye un extraordinario par de pretensiones basadas en un razonamiento que bordea el pensamiento mágico. Sin embargo, es la narrativa que ha sido ampliamente aceptada, aún entre muchos escépticos. Esta aceptación es un indicador fuerte del problema señalado por C. P. Snow.

Muchos políticos y sociedades eruditas han llegado aún más lejos. Ellos respaldan que el dióxido de carbono es la variable de control, y aunque el dióxido de carbono proveniente de la actividad humana es una porción pequeña comparada con los más grandes pero inciertos intercambios naturales entre los océanos y la biósfera, ellos están seguros que conocen en forma precisa qué políticas implementar para controlar los niveles de dióxido de carbono.

En tanto que muchos científicos han apoyado esta visión de las cosas en los últimos doscientos años, hasta los años ochenta del siglo XX fue generalmente rechazada. Cuando en 1988 el científico de la NASA James Hansen le dijo al Senado de losEstados Unidos que el calor de aquel verano reflejaba los crecientes niveles de dióxido de carbono en la atmósfera, aun la revista Science, en ese momento informó que los climatólogos eran escépticos al respecto. La consolidación de esta visión como un dogma durante este período se debió a actores políticos y a otros que buscan explotar las oportunidades multi-trillonarias en dólares que abundan en el sector económico de la energía.

Un ejemplo fue el de Maurice Strong, burócrata global y negociante aventurero (que pasó los últimos años de su vida en China, aparentemente tratando de eludir una acusación por su rol en los escándalos de corrupción en el programa de las Naciones Unidas “Comida por Petróleo”). Se lo acredita a Strong como el iniciador del movimiento del calentamiento global a principio de los 80; luego ayudó a organizar la Conferencia de Río en 1992, que dio origen alConvenio- Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático. Otros como Olaf Palme y su amigo Bert Bolin, que fue el primer director del IPCC,estuvieron también involucrados incluso desde los años 70.

El entusiasmo político solo se ha incrementado desde entonces, en tanto la ideología política ha llegado a jugar un rol preponderante. Hace algunos años Christiana Figueres, la secretaria ejecutiva del Convenio-Marco de las Naciones Uniones para el Cambio Climático, dijo que “la humanidad, por primera vez en la historia, estaba proponiéndose la tarea de modificar intencionalmente el sistema económico”.

Figueres no está sola en esta creencia. El asesor más cercano al Papa Francisco atacó a los conservadores que se muestran escépticos frente a la narrativa del cambio climático, y acusó al capitalismo por ser la causa de esa convicción. Hablando frente a los periodistas, el Cardenal Oscar Rodríguez Madariaga criticó a “ciertos movimientos en los Estados Unidos que han aparecido en forma preventiva en oposición a la futura Encíclica de Francisco sobre el cambio climático. La ideología alrededor de estos temas vinculados al medio ambiente está muy ligada a un capitalismo que no quiere detenerse frente a la ruina del medio ambiente porque no quiere abandonar sus ganancias” dijo el Cardenal Madariaga.

En agosto pasado se publicó un trabajo en los Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos. El trabajo está lleno de podrías y deberías, y concluye que “se necesita de la acción humana colectiva para apartar al sistema terrestre de un umbral potencial y mantenerlo habitable”. Los autores del trabajo dicen que esto requerirá de un “manejo del entero sistema de la tierra-biósfera- clima y de la sociedad, y que podría involucrar la descarbonización de la economía global, el mejoramiento de los depósitos de carbono de la biósfera, cambios en el comportamiento, innovaciones tecnológicas, una nueva gobernanza y la transformación de los valores sociales.” 

Recuerden, en un mundo que se ha rendido al incoherente principio precautorio aún el solo enunciado de que existe una remota posibilidad, justifica las medidas extremas.

El poder que estas personas buscan desesperadamente incluye el de volver para atrás el status y el bienestar de la gente común, status y bienestar que la gente ha logrado y sigue logrando a través de la revolución industrial generada a partir de los combustibles fósiles, y devolverlos y retornarlos hacia un pasado presumiblemente más apropiado donde el status era el de los siervos. Y muchos más entre los más pobres del mundo verán impedido todo camino a la mejora de su condición.

Sin embargo, cuando semejantes pretensiones se exponen frente a los líderes de nuestras sociedades, junto con la información falsa de que “el 97% de los científicos está de acuerdo”, nuestros líderes tienen miedo de disentir y siguen adelante, como los lemmings, hacia el suicidio de la sociedad industrial. De nuevo, nada mejor para ilustrar el problema que C. P.Snow identificó 60 años atrás.

Es interesante, no obstante, como la gente común (en oposición a las élites educadas) puede ver el sinsentido de lo que se propone. ¿Qué es lo que les pasa a nuestra élites que las hace tan vulnerables, y qué les pasa a muchos de nuestros científicos que lideran toda esta estupidez? Las respuestas no pueden ser halagüeñas para ninguno de los dos grupos. Consideremos en primer lugar las élites vulnerables:

  • han sido educados en un sistema donde el éxito se consigue a través de la habilidad para complacer a sus profesores. En otras palabras han sido condicionados para racionalizar cualquier cosa.
  • En tanto que son vulnerables a los falsos relatos, no lo son económicamente tanto como la gente común. Se creen lo suficientemente ricos como para poder superar los esfuerzos económicos que tales políticas implican, y son lo suficientemente inteligentes, incluso, para beneficiarse de ellas.
  • El relato es lo suficientemente trivial como para que esta élite piense, que ellos también, al final han podido comprender la ciencia.
  • Para muchos de ellos, especialmente los que están a la derecha en el espectro político, la necesidad de ser considerados personas inteligentes provoca que sientan que oponerse a cualquier cosa considerada científica los hará aparecer como ignorantes, y este miedo supera a cualquier otro tipo de compromiso que puedan tener basado en su adhesión ideológica a la libertad.
  • Ninguno de estos factores incide en la conducta de la gente común. Éste muy bien puede ser el argumento más fuerte para sostener la democracia popular, en contra de los dirigentes que dicen saber más.

¿Y qué pasa con los científicos?

  • los científicos son especialistas.Muy pocos son expertos en el clima. Y esto incluye a muchos que son“científicos climáticos” y que se sumaron a esta especialidad debido a los ingentes aumentos  en la financiación que acompañaron a toda esta histeria sobre el calentamiento global.
  • Los científicos son personas con sus propias posiciones políticas, y muchos se han entusiasmado en utilizar su status como científicos para promover sus ideas políticas (y esto no difiere de las celebridades, a cuyo status aspira muchos científicos). Consideren como ejemplo cómo se desarrolló el movimiento contra las armas nucleares, el movimiento contra la Iniciativa de Defensa Estratégica, contra la guerra deVietnam, etc.
  • Los científicos también se dan cuenta, aguda y cínicamente, de la ignorancia de los no-científicos y del miedo que ella engendra. Este miedo deja a la élites vulnerables particularmente aliviadas cuando se les asegura que la teoría que fundamenta el alarmismo es trivialmente simple y que todos los científicos están de acuerdo. El ex Senador y ex Secretario de Estado  John F. Kerry es un ejemplo típico de esto, cuando dice,refiriéndose al efecto invernadero: “sé que a veces, y lo recuerdo de mis épocas de la secundaria, ciertos aspectos de la química y de la física pueden ser complicados. Pero esto no es complicado.Esto es sencillo. Los niños pueden comprenderlo desde pequeños”. Como ustedes han visto, el efecto invernadero no es para nada tan sencillo. Solo niños con una inteligencia alta lo podrían entender. Si consideramos la descripción que hizo Kerry del clima, parecería que él no lo ha comprendido.

LA EVIDENCIA

Llegados a este punto, varios de ustedes podrían estar preguntándose sobre la así llamada evidencia de un peligroso cambio climático. ¿Qué pasa con el hielo del Ártico que desaparece?¿con el aumento del nivel del mar? ¿los eventos climáticos extremos? ¿los osos polares que mueren de hambre? ¿la guerra civil en Siria? Y todo el resto.

La gran variedad de afirmaciones hace imposible señalar cualquier causa particular que se aplique a todas ellas. Por supuesto que hablar y hacer afirmaciones sobre la existencia de cambios, aún si estas observaciones son correctas (y muchas sorprendentemente a menudo no lo son) no implicaría un calentamiento por efecto invernadero per- se. Ni siquiera apuntaría hacia algún peligro.Fíjense que la mayoría de las así llamadas evidencias se refiere a cosas sobre las cuales ustedes no tienen ninguna experiencia personal. Muchas de las consignas, tales como las referidas a eventos climáticos extremos, se contradicen con la teoría física y con lo que muestran los datos empíricos. El propósito de todos estos anuncios y consignas es obviamente asustar y confundir al público, y hacer ver como si la evidencia existiera donde, de hecho, no hay evidencia alguna. Si hay evidencia de algo, es sobre el acierto de lo que dijo C. P. Snow. Algunos ejemplos les mostrarán lo que quiero decir.

Primero, para que algo sea evidencia, debe haber sido previsto en forma no ambigua (ésta es una condición necesaria pero dista aun de ser suficiente).La figura 1 muestra los modelos predictivos del IPCC para el mínimo del hielo en el Ártico durante el verano para el año 2100, en relación al período1980-2000. Como pueden ver, existe un modelo para cada resultado. Es como una fórmula para ser un experto tirador: dispara primero y dí que el blanco era a lo que acertaste.!!

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Pasando al punto de las temperaturas extremas, los datos muestran que no existe ninguna tendencia, y el IPCC está de acuerdo. Incluso Gavin Schmidt, el sucesor de James Hansen en el Instituto GISS de la NASA en Nueva York ha remarcado que “los enunciados sobre los extremos no se encuentran en ningún lado en la literatura científica, pero parecen abundar en los medios”. Continúa diciendo que solamente toma algunos segundos darse cuenta que la percepción popular de que “el calentamiento global implica que todos los extremos tienen que aumentar todo el tiempo, es un sinsentido”.

En el corazón de todo este sinsentido se halla el fracaso en distinguir el concepto de tiempo (weather) del concepto de clima. Entonces, el calentamiento global se refiere al bienvenido incremento de la temperatura en aproximadamente 1° C desde que terminó la Pequeña Edad de Hielo, hace aproximadamente 200 años. Por otro lado, los extremos del tiempo (weather) dan cuenta de cambios de temperatura de aproximadamente      20° C. Estos grandes cambios tienen una causa muy distinta a la del calentamiento global. Hablando crudamente, se trata de corrientes de aire que traen aire caliente o aire frío desde regiones distantes que  están frías o están calurosas. Se trata de vientos con la forma de ondas. La potencia de estas ondas depende de la diferencia de temperaturas entre los trópicos y el Ártico – esto es para el Hemisferio Norte- (cuando las diferencias son más grandes, las ondas son más fuertes). Ahora bien, los modelos utilizados para proyectar el calentamiento global predicen que estas diferencias de temperaturas decrecerán en el futuro, más que crecer. Así, el incremento de temperaturas extremas apoyaría la teoría de un enfriamiento global, más que de un calentamiento global. Sin embargo, las personas que no tienen formación científica parecen incapaces de distinguir el calentamiento global del clima del de los extremos de temperatura debidos al tiempo (weather).

De hecho, como dijimos recién, parece que realmente no existe ninguna tendencia discernible en los extremos. Solo existe la gran atención que los medios le prestan al tiempo, y la explotación de estas noticias por gente que sabe que la proyección de catástrofes para un futuro distante no mueve a nadie,y que ellos por lo tanto necesitan una manera de convencer al público de que el peligro es inmediato, aunque no lo es.

Esto también es el caso con el aumento del nivel de mar. El nivel del mar ha estado aumentando aproximadamente 8 pulgadas por siglo desde hace siglos; y es claro que la sociedad ha sabido afrontar el desafío. Para promover el miedo, se habla de modelos que predicen un incremento mayor. Como cuestión práctica, se sabe desde hace mucho que en la mayoría de las localidades costeras donde se mide el nivel del mar con mareógrafos, estos cambios están asociados más bien con la tectónica de placas o con la utilización de la tierra.

Aun más, el pequeño cambio en la temperatura media global (realmente el cambio en el incremento de la temperatura) es mucho menor que lo que los modelos de computación utilizados por el IPCC han predicho. Aun si todo este cambio se debiera a la acción humana, sería más consistente con menores sensibilidades a la adición de dióxido de carbono a la atmósfera, y el IPCC dice que la mayor parte (no todo) el calentamiento de los últimos 60 años es debido a las actividades humanas. Así, el tema del cambio climático producido por el hombre no parece ser un problema serio. Sin embargo, esto no basta para detener a los políticos ignorantes en sus declaraciones respecto de que la atribución a las actividades humanas que hace el IPCC equivale a una abierta prueba de futuros desastres.

Los datos elegidos ex profeso es un tema. Así, recientemente se anunció que el derretimiento y la descarga del deshielo en Groenlandia se ha incrementado, y que el calentamiento empeorará la situación. Se omite decir en el reporte que tanto la agencia meteorológica de los Estados Unidos como la agencia meteorológica danesa han corroborado que la masa de hielo en Groenlandia ha estado creciendo. De hecho, las dos informaciones pueden ser ciertas, en la medida en que la masa de hielo que se acumula empuja y desplazaa las capas más antiguas produciendo su derretimiento y su descarga en el mar.

Falsas representaciones, exageraciones, elección de los datos convenientes, o directamente las mentiras, es lo que constituyen las así llamadas evidencias del calentamiento global.

CONCLUSIÓN.

Entonces aquí lo tienen. Una conjetura implausible sustentada por la falsa evidencia y repetida incesantemente se ha convertido en un conocimiento políticamente correcto, y es utilizado para promover la caída de la civilización industrial. Lo que le dejaremos a nuestros nietos no es un planeta dañado por el progreso industrial, sino un repertorio de inimaginable estupidez, y un paisaje degradado por molinos de vientos oxidados y desecho de paneles solares. Las falsas afirmaciones sobre el 97% de acuerdo de los científicos no nos salvarán; pero la voluntad de los científicos de permanecer callados probablemente reduzca mucho la confianza y el apoyo a la ciencia. Quizá esto no sea tan malo después de todo, por lo menos en lo concerniente a la ciencia oficial.

Hay al menos un aspecto positivo en la situación presente. Ninguna de las políticas propuestas tendrá demasiado impacto en los gases de efecto invernadero. Y así nos seguiremos beneficiando con lo que sí puede ser atribuido claramente al elevado nivel de dióxido de carbono: su rol efectivo como fertilizante de las plantas y su rol en reducir su vulnerabilidad a las sequías. Mientras tanto, el IPCC dice que debemos prevenir otro incremento de 0.5 ° C en la temperatura del planeta, a pesar de que el 1°C  que se ha incrementado hasta ahora ha sido acompañado por el mayor aumento en el bienestar humano de toda la historia. Como solíamos decir en mi barrio del Bronx cuando era niño “Go figure!”

Conferencia del Dr. Richard Lindzen. Londres 8 de octubre de 2018. Calentamiento Global para las dos culturas

Presentamos la Primera parte de la traducción de la Conferencia del Dr, Richard Lindzen. Aclaramos que la traducción se hizo a partir del escrito utilizado por el conferenciante.

Hace más de medio siglo, C.P. Snow examinó las implicaciones de las ” Dos Culturas”:

” Varias veces he asistido a reuniones donde las personas, si nos guiamos por los stándares de la cultura tradicional, se consideraban como poseyendo una muy buena educación; con cierta satisfacción, ellos expresaban su incredulidad ante la falta de cultura literaria de los científicos. Después de haber sido provocado una o dos veces, les he preguntado a los allí reunidos cuántos de ellos podían describir la segunda ley de la termodinámica. La respuesta fue fría y también negativa. Sin embargo, estaba preguntando algo que era el equivalente científico de: ” Has leido algo de Shakespeare?” Ahora pienso que si hubiese preguntado algo aún más sencillo, tal como  qué significa el concepto de Masa, o el de Aceleración, que son el equivalente científico de ” Puede Ud. leer?”, no más de una en diez de las personas presentes habría sentido que estábamos hablando el mismo lenguaje. Así el gran edificio de la física moderna se eleva, y la mayoría de las personas más educadas del mundo occidental tienen un conocimiento de él igual al que tenían nuestros ancestros del neolítico” 

Siento que muy poco ha cambiado desde que Snow hizo estos comentarios hace ya 60 años. Mientras que muchos podrían decir que esta ignorancia de la física no impacta en la capacidad o aptitud política, es cierto que tienen un impacto en la capacidad de los políticos que no son científicos  y que deben tomar decisiones en cuestiones que sí tienen una base científica. la brecha que se abre en la comprensión del asunto es también una invitación para una utilización maliciosa. Dada la necesidad democrática de decidir que tienen los no-científicos sobre problemas científicos, la creencia y la fe reemplazan entonces en forma inevitable a la comprensión verdadera. También los falsos relatos sobresimplificados en forma trivial sirven como reaseguro al no-científico de que él no carece absolutamente de una “comprensión científica”. El tema del calentamiento global ofrece numerosos ejemplos de todo esto.

Me gustaría comenzar esta conferencia con un intento para hacer que los científicos que se encuentran en la audiencia logren una comprensión de la verdadera naturaleza del sistema climático, y ayudar a los no-científicos de la audiencia que están motivados, y que podrían ser los ” uno en diez” del ejemplo de Snow, a ir más allá de las sobresimplificaciones triviales.

El Sistema Climático:

La  siguiente descripción del sistema climático no contiene nada que sea controvertido en lo más mínimo, y espero que todo aquel con una base científica seguirá fácilmente la descripción. También trataré, a pesar de las advertencias de Snow, de hacer la descripción comprensible para el no-científico.

El sistema que nos interesa- el sistema climático – consiste en dos fluidos turbulentos: la atmósfera y los océanos, que interactúan uno con el otro. con el término “turbulento” quiero decir que se caracterizan por una circulación irregular, como la que encontramos en un arroyo torrentoso o en el agua hirviendo, pero a la escala planetaria de los océanos y la atmósfera. Lo opuesto de turbulento es “laminar”, pero cualquier fluido que está forzado a moverse lo suficientemente rápido se transforma en turbulento, y la turbulencia obviamente limita la predictibilidad. Por interacción quiero significar que ellos ejercen una influencia recíproca uno en otro y que intercambian calor entre ellos. Estos fluidos están en un planeta que está rotando y que es calentado en forma desigual por el sol. Los movimientos de la atmósfera y , en menor medida el de los océanos, se generan por este desigual calentamiento del sol- que es máximo en el ecuador y que va decreciendo en dirección a los polos –

El sol puede estar estable, pero su energía cae en forma directa en los trópicos, mientras que llega muy poco cuando se trata de los polos. las fuerzas impulsores de los océanos son más complejas, e incluyen la fuerza de los vientos como así también el hundimiento de las aguas más frías y más salinas- que son más densas-. La rotación de la tierra tiene muchas consecuencias también, pero por ahora vamos a llamar la atención sobre el hecho que esta rotación distribuye la radiación solar – la energía- alrededor de los círculos de latitud.

Los océanos tienen circulaciones y corrientes que operan en escalas temporales que van de años hasta milenios, y este sistema de circulación de los océanos transporta calor hacia y desde la superficie. Dada la escala y la densidad de los océanos, las velocidades de los flujos son mucho menores que las de la atmósfera, y se hallan asociadas a escalas temporales mucho más extensas. El hecho que estas circulaciones transporten calor hacia y desde la superficie significa que la propia superficie nunca se encuentra en equilibrio exacto con el espacio. Esto quiere decir que nunca existe un equilibrio exacto entre el calor o energía que llega desde el sol y la radiacion o energía saliente desde la superficie de la tierra, puesto que el calor está siempre acumulándose o escapando-saliendo- en y  desde los océanos, y la temperatura de la superficie está siempre, así, variando de algún modo.

Además de interactuar con los océanos, la atmósfera está interactuando con una superficie de la tierra irregular en grado sumo. Cuando las corrientes de aire pasan por sobre las cadenas de montañas, el flujo se distorsiona en grado sumo. La topografía, entonces, juega un gran rol en la modificación de los climas regionales. Estos flujos de aire distorsionados generan incluso ondas fluidas que pueden alterar el clima en lugares distantes. Los modelos de simulación por computador del sistema climático generalmente fallan en describir adecuadamente estos efectos.

Un constituyente vital de la composición de la atmósfera es el agua, en sus diversas formas o fases, líquida, sólida y vapor. Los cambios de una fase a otra tienen un impacto muy grande en los flujos de energía del sistema. Cada componente de las distintas fases o formas – líquido, sólido, vapor -también tiene importantes impactos radiativos-( la palabra radiativo hace referencia a la transmisión o flujo de energía)-Todos Uds. saben que se necesita- se gasta- calor para derretir el hielo, y que se necesita aún más calor para que el agua resultante del derretimiento se transforme en vapor de agua. El concepto de humedad se refiere a la cantidad de vapor de agua de la atmósfera. El flujo de calor-energía- se revierte cuando se revierte el cambio de fase; esto es, cuando el vapor se condensa en agua, y cuando el agua se congela. La liberación de calor – energía-cuando el vapor de agua se condensa en agua líquida es lo que mueve a las nubes de tormenta – llamadas cumulonimbus-y la energía en una nube de tormenta es comparable con la energía que libera una bomba de hidrógeno-bomba H-.Digo esto simplemente como ilustración de que estas energías de transformación- de cambio de fase- son muy importantes por su magnitud. Las nubes consisten en agua en forma de pequeñas gotas y de hielo en forma de finos cristales. Normalmente estas pequeñas gotas y cristales están suspendidos por las corrientes de aire ascendentes, pero cuando las gotas y los cristales de hielo  crecen lo suficiente, caen como lluvia o nieve. No sólo es importante la energía involucrada en los cambios de fase, también lo es el hecho de que el vapor de agua y las nubes- tanto las formadas por gotitas líquidas como las formadas por cristales de hielo -afectan fuertemente la radiación = la transmisión de los flujos de energía.

Aunque aún no he discutido el efecto invernadero, estoy seguro de que todos Uds. han escuchado que el dióxido de carbono=CO2 es un gas de efecto invernadero, y que esto explica su acción de calentamiento. Deben entender, también, que los dos elementos más importantes en el efecto invernadero son por sobre todo el vapor de agua y las nubes. Las nubes son también importantes por su efecto de reflejar la luz solar.

La unidad para describir los flujos de energía es el watt por metro cuadrado-(W/m2 ) El presupuesto energético del sistema climático supone la absorción y la reemisión de aproximadamente 200 watts por metro cuadrado. Una duplicación en la cantidad de CO2 – dióxido de carbono- en la atmósfera trae como consecuencia una perturbación del 2% de este presupuesto energético. Y esta perturbación es de la misma magnitud que la que se produce por cambios menores en las nubes y en otros factores del sistema; y estos cambios son comunes. La tierra recibe aproximadamente 340 watts por metro cuadrado proveniente del sol, pero de ellos aproximadamente 140 watts por metro cuadrado son reflejados de vuelta al espacio, ya sea por la superficie de la tierra propiamente o, lo más importante, por las nubes. Esto nos deja los 200 watts por metro cuadrado que la tierra tendrá que emitir para que se establezca el equilibrio.

El sol irradia en la porción visible del espectro porque su temperatura es de 6000 grados Kelvin-6000 K -Los grados Kelvin se contabilizan como grados centígrados más 273.  Cero grados Kelvin es la mínima temperatura posible y equivale a -273°C- con esta temperatura cesa todo movimiento molecular, por eso es la mínima absoluta. La temperatura determina el espectro de la radiación emitida. Si la tierra no tuviera atmósfera en absoluto ( aunque por motivo de la argumentación siga reflejando los 140 watts por metro cuadrado) tendría que radiar hacia el espacio a una temperatura de aproximadamente 255 K y a esta temperatura la radiación está fundamentalmente en el espectro infrarrojo. Pero la tierra tiene atmósfera y océanos y esto introduce una cantidad de complicaciones. Ahora les aviso, lo que sigue requiere una cierta dosis de concentración de parte de Uds.

La evaporación de los océanos da lugar al vapor de agua en la atmósfera, y el vapor de agua absorbe y emite fuertemente en el espectro del infrarrojo. Esto es lo que significa que el vapor de agua es un gas de efecto invernadero. El vapor de agua esencialmente bloquea e impide que la radiación infrarroja abandone la superficie, causando que la superficie y, – a través de la conducción calórica – el aire adyacente a la superficie, se calienten, y tal como sucede en un recipiente con agua caliente, se inicia la convección– otra de las formas en que se transmite el calor -. Puesto que la densidad del aire decrece con la altura, los gases se expanden a medida que ascienden. Esto causa que la masa de aire se enfríe mientras se eleva, y la resultante es un decrecimiento de la temperatura con la altitud, y no una temperatura constante. Para complicar las cosas, la cantidad de vapor de agua que el aire puede contener decrece rápidamente a medida que baja la temperatura. A una determinada altura hay tan poco vapor de agua por encima , que a esta altitud la radiación puede finalmente escapar al espacio. Es en este nivel de altitud – aproximadamente 5 kilómetros- que la temperatura debe estar a 255 k para poder equilibrar la radiación entrante. Sin embargo, y puesto que la convección causa que la temperatura disminuya con la altura, la superficie de la tierra debe por lo tanto estar a una temperatura superior que la de 255 K . Resulta que esta temperatura de la superficie es de aproximadamente 288 K – que es la temperatura promedio de la superficie de la tierra-Esto es lo que se llama Efecto Invernadero. Resulta una interesante curiosidad que, si la convección produciera una temperatura uniforme, no existiría el efecto invernadero. En realidad, la situación es aún más complicada. Entre otras cosas, la existencia de un nivel superior con nubes tipo cirrus, que son poderosas absorbentes y emitentes de radiación infrarroja, efectivamente bloquean la radiación infrarroja desde abajo. Entonces, cuando están presentes esas nubes por sobre los 5 kilómetros, es su tope, más que la citada altura de 5 km. lo que determina el nivel de altitud desde el cual la radiación escapa al espacio.

Ahora bien, la adición de otros gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono-CO2- eleva el nivel de emisión, y por la mezcla convectiva, el nuevo nivel va a ser más frío. Esto reduce el flujo saliente infrarrojo y, para que el equilibrio se restaure, la atmósfera tendrá que calentarse. Duplicar la cantidad de CO2 en la atmósfera se estima que produce un forzamiento de 3,7 Watts por metro cuadrado, que es un poco menos del 2% del flujo entrante de 200 Watts por metro cuadrado. Muchos factores, como el área de cobertura de nubes y su altura, la superficie de la tierra cubierta por la nieve, la circulación de los océanos, causan comunmente cambios de magnitud comparable.

Es importante notar que semejante sistema va a fluctuar en escalas de tiempo que van desde los segundos hasta los milenios, aunque no existan forzamientos explícitos. Sólo es necesaria la acción de un sol estable. Mucha de la literatura popular en ambos lados del debate climático, asumen que todos los cambios en el sistema climático se deben a algún factor externo. Por supuesto que el sistema climático es dirigido por el sol, pero aún con un forzamiento solar constante- sol estable- el clima aún variará. Esto es algo que todos Uds. ya saben desde hace tiempo- aunque no se hayan dado cuenta. Después de todo, no tienen dificultad en reconocer que una cuerda de violín vibra bajo la acción estable del arco, generando ondas sonoras. De modo semejante el sistema atmósfera-océanos responde al forzamiento estable  con sus propias formas de variación – y hay que admitir que son muchas veces formas más complejas que las implicadas en el ejemplo de la cuerda del violín-Más aún, dada la masiva naturaleza de los océanos, estas variaciones pueden involucrar escalas de tiempo de milenios, más bien que de microsegundos. El Niño es un ejemplo relativamente pequeño, que involucra años, pero la mayor parte de estas variaciones internas son demasiado extensas en el tiempo como para que hayan quedado en el corto registro temporal que posee la sociedad. La naturaleza tiene  numerosos ejemplos de variabilidad autónoma, incluyendo el ciclo de las manchas solares de aproximadamente 11 años, y el de la reversión del campo magnético terrestre cada 200.000 años. En este sentido, el sistema climático no es diferente de otros sistemas naturales.

Por supuesto que semejante sistema también responde a forzamientos externos, pero ellos no son necesarios para que haya variabilidad  

Mientras que en lo dicho hasta ahora no hay controversia alguna, les pido que por favor piensen en ello por un momento. Consideremos la heterogeneidad masiva y la complejidad del sistema, y la variedad de mecanismos de variabilidad, mientras pasamos a ocuparnos del relato-narrativa corriente que se nos presenta como ciencia establecida.

el mundo en la vorágine

En las últimas semanas pudimos observar en los medios una avalancha de noticias alarmantes sobre el cambio climático. Parece una repetición exagerada de lo que comenzó en octubre cuando las Naciones Unidas publicaron un informe preocupante sobre las consecuencias del fenómeno, si es que no se tomaban medidas para limitar el aumento de las temperaturas a los 2 ° C por encima de las que prevalecían antes de la era industrial, es decir a principios del siglo XIX.

Pero todo es una exageración, una campaña basada en la provocación del temor, como ya saben los lectores de esta página. La evidencia científica, los datos cada vez más abundantes sobre los aspectos cuantitativos del fenómeno del calentamiento global y del cambio climático indican que no hay motivos para preocuparse, y menos aún para que la sociedad se embarque en costosos experimentos que no pueden más que enojar al electorado y traer más caos a una situación mundial que ya tiene bastantes elementos preocupantes en política y economía .

Sin embargo, el público y los curiosos se preguntan cómo puede ser posible que tanta gente conocida e importante esté equivocada sobre un tema que no es menor y que importa para el futuro de las generaciones jóvenes.

Quizás cuando se escriba la historia intelectual del siglo XXI un capítulo de la misma se dedicará a lo que yo llamaría ” El Gran Miedo del Siglo”, o mejor ” La Incursión de la Pseudociencia del Cambio Climático” parangonando los capítulos análogos de las del siglo XX que se ocuparon de las ideologías totalitarias – bolchevismo y nazismo -, ya que existe una similitud notable entre la difusión de éstas y lo que pasa hoy con la propaganda ilimitada sobre la amenaza del clima.

Ahora nos vamos a limitar a un aspecto central de todo el problema, que es el de la divulgación de la ciencia, de cómo es posible llegar al público con contenidos que son en esencia difíciles.

Desafortunadamente, la ciencia no puede ser como el arte, que impacta directamente nuestros sentidos sin necesidad de que el conocimiento racional esté presente.

Por eso  hacer de la ciencia una nota pintoresca y esforzarse en hacerla también interesante, a veces distorsiona el sentido de lo que se quiere trasmitir, que es ni más ni menos el contenido sustancial y racional de un conocimiento que no sólo importa por sí mismo, sino que forma parte integral de la explicación global de la naturaleza.

Una buena introducción al tema es esta conferencia del Dr. Richard Lindzen. Como siempre, lo mejor es leer y escuchar a los maestros.

El Dr. Richard Lindzen explica los problemas de la divulgación científica. Trata en forma especial la problemática del Calentamiento Global y del Cambio Climático.

GLOBALIZACIÓN Y GLOBALISMO. REFLEXIONES SOBRE EL DESTINO DE LA NACIÓN Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL.

Corren tiempos agitados para la política mundial. Los debates en torno a los problemas que sugiere el título van ganando la escena cotidiana  en Europa, con la gran crisis del Brexit y el ascenso imparable de los llamados “populismos” de derecha, y en los Estados Unidos con las iniciativas tan discutidas del presidente Trump.

 

En Argentina el destino de la política en los próximos años tendrá mucho que ver con cómo se posicionan los partidos políticos y las demás organizaciones de la sociedad civil en relación a este debate sobre el curso de la política global.

 

Argentina es un país que nace con la globalización mundial, en sus dos manifestaciones: primero, como parte del Imperio Español, y después de 1810 como tercer momento de la Gran Revolución Liberal Mundial, que comienza en Nueva Inglaterra en 1776 y continúa en París en 1789, para finalmente llegar al Río de la Plata.

 

Este doble nacimiento de la Argentina presenta una contradicción entre el viejo orden colonial de las ciudades del interior y la nueva dinámica asociada a la internacionalización de los intercambios que representa Buenos Aires y el Litoral. Esta contradicción tratará de  resolverse en dos momentos, después de largos años de enfrentamientos en las guerras civiles: La Federalización de Buenos Aires en 1880 intenta cerrar el ciclo de la desunión federal, y posteriormente el hirigoyenismo y el peronismo democratizan y tratan de cerrar  el ciclo de las dos argentinas: la próspera del Litoral y la pobre del interior.

 

No cabe duda que Argentina no puede estar al margen de lo que vaya a  suceder con los grandes debates que se avecinan, relacionados con el destino del comercio mundial y con la puja entre nacionalistas soberanistas, que pretenden retomar y consolidar la idea del Estado-Nación y de la Soberanía del Pueblo por sobre todo, y los internacionalistas globalistas que desde el eje Wall Street-París- Londres-Berlín – Beijing pretenden lo que laxamente se llama “gobernanza mundial”.

 

En principio pareciera que la idea de gobernanza mundial  tendría pocas posibilidades  de imponerse, puesto que carece de un núcleo esencial, y sólo se apoya en presunciones de ciertos grupos económicos muy poderosos y en la ideología del Desarrollo Sostenible y del combate contra el Cambio Climático. Sin embargo, no hay que subestimarla, puesto que los medios que posee para imponerse en la mentalidad de los pueblos, en sus clases más acomodadas, son poderosos y están muy bien coordinados con ciertas ideas-fuerza que se vienen agitando desde hace mucho tiempo.

Vamos a discutir algunas de estas ideas-fuerza mientras realizamos un análisis crítico del artículo de Karl Schwab: ¿Qué es la Globalización 4.0 y estamos listos para ello?

el artículo puede leerse en el siguiente link:

https://es.weforum.org/agenda/2018/11/los-forcejeos-de-la-globalizacion-4-0/

Yo he elegido los párrafos de mayor interés conceptual para hacer los comentarios y las críticas. Algunas palabras difieren puesto que mi análisis se hizo sobre el original en inglés

El texto de los párrafos de interés está en letra negrita, y mis comentarios y críticas en letra común:

Los medios afines a la idea globalista que publicaron el artículo-South China Morning Post y Project-Syndicate, por ejemplo, lo introducen con el siguiente párrafo:

“La respuesta a la globalización no es una retirada dentro de las fronteras nacionales, sino la creación de nuevos modelos que ofrezcan oportunidades para todos….”

 

En la medida en que la globalización agudiza los viejos problemas de las naciones y crea otros nuevos – y aquí nos importa fundamentalmente aquellos países en desarrollo o emergentes, o países como Argentina inmersos en un largo proceso de estancamiento y crisis – las soluciones deberán buscarse fronteras adentro, en el cuerpo político del estado-nación, que es quien sufre las consecuencias del atraso y del subdesarrollo.

 

“Luego de la segunda guerra, la comunidad internacional se juntó para construir un futuro compartido. Ahora debe hacerlo de nuevo”.

 

La situación entonces era diferente y fueron los Estados Unidos quienes salieron adelante para promover y sostener la recuperación de Occidente, de modo de enfrentar, con el  fortalecimiento del hemisferio, la amenaza soviética.

Hoy los problemas son de otro tipo y los actores han cambiado.

La globalización es vista como una fuerza hostil que puede provocar graves trastornos en la vida de las naciones. No sólo porque su fuerza económica es difícil de amansar y adaptar a los requerimientos de cada país, sino porque, y principalmente, afecta valores políticos, morales e históricos que son la base y fundamento de la vida nacional.

 

“El discurso populista elude y a veces confunde las distinciones sustantivas entre dos conceptos: globalización y globalismo. La globalización es un fenómeno impulsado por la tecnología y el movimiento de las personas , ideas y mercaderías. El globalismo es una ideología que da prioridad al orden global neoliberal por sobre los intereses nacionales. Nadie puede negar que estamos viviendo en un mundo globalizado. Pero si todas nuestras políticas debieran ser globalistas es altamente debatible”.

 

 

La distinción pudiera ser pertinente en otro contexto, pero aquí es la misma distinción la que confunde. Se trata en realidad de que el mundo se encuentra en una nueva etapa de la globalización, etapa que va acompañada por la ideología globalista, que no sólo está hecha de neoliberalismo, sino fundamentalmente de la idea de un nuevo orden capitalista de gobernanza global liderado por las  ideas del combate contra el cambio climático y el desarrollo sustentable, ideas que no son tan inocentes y bonitas como parecen, tampoco neutrales, sino que implican una determinada orientación económica que la más de las veces va en contra de la soberanía y de los intereses de los países y pueblos más necesitados en desarrollarse . Un caso concreto y drástico es la imposición de restricciones sobre la utilización de combustibles fósiles- carbón , petróleo y gas – elementos indispensables para movilizar las fuerzas productivas y salir de la pobreza y del atraso. Sin ellos no hay industrialización posible y sin industrias las naciones no pueden valerse por sí mismas y permanecerán dependientes para siempre.

Hay que poner como ejemplo los sucedido en Africa en las últimas décadas, imposibilitada de salir del atraso y la miseria por las políticas restrictivas impuestas por la Unión Europea, que impiden toda ayuda o crédito para el desarrollo de los combustibles fósiles.

Incluso los países que más favorecen estas políticas se ven alcanzados por la maldición de esta ideología ambientalista: en Alemania, la Transición Energética- Energiewende- ha logrado descarrilar la propia política al sumar problemas al ya espinoso de la inmigración , poniendo en graves dificultades a la alianza de gobierno CDU-Socilademocracia.

 

“Ante la demanda de los votantes por retomar el control que las fuerzas globales han arrebatado..(….)..Mejor que cerrar las economías a través del proteccionismo y políticas nacionalistas, debemos forjar un nuevo contrato social, entre los ciudadanos y sus líderes de modo que todos se sientan lo suficientemente seguros en sus lugares para que permanezcan abiertos a todo el mundo. Si esto falla la subsiguiente desintegración de nuestro tejido social puede en última instancia conducir al colapso de la democracia.”

 

En principio los problemas deben analizarse país por país y región por región. La cuestión de la crisis económica en los países de la Unión Europea, con la superposición de los problemas acarreados por la inmigración, poco tienen que ver con los problemas de las crisis, inestabilidades y declinación económica de los países de América Latina. Son problemas que tienen historias distintas aunque todos por igual se hayan podido poner de manifiesto espectacularmente con la crisis financiera global del 2008.

Requieren soluciones nacionales, aunque es importante, tanto en Europa como en el Mercosur, el diálogo entre los países para llegar a soluciones duraderas.

 

 

“Después de todo, este momento de crisis ha hecho surgir importantes cuestiones sobre nuestra arquitectura de gobernanza global.”

 

Es la supuesta gobernanza mundial la que está en cuestión,  mientras que por ahora es sólo una idea sin concreción , que no se ha materializado aún y que no ha sido aceptada.

Este supuesto modelo o arquitectura de gobernanza global no existe ni puede ser impuesto unilateralmente por Bruselas, ni por las Naciones Unidas, ni por las transnacionales de la economía y sus imperios mediáticos- Google Amazon, Facebook, etc. y esto no es ni más ni menos que una nueva transfiguración de viejos intereses que en su momento fueron rotulados como colonialistas e imperialistas.

 

Los acuerdos logrados en el marco de la Organización Mundial del Comercio, o dentro del ámbito de las Naciones Unidas, incluso los pactos y acuerdos que constituyen la Unión Europea, sólo perduran y se sostienen si son equitativos y las partes comprometidas no se ven perjudicadas. Si esto sucede, los acuerdos se rompen- es el caso del Brexit y también el caso de las renegociaciones del Nafta llevadas adelante por los Estados Unidos, México y Canada.

Equiparar estos acuerdos con las Constituciones de cada Nación es un despropósito. Si estos acuerdos se rompen, la soberanía del pueblo en cada país queda incólume.

Los intereses democráticos de cada país van a dictar el momento de la entrada y salida de estos acuerdos.

 

 

“Más aún, los desafíos asociados con la cuarta revolución industrial son coincidentes con la rápida emergencia de restricciones ecológicas, el advenimiento de un creciente orden internacional multipolar y una desigualdad creciente. Estos desarrollos integrados están dando origen a una nueva era de globalización . Si mejorará la condición de la humanidad dependerá de cómo la gobernanza corporativa, local, nacional e internacional puedan adaptarse a tiempo.”

 

La globalización económica siempre ha estado acompañada de trastornos en las condiciones básicas de producción y distribución del producto económico. Estos cambios están dados por un campo de fuerzas asimétrico a nivel de los poderes económicos y las naciones. Los países los adoptan porque no tienen más remedio. Que en última instancia, a mediano y largo plazo beneficien a los pueblos dependerá de las condiciones políticas internas, y es tarea de la democracia hacer que los períodos de cambio y transición de un modo económico a otro sean lo más suaves posibles para los sectores populares más expuestos. Si esto no es posible, hay que asegurarse de los mayores beneficios posibles de estas transiciones  y no dejar las cosas a mitad de camino.

 

 

“…un nuevo marco para la cooperación pública-privada ha ido tomando forma. La cooperación público-privada consiste en aprovechar el sector privado y los mercados abiertos para impulsar el crecimiento económico para el bien público teniendo siempre en cuenta la sostenibilidad ambiental y la inclusión social. Sin embargo, para determinar lo que comprende el bien público primero debemos identificar las causas de la desigualdad”.

 

El modelo del Foro Económico Mundial surgió en los años setenta del siglo XX conjuntamente con las ideas del Club de Roma. Hoy se toman los lineamientos de la Agenda 21 de las naciones Unidas y los consejos surgidos del Panel Intergubernamental para el Cambio Climatico- IPCC.

El énfasis está puesto en la “descarbonización” de las economías con el supuesto objetivo de controlar el Cambio Climático – antes Calentamiento Global – Por eso se insiste tanto con la sustentabilidad, que el Foro asocia simplemente al control de las emisiones de Dióxido de Carbono provenientes de la quema de combustibles fósiles.

Hay que destacar que estos lineamientos no son siempre explícitos en los análisis del Foro, pero se concluyen del contenido de sus documentos.

Es la excusa para plantear esta nueva cooperación internacional acuciada por las urgencias que surgirían de esta nueva situación económica.

Esta censura que se hace a la nueva economía de la cuarta revolución industrial, que podría ampliar la brecha de la desigualdad por las ganancias del capital  y los derechos de la propiedad intelectual constituye una velada censura del capitalismo industrialista norteamericano que el presidente Trump insiste en consolidar, pero que para los ideólogos del Foro es el paradigma a superar.

 

El modelo económico del Foro de Davos es el modelo socializante de la Unión Europea, enfrentado hoy a la crisis de credibilidad frente al surgimiento de los populismos nacionales.

Se hace referencia y se resalta el hecho de que vivimos en una nueva economía que requiere nuevas ideas de cooperación internacional, y sin embargo todos los problemas reales que han surgido hasta hoy, desde el mismo momento en que estallara la crisis financiera del 2008, son problemas políticos y económicos del estado-nación, que podrán resolverse de acuerdo a las circunstancias particulares de cada país. En todo caso, como ha demostrado con creces la crisis de Grecia, no existe tal cooperación sino una imposición de los fuertes sobre los débiles.

 

La confianza del público, de los electorados, no se ha perdido porque se carezca de reglas y normas para enfrentar los problemas de la nueva economía; se ha perdido la confianza de la gente por las consecuencias negativas de las crisis económicas y el accionar equivocado de la burocracia comunitaria de Bruselas, que siempre actúan en función de los intereses de los países más poderosos y en detrimento de los débiles, sin hacer caso a las decisiones democráticas de los pueblos.

 

En los últimos treinta años desde la caída del muro y la desintegración de la unión soviética hemos atravesado diversas etapas de la evolución económica. Al principio se amplió la economía global con la inclusión de los países del Este europeo y la vertiginosa entrada de China en el comercio global. Fueron los años de crecimiento y expansión entre 1993 y 2007.

La crisis del 2008 inicia un período de reajuste con una reducción drástica del ritmo de crecimiento, pero sin llegar a una dislocación del comercio mundial, gracias al compromiso de las principales naciones para no cerrar sus mercados. China expande el crédito y continúa como locomotora del comercio mundial frente a la retracción de los mercados internos de Estados Unidos y la Unión Europea.

 

Pero Europa y los Estados Unidos sufren una crisis política por la desilusión de sus ciudadanos y ahí comienza el desplazamiento de los electorados hacia propuestas nacionalistas que prometen privilegiar los intereses internos y hacer frente al designio mundial de los grupos entusiastas con la continuidad de la globalización.

 

Pareciera que la única propuesta del Foro de Davos es la que implica una economía más socializada al estilo de la tradicional de la Unión Europea, y que siga los lineamientos de la descarbonización de los Acuerdos de París. Estas políticas ,sin embargo, no están resultando en la propia Europa, teniendo en cuenta la bajísima performance de la Energiewende alemana.

 

Tratar de imponer recetas costosas a los países en desarrollo, recetas que incluso en los países centrales están fracasando, no parece una alternativa auspiciosa si es que se requiere una nueva etapa de cooperación internacional.

Frente a esto, el discurso dado por el presidente Trump en Davos en enero del 2018 fue categórico: los Estados Unidos están transformando su economía a través de la desregulación y la liberación de trabas injustificadas para el uso de los combustibles fósiles. Frente al estancamiento de las propuestas socializantes de Europa, los Estados Unidos se ofrecen como modelo de crecimiento e innovación para acelerar la producción de riqueza, que es, en definitiva, lo único que le debe importar a los países que tratan de superar el estancamiento.

 

La llave maestra de toda la argumentación a favor de la globalización, la apertura de las economías y la cooperación internacional para afrontar los desafíos de la cuarta revolución industrial, proviene de la idea de las “restricciones ecológicas”, es decir, el cambio climático. La solución entonces será ir adelante con las políticas de “transformación energética”. La contradicción acá es que estas políticas no dan buenos resultados en los propios países centrales, y tanto en Alemania, como en Canadá y Australia se produce un gran debate sobre los altos costos implícitos, costos que salen de los bolsillos de los contribuyentes que al final terminan oponiéndose a estas políticas, una vez que se descorre la cortina del engaño montada durante los últimos veinte años.

En las recientes elecciones del 6 de noviembre pasado en los Estados Unidos, el público rechazó sendas propuestas de subvencionar las energías alternativas en Oregon y Colorado.

 

Qué significa un “orden internacional cada vez más multipolar”? se trata del veloz ascenso de China a los primeros planos del desarrollo económico y la reacción de los Estados Unidos.  Debe recordar que el presidente Obama ya hablaba de las dudosas prácticas comerciales de los chinos en el año 2014.

 

“creciente desigualdad”- desde hace décadas, ya sea en razón del estancamiento o del crecimiento vertiginoso, se va ensanchando la brecha entre los más ricos y los más pobres. No existe una solución global para un fenómeno inherente al desarrollo capitalista en esta etapa. Sí existen modos de redistribuir la inmensa riqueza generada cuando los mecanismos del mercado no son suficientes, y esta es una tarea puramente nacional.

 

 

“Recurriendo a avances en robótica e inteligencia artificial en el contexto del envejecimiento de las sociedades, tendremos que pasar de una narrativa de producción y consumo a una de compartir y cuidar a las personas”.

 

En los países en desarrollo, y en la Argentina particularmente, se trata de volver a encarrilar la producción y el consumo, a partir de los consensos democráticos que se pongan en la base de la revolución productiva, superando la brecha ideológica y política que se ha formado a partir de los ásperos debates entre los sostenedores del neoliberalismo y los sostenedores del populismo, sea de derecha o de izquierda.

 

En Argentina es necesario encontrar un consenso y una síntesis que supere las obsoletas antinomias surgidas de los debates en torno a los modelos económicos.-liberalismo vs. Socialismo- Aperturismo vs. Mercadointernismo – Modelo Agroexportador vs. Modelo Industrialista.

 

Es fácil dejarse convencer por los discursos bien hechos que apelan a nuestro sentido de la justicia social. La narrativa de “compartir y cuidar a las personas” no puede ocultar la dura verdad que la economía no puede pensarse como superada en sus aspectos más conflictivos, aunque las posibilidades tecnológicas parezcan infinitas.

 

Hay que encontrar un acuerdo político que a la vez organice el sistema productivo para que funcione con la máxima eficiencia , que garantice la permanencia del estado de derecho y las demás instituciones fundamentales de una sociedad donde imperen la libertad, el orden y la justicia.

 

De otro modo legitimaríamos la idea de que los que poseen el poder de las nuevas tecnologías también lo tendrían para decidir por nosotros, a cambio de la promesa de que compartirán y se ocuparán de cuidarnos. La subordinación de las naciones más débiles frente a las que poseen el poder de las nuevas tecnologías es incompatible con un ordenamiento internacional donde todos podamos disfrutar de los frutos del progreso sin por ello deber renunciar a nuestra dignidad de naciones libres y soberanas.

 

 

“Aferrarse a una mentalidad obsoleta y llevar a cabo pequeños ajustes a nuestros procesos e instituciones existentes, no será para nada suficiente. En cambio debemos rediseñar estos procesos e instituciones desde cero, con el propósito de poder aprovechar las nuevas oportunidades que nos esperan”.

 

Los países de la periferia, emergentes y en vías de desarrollo han pasado, en los años transcurridos desde la caída del muro de Berlín, por procesos de cambio y reacomodamiento cuyos resultados han sido dispares en relación a los objetivos impuestos y a la historia económica de cada uno de ellos. Para la Argentina las transformaciones llamadas “neoliberales” del período 1989 -1999 tuvieron resultados mixtos. El país se reposicionó en el mundo y se modernizó, pero el balance social y económico interno dejó mucho que desear, abriendo paso a un período de políticas populistas que retrotrajeron muchos de los cambios. Importa destacar que la situación internacional puede dar pie para avanzar en transformaciones y modernizaciones necesarias, imprescindibles para el mantenimiento de la dinámica económica que sustenten el estado de derecho. Estos cambios no pueden resultar exitosos de entrada, y las luchas de los sectores y las restricciones de corto plazo impiden que las reformas sean aceptadas por la totalidad del arco político.

El populismo del período 2002-2015 también se inscribe en un contexto internacional propicio, una vez que la Argentina se hubo modernizado en el período anterior en función de colocar su agroindustria como motor de una nueva fase de desarrollo. Pero las controversias y contradicciones del sistema nunca dejan de surgir, y esto es una evidencia incontestable de que los problemas trascendentales de las repúblicas se resuelven a través del funcionamiento de la democracia, y no por una mágica colaboración internacional que decida en cambio de la soberanía popular.

 

 

 

 

 

UN VIDEO MUY BUENO CON SUBTÍTULOS PARA ENTENDER LA POLEMICA SOBRE EL CALENTAMIENTO GLOBAL Y EL CAMBIO CLIMÁTICO

ESTE VIDEO SE HIZO EN 2007 Y LO DIFUNDIÓ EN SU MOMENTO EL CHANNEL 4 DE LA BBC.

POR SUERTE LO SUBTITULARON EN ESPAÑOL Y RESULTA MUY ÚTIL.

 

 

Otro video interesante, desafortunadamente no está subtitulado:

 

Uno de los primeros videos críticos en relación a las hipótesis del IPCC es este de la Televisión de Australia (1990) – SIN SUBTÍTULOS EN ESPAÑOL-

 

POR QUÉ NO DEBEMOS ENTRAR EN PÁNICO POR EL RECIENTE INFORME DEL IPCC

Las especulaciones sobre futuras catástrofes provocadas por el cambio climático no poseen los fundamentos científicos que nos quieren hacer creer muchos periodistas que aparecen hoy por hoy.

Secas, inundaciones, tornados y huracanes han azotado a la humanidad desde siempre, y si ahora los efectos de algunos de estos fenómenos son  mayores, no se trata de que el calentamiento global es la causa, sino que golpean donde hay poblaciones que antes no existían; o de causas humanas locales o regionales que nada deben al clima: deforestación de suelos frágiles, construcción de ciudades y pueblos en planicies aluviales, pueblos y ciudades del mundo pobre que no son más que caseríos de chapa y de cartón, corrupción de políticos y empresas que habilitan emprendimientos en lugares inadecuados, y por último, no hay que olvidar que el sistema climático es complejo y caótico, y que cada tanto los fenómenos climáticos demuestran una ferocidad inusitada: el clima está variando y cambiando desde que la tierra existe.

Vale la pena prestarle atención a estos cortos videos que pueden introducirnos a toda la problemática:

 

 

El Dr. Richard Lindzen es uno de los climatólogos y físicos de la atmósfera más prestigioso del mundo, y desde hace más de veinte años viene dando charlas en las universidades y en los parlamentos de todo el mundo explicando los errores y las falacias del enfoque vigente. Este enfoque es el que la gente conoce a través de la película de Al Gore y de los comentarios que hacen los medios de los informes del IPCC.

Gracias al Dr. Lindzen, al Dr. William Happer y a otro puñado de científicos de excelencia, la gente a podido comprender la complejidad del problema climático y los equívocos y falacias que pueden surgir cuando se lo trata de simplificar a un sólo factor: el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera.

Recomiendo leer el post sobre ” Política y Filosofía……..”, más abajo.

CALENTAMIENTO GLOBAL Y CAMBIO CLIMÁTICO. El reciente informe de las Naciones Unidas.

“Las cosas no son simplemente como elegimos pensarlas.”

Charles Sanders Peirce

 

Desde que el  Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas ( IPCC  ) comenzó a publicar  sus informes en 1991, los acontecimientos que rodean a toda esta problemática han pasado por diferentes etapas.

Al principio, apareció como un problema más, aunque novedoso, en el complicado panorama que presenta un mundo cada vez más acuciado por crisis y conflictos  de todo tipo. Con el tiempo, el tema fue ganando en espectacularidad, cuando la prensa y muchos  políticos de Europa y los Estados Unidos pensaron que podría ocupar un lugar muy redituable en sus respectivas agendas electorales. Entonces fue cuando los medios comenzaron a desarrollar una narrativa destinada a provocar la alarma en la sociedad.

Es probable que esta narrativa alarmista sobre el cambio climático hubiera tenido aún una más alta receptividad entre la comunidad científica e intelectual, de no haber sido por la imprescindible contribución de un puñado de científicos de excelencia que se han ocupado, en las ultimas décadas, de llevar por todo el mundo, a través de sus escritos y de sus presentaciones una explicación contundente de los distintos y conflictivos aspectos del problema,  y sacar una conclusión muy distinta a la que difunden los medios:

El calentamiento global y el cambio climático son reales, pero no representarían de ninguna manera el peligro para el planeta que nos quieren hacer creer muchos políticos y muchos científicos, amparados en una campaña mediática e inescrupulosa con la verdad y sustentada por motivos ideológicos y de dinero.

 

Desde 1991 hasta ahora.

Quizás el punto más alto del interés suscitado en el público, fue la época de la presentación de la película de Al Gore – Una Verdad Incómoda -y su consiguiente logro del Premio Nóbel de la Paz en 2007, compartido con el panel de las naciones unidas.

A partir de ese momento, el tema tuvo sus altibajos, de acuerdo al humor de la opinión pública, a pesar de  que en  los medios comenzó una intensa campaña promocionando las medidas e instrumentos que pudieran contrarrestar los supuestos efectos deletéreos que el calentamiento global y el consiguiente cambio climático iban a acarrear en las décadas venideras; las medidas que más se impulsaron fueron las tendientes a la  “descarbonización”, ya sea a través de tecnologías que secuestren las emisiones de dióxido de carbono ( CO2 ) provenientes de la combustión, o mediante  la implementación de la generación eléctrica por medio de fuentes solares y eólicas.

 

Pero todas estas medidas son  muy costosas y muy poco prácticas en caso que los países que más dióxido de carbono  emiten, China e India, no se plieguen a las iniciativas.

El caso de Alemania es emblemático, ya que al ser uno de los países más ricos y al haber encarado un programa muy audaz de sustitución de combustibles fósiles, -la Transición Energética o Energiewende – se hubo colocado a la vanguardia de todas estas iniciativas. Pero los resultados, después de casi quince años de implementación, están muy lejos de lo esperado: los costos económicos, y el consiguiente aumento de las tarifas públicas de la electricidad, más los grandes subsidios necesarios para mantener el equilibrio de la red eléctrica cuando no sopla el viento o durante la noche – cuando la energía solar es cero – han provocado un abierto rechazo de sectores de la sociedad que se han dado cuenta de lo inútil de esos emprendimientos, cuando países como China o  India superan por un factor de 10  cualquier ahorro en las emisiones de dióxido de carbono  que Alemania pudiera realizar.

Cuando escribí el resumen de los aspectos políticos y filosóficos que enmarcan este debate, dije que la faceta más negativa era que se había desviado la preocupación desde los verdaderos problemas medioambientales hacia una problemática que no conduce a ningún lugar, excepto hacia un saqueo de los presupuestos de los países más pobres en beneficio de unos pocos grupos económicos, y que esto podía transformarse en un verdadero dolor de cabeza para el futuro de las sociedades más complicadas con su economía, que necesitan hasta el último centavo para atender las urgencias de sus pueblos .

 

 

ANUNCIOS DE TORMENTA

“Quienes pueden hacernos creer en cosas absurdas también pueden    

hacernos perpetrar cosas atroces”

                                        Voltaire

   

 

Tenemos nuevamente otro informe del IPCC y ya los medios de prensa nos agobian con augurios catastróficos en caso de que la sociedad no tome medidas urgentes para contener el aumento de la temperatura terrestre por debajo de los 2 °C.

 

Esta vuelta de tuerca en el énfasis que han puesto los redactores del informe en la urgencia de hacer algo pronto, y los casi  histéricos artículos que ya pululan en los medios, me hace pensar en ese momento extremo de todo aventurerismo – sea material o intelectual- cuando las personas que fervorosamente han puesto toda su fe en un dogma no tienen otra opción que usar los últimos cartuchos de su arsenal para ver si pueden defender su retirada .

 

En los últimos 20 años se han desarrollado ingentes esfuerzos económicos para desarrollar y poner en función todo tipo de proyectos vinculados a las energías alternativas: a nivel mundial casi el 5% de la energía eléctrica generada proviene de fuentes solares y de parques eólicos. Todos estos proyectos han podido consolidarse gracias a los sustanciales subsidios recibidos, ya que ni la generación solar ni la eólica pueden competir con la generación tradicional termoeléctrica a partir de la quema de combustibles fósiles.

 

Pero en los últimos dos o tres años se han producido circunstancias políticas que pueden poner en peligro la continuidad del apoyo estatal a estos proyectos de energía alternativa: el triunfo de Trump en USA, los problemas de la Energiewende – transición energética – en Alemania y el rechazo de los votantes en Canadá y Australia a los altos costos de  un impuesto al carbón.

 

Sumado a todo esto nos enteramos que países como China e India, contra todo lo que se había difundido en la prensa, aún siguen con sus lineamientos estratégicos de fortalecer su red energética fundamentalmente con combustibles fósiles – carbón en primer lugar-

 

Hay miles de científicos y periodistas que están comprometidos con toda la temática del Calentamiento Global y el Cambio Climático y que encuentran bastantes dificultades en adaptarse a un cambio de rumbo de 180 grados: es decir, aceptar que quizás todo lo que se ha especulado y escrito en los últimos 20 años es una exageración y que, en realidad, los verdaderos fundamentos científicos no están del lado de los que nos anuncian estas inminentes y  terribles catástrofes .

 

Trump y el destino americano

 

el siguiente artículo que escribí a comienzos del 2017 sobre el surgimiento del presidente Trump puede servir para interpretar los resultados electorales del Brasil

 

UNA NUEVA REVOLUCIÓN CONSERVADORA?

 

A pesar del periodismo que en su mayoría le es antipático, Trump no es un fenómeno tan excéntrico, algo inusual que aparece de golpe en el escenario político norteamericano. Un político que no es político, sino un empresario millonario, acostumbrado al show business, conoce bastante bien qué acordes hay que interpretar para llegar a dónde quiere. No significa que no sea sincero en sus consignas, ni que ellas desvíen demasiado del rumbo que una mayoría del electorado considera correcto en la coyuntura actual de EE.UU.

 

Tampoco es extraordinaria la coincidencia de que el fenómenos Trump se dé en consonancia con otro no menor: la inminente salida de Gran Bretaña de la Unión Europea – Brexit-. A principios de los ’80, Margaret Thatcher en Inglaterra y Ronald  Reagan en USA llevaron adelante la – un poco pomposamente – llamada “ Revolución Conservadora”; ésta actual, llevada adelante por Trump y Theresa May sería la segunda – y quizás  se sumen Marine Le Pen con su Frente Nacional en Francia , y hay que considerar también el ascenso  de la derecha conservadora en Holanda, Alemania, Italia, Austria….un fenómeno sin precedentes en los últimos 50 años…

 

En este contexto, Trump es sólo el elemento más importante de un desplazamiento general de la opinión pública.  El mundo abandona el globalismo transnacional, y se refugia nuevamente en el Estado-Nación y en los valores tradicionales: familia, religión, seguridad económica: Occidente vuelve a los valores de la clase media y de los mayores, dejando atrás, por ahora, las veleidades revolucionarias del ’68 y de la Nueva Izquierda de los setenta y ochentas.

 

Las causas son más o menos transparentes y muy precisas: crisis económica irresuelta,   después del impresionante Crack financiero del 2008 ; un crecimiento económico post-crisis bastante tibio en EE.UU.  En Europa se suma un sentimiento muy negativo frente a la inmigración y a la creciente violencia del fundamentalismo islámico.

 

A nivel de las relaciones internacionales de poder  y de las  amenazas  externas, se fueron dando en los últimos  ocho años de la administración Obama los siguientes hechos, muy importantes:  Irán, fortaleciéndose para ser una factor dominante en Medio Oriente, y encaminándose irreversiblemente a potencia nuclear, y China, que enfrenta un proceso de reacomodamiento económico  que puede ser muy drástico y generar repercusiones negativas en el mundo.

 

A todo esto responden los EE.UU. con un movimiento de repliegue hacia los valores e instituciones que la convirtieron en una excepcionalidad en el siglo XIX y XX.

No  otra cosa es la consigna “ Make America Great Again”

 

Qué efectos tendrá sobre el resto del mundo este giro proteccionista de la mayor potencia económica, dependerá de las respuestas y acomodamientos que se vayan dando a medida que progresen los acontecimientos: de seguro, muchos países se verán afectados con una posible depresión de sus respectivas  economías,  que deberá encontrar respuesta en un acomodamiento simétrico al de los EE.UU. — mayor autarquía del aparato económico y un vuelco hacia el mercado interno – o bien integrarse a los restantes circuitos globales que persistan.

 

Nadie, en estos momentos, puede aventurar un curso seguro de los acontecimientos, más aún teniendo en cuenta que el giro de Trump hacia el proteccionismo está en sus comienzos y aún no sabemos su magnitud y alcance

 

Debe quedar algo claro, no demasiado remarcado por los medios que fueron cubriendo los hechos hasta hoy: los cambios de rumbo propuestos por  Trump se darán principalmente en la esfera de los valores y de lo simbólico, mucho más que en lo económico. Parece impensable que el circuito global de intercambio de bienes – Globalización – pueda sufrir la misma reversión que aconteció en la crisis de los años treinta del siglo XX,  considerando el inmenso peso político y económico que las empresas transnacionalizadas poseen hoy.

 

El nuevo presidente es la resultante de una larga “Guerra Cultural” entre las fuerzas conservadoras y progresistas dentro de ese país, que dura desde hace ya varias décadas, y su elección es meramente una batalla más,  que puede ser  decisiva en caso de que el Partido Demócrata en EE.UU.  persiste en su deriva hacia la izquierda.

 

 

 

 

 

Nadie puede acreditar con exactitud la magnitud del deterioro del tejido social y económico de los EE.UU., pero los indicadores de opinión  son contundentes al marcar un espíritu de agotamiento de la paciencia del pueblo frente a todos los “establishments”

 

CAPITALISMO NACIONAL Y POPULAR?

 

 

Hasta hace poco, era común pensar que la globalización y la sociedad económica a la que ella daba lugar constituían procesos irreversibles e indiscutibles. “El rumbo de la historia”, como gustan decir los aficionados a la filosofía.

Es verdad que después de la caída del comunismo el proceso de internacionalización vivió una gran aceleración, y que la globalización de la economía capitalista no es un fenómeno exclusivo del siglo XX y XXI, pero la propaganda y los grandes entusiastas del fenómeno global pasaron por alto que las políticas internas de los países comprometidos en la globalización de sus economías deben adecuarse a las demandas de sus votantes.

Si la opinión pública norteamericana se convence de que los problemas internos de su país son debidos a un intercambio poco justo, en este caso con China – que se lleva los mejores puestos de trabajo industrial – o con México, en el caso de los automotores,  entonces los políticos actuarán en consecuencia: y es esto exactamente lo que está haciendo Trump.  Los economistas nos dicen que las cosas no son tan así, que el proceso globalizante es complejo….. “y que todos salen ganando”  . Esto puede ser verdad en el largo plazo, pero es indudable  que si  las fábricas se cierran y  los trabajadores pasan a depender del seguro social o a trabajar en un Burger King, esto puede resultar intolerable y constituir un perjuicio grande para los que sufren ese destino – independientemente  de si la economía en general sale ganando –

 

Hoy por hoy se sabe con bastante certeza lo que constituye una economía que funcione con justicia social; cada país, de acuerdo a su tradición, lo conoce por su propia experiencia. Lo que pasó en los últimos años en EE.UU. fue que la opinión pública pasó a considerar  que la economía había dejado de funcionar de una manera justa,  resultando en una desigualdad creciente y una falta cada vez mayor de empleos de buena calidad. Hay que decirlo con claridad: la culpa no es sólo de China, México y la Globalización, pero el conjunto contribuyó a que las cosas económicas se fueran yendo a pique y en la resultante ascensión de Trump.

 

Las soluciones que propone Trump asustan a muchos, pero no son descabelladas ni irracionales: por de pronto, propone bajar impuestos y regulaciones para que los empresarios tengan menos dificultades en crear puestos de trabajo; “barajar y dar de nuevo” en todo lo relativo al comercio internacional: relaciones con China, los acuerdos del NAFTA, abandono del TPP y del Acuerdo Transatlántico de Inversiones con la Unión Europea, y otras medidas menores de la misma índole.

 

 

El proceso de globalización sirvió en los últimos 30 años como oportunidad para que centenares de millones de personas de los países pobres salieran de un estado paupérrimo, y como punto de partida para una economía más productiva; sin embargo, los países ricos de Europa, y fundamentalmente los EE.UU., sufrieron un estancamiento en el nivel de vida de las clases medias – en diferente medida y de acuerdo a las circunstancias –

 

Se puede poner como ejemplo a la Argentina: país de ingresos medios a comienzos de los años ochenta del siglo XX, las malas políticas y una globalización muy mal encarada, nos llevaron del puesto 30 al puesto 47 en la escala de bienestar humano publicada por la Fundación Legatum.  No fue la globalización la culpable exclusiva del retroceso, pero sirva nuestro país de ejemplo a considerar cuando se evalúan los resultados de las aperturas de la economía y las desregulaciones

 

QUE SE VAYAN TODOS!

 

 

El péndulo de la política no se mueve con  ritmo regular. En el 2009, después de la asunción del presidente Obama,  se pensaba que por muchos años el monopolio del poder quedaría en manos del Partido Demócrata. Tan grande había sido la decepción del gobierno Bush e inmenso era el entusiasmo por el nuevo presidente.

Hoy, el Parlamento norteamericano tiene ambas cámaras con mayoría republicana; 33 de las 50 gobernaciones son republicanas, y 32 legislaturas estatales están dominadas por el mismo partido. Nada así se había visto desde los tiempos de la posguerra civil.

 

El repudio a las políticas de Obama comenzó casi inmediatamente de que asumiera la presidencia, y los demócratas perdieron todas las elecciones desde entonces.

Sin entrar en demasiados detalles, puede resumirse en esto: el gran entusiasmo que había generado un hombre que venía a reformular la política se fue apagando cuando la opinión pública se dio cuenta  de que no se trataba de alguien que pudiese enfrentar realmente al  establishment corrupto de Washington; más aun, parecía que Obama se sentía muy cómodo con ellos, y que sus iniciativas de legislación iban a provocar serios perjuicios a la clase media:

  1. a) La Ley de Salud – Obamacare –
  2. b) El intento de pasar una legislación que castigaría a los combustibles fósiles y que llevaría los precios de la energía por las nubes – ni siquiera los propios demócratas la aprobaron –
  3. c) Gobernar con decretos de necesidad y urgencia – cuando perdió las mayorías en el congreso-
  4. d) Denigrar a la policía y a las fuerzas armadas
  5. e) Una política exterior que puso al mundo al borde de un caos pocas veces visto…..

 

esta enumeración presenta algunos de los hechos que explican el  por qué de  la reversión drástica del electorado americano.

Seguramente lo mismo sucederá si Trump resulta un fiasco o no cumple con las promesas que hizo.

 

Pero todo venía de antes; los 8 años de Bush, la Guerra de Irak, la debacle financiera, todo parecía apuntar a una élite política y a una burocracia estatal que había perdido definitivamente el contacto con la parte esencial del pueblo norteamericano.

Por eso Trump – un outsider de la política – primero tuvo que enfrentar y deshacerse de los republicanos para recién después, apuntar contra el establishment general de los Demócratas y de la burocracia de Washington. Una apuesta fuerte que deberá cubrir con hechos concretos para no causar una decepción mayor aún que la ya pasada.

 

“HACER UNA NORTEAMÉRICA GRANDE DE NUEVO”

 

Es común que los países que se enfrentan a una crisis política surgida de un sentimiento generalizado de su población respecto a la declinación general de los valores, asuman la decisión de retornar a los orígenes. La historia política  nos muestra que estos “retornos”, muchas veces violentos, son tan frecuentes como las revoluciones; incluso algunos aventuran que toda revolución no es otra cosa que una restauración.

 

Por eso el “volantazo” que está efectuando Trump hacia la derecha del péndulo político-moral, debería interpretarse como una vuelta a la normalidad, un intento de retomar el “ centro vital” que marcó a la política norteamericana durante la mayor parte del siglo XX.

 

Como todas las demás naciones, EE.UU. sufrió en estos últimos 40 años cambios drásticos que la alejaron de esa sociedad de clase media más o menos homogénea que había sido durante las décadas anteriores; las transformaciones culturales que a ritmo acelerado vinieron a configurar la llamada “ post-modernidad”, o la sociedad post-industrial, donde la economía de los servicios pasó a ser la principal proveedora de trabajo, produjeron una realidad a veces muy difícil de asimilar para los que se ven marginados de las supuestas bondades de la globalización. Sea como fuere, la realidad de los números es categórica: la clase media se estancó y la distancia entre la élite que supo aprovechar los cambios de la nueva economía tecno-globalizada y los demás sectores se amplió: pero lo peor para la conciencia general de la clase media fue el surgimiento de una élite adinerada, que habita generalmente las urbes –  New York , Los Ángeles y San Francisco – que controla la academia, la industria del entretenimiento y los medios masivos de comunicación y que, a diferencia de los anteriores grupos de poder, desprecia la tradición cultural norteamericana, cuya base es el hombre común. Estos grupos que se identifican con el partido Demócrata, la globalización, las fronteras abiertas y la idea de un mundo de “Economía Sustentable y Verde”, son “el enemigo” en la guerra cultural que la derecha conservadora lleva adelante.

 

Dos grupos del partido republicano, de considerable influencia ,el “ Tea Party” y “los conservadores evangélicos”, marcaron los lineamientos de la oposición al gobierno de Obama ; durante la interna republicana estos sectores habían sido duramente críticos con la candidatura Trump, pero ahora le dan una aprobación generalizada, a pesar de que el presidente se ha mostrado a la izquierda de ambos en muchos temas relacionados con la economía y la sociedad: cobertura universal de salud, aborto y derechos de los gays y lesbianas, por ejemplo.

De algún modo, Trump intuye que la sociedad norteamericana no puede retroceder en cuestiones de “derechos de las minorías”, pero que tiene un margen amplísimo para actuar en la imposición de la Constitución – Ley y Orden – aspecto muy descuidado no sólo por Obama sino por su antecesor Bush, y fundamentalmente en el reordenamiento de la maraña de legislación y regulaciones que traban el despegue de la economía – incluido una revisión profunda de los acuerdos de Comercio Internacional que rigen los actuales intercambios.

 

 

 

 

                                                                 

Política y filosofía del movimiento de opinión “ Calentamiento Global y Cambio Climático”  

 

PARTE I

 

 

SCHÜLER:

Doch ein Begriff muß bei dem Worte sein.

MEPHISTOPHELES:

Schon gut! Nur muß man sich nicht allzu ängstlich quälen

Denn eben wo Begriffe fehlen,

Da stellt ein Wort zur rechten Zeit sich ein.

Mit Worten läßt sich trefflich streiten,

Mit Worten ein System bereiten,

An Worte läßt sich trefflich glauben,

Von einem Wort läßt sich kein Jota rauben.

J.W. Goethe

 

Estudiante:

        Pero un concepto tiene que haber en la palabra.

Mefistófeles:

  ¡ De acuerdo! Pero no hay que atormentarse 

                             Mucho y tener miedo

                            Pues precisamente donde los conceptos faltan

                              Surge una palabra en el momento justo

                             Con palabras se puede discutir de maravillas

                              Un sistema puede crearse con palabras

                             En palabras se puede tener fe perfectamente

                              Y ni una jota puede quitársela a la palabra

 

El entrecomillado del título viene motivado por el carácter político y militante de este importante movimiento de opinión.  En política- como en la religión y en el arte -las palabras tienen una importancia crucial.

 

Tradicionalmente en política, los movimientos de opinión surgen cuando una parte de la población ve un problema y quiere darle solución; y esto es válido tanto a nivel de Nación y en el desarrollo histórico  de los partidos políticos, como en el más acotado nivel de las municipalidades y ciudades que se enfrentan a problemas puntuales.

 

Con la creciente importancia de los medios masivos, con su penetración en casi todos los ámbitos de la sociedad, los movimientos de opinión pueden muy bien surgir de arriba hacia abajo; basta una propaganda bien llevada  para convertir una insignificancia o pseudoproblema en tapa cotidiana de los medios informativos. Y todo esto se explica casi siempre porque detrás de esta construcción propagandística hay intereses políticos o económicos o ambos .

 

Con el “calentamiento global y cambio climático” – vamos a indicarlo desde ahora por sus iniciales CGCC – ha sucedido esto. Hay que remarcar, sin embargo, que la inquietud por los problemas del medio ambiente  ya había calado hondo en las sociedades avanzadas  en los años sesenta, y que el deterioro del medio ambiente fue siempre un problema real y serio. Por eso que cada vez que se habla del CGCC se dirige la atención hacia problemas concretos que supuestamente serían causados o agravados por el CGCC.

 

En los años setenta del siglo XX comenzaron a tomar impulso creciente algunos motivos-fuerza  que siempre están presentes en una sociedad. Con el auge del bienestar económico  en EE.UU y en  Europa, la gente comenzó a mirar con más atención el medio ambiente que la rodeaba, comprobando los graves efectos deletéreos de la contaminación, la deforestación, el aglomeramiento ciudadano, la miseria del Tercer Mundo y todo aquello que aún no había llegado a la altura del bienestar material ya adquirido.

 

La gran crisis del petróleo acarreada por la caída de la convertibilidad oro-dólar en 1971, y luego la guerra del Yom Kipur en octubre de 1973, que acarreó el embargo petrolero de los países árabes a Occidente y la formación de la OPEC, provocó una gran incertidumbre sobre el futuro en EE.UU. y Europa. Parecía que el modelo de desarrollo llevado adelante hasta esos momentos no era viable en un futuro.

Así tomaron fuerza las ideas surgidas unos años antes en el ámbito del Club de Roma y presentadas con bombos y platillos en la conferencia sobre medio ambiente de las Naciones Unidas en Estocolmo en 1972: control de la población y crecimiento eonómico cero. Implícito en esto estaba lógicamente una nueva modalidad de control sobre los recursos del Tercer Mundo.

Se abandonaba así la política del Progreso para los países pobres – Alianza para el Progreso – , que a partir de ese momento tendrían que buscar una nueva modalidad de desarrollo, por supuesto apadrinados por los Think Tanks de EE.UU. y Europa, que exigían control sobre las modalidades futuras del crecimiento económico.

 

La Guerra Fría también podía ser tomada como excusa; ¿O acaso el programa soviético de desarrollo material a toda costa, con la inhumanidad que significaba para las libertades individuales y la destrucción concomitante del medio ambiente no eran suficientemente reales como para requerir una reacción aquí y ahora.?

 

Todo esto, por supuesto, en la teoría y en las mentes agitadas de los burócratas y planificadores en los centros de poder mundial que diseñaban el futuro de la humanidad como después la generación siguiente diseñaría videojuegos. Pero sucedió  la pavorosa revolución técnico-científica que a partir de ahora permitiría la mejora de los niveles de vida de cientos de millones de personas en los lugares más pobres del planeta.

 

El mundo de escasez extrema se convirtió de golpe en un mundo de posibilidades de mejoras materiales y políticas, pero la respuesta de algunos intelectuales del primer mundo fue muy negativa porque estos desarrollos desafiaban sus previsiones de que sólo una economía socialista podía lograr sacar a los hombres de la miseria.

 

Cayó el Muro y entró China en escena, lo que provocó una creciente  demanda de todos los recursos naturales y a la vez inundó el mercado de trabajo mundial con una oferta de mano de obra equivalente al total de la ya existente en USA y Europa; las viejas preocupaciones y miedos sobre la hegemonía reaparecieron, y entonces fue el momento de desempolvar, de rescatar de las bibliotecas, las viejas historias y teorías  del fin del mundo.

 

De esta tormenta de miedo,  pasiones e intereses encontrados  que se abatió sobre New York, Washington, Londres, París, Berlín  y demás centros del  mundo desarrollado surgirá este raro artificio del intelecto humano llamado Calentamiento Global y Cambio Climático.

 

 

Política y filosofía del movimiento de opinión “ Calentamiento Global y Cambio Climático”

 

Parte II

 

                    In old days men had the rack.  Now they have the  press. 

                (en los viejos tiempos existía la Tortura, ahora tenemos la Prensa)                                                                                                                                                 

Oscar Wilde

 

No es fácil dar una idea consistente de un movimiento intelectual que se despliega a lo largo de casi 60 años sin caer en la trampa de presentarlo como si fuese premeditado.

 

Podemos señalar tres fuerzas que contribuyeron – y aún lo hacen – a la enorme difusión del movimiento conservacionista o ambientalista, cuya potencia parece hoy día que se ha transvasado en su totalidad al movimiento del Calentamiento Global y Cambio Climático.

 

La primera es sin duda el hecho que el auge económico de la segunda mitad del siglo XX provocó una cantidad impresionante de daño a la naturaleza y malestar creciente en la población.

 

La segunda es que el bienestar económico de los países centrales dio origen a una gran población universitaria, la mayoría de la cual se dedicó a las humanidades o fue muy influenciada por las corrientes de ideas de esas facultades.

 

La tercera es la revolución tecnológica de las comunicaciones que hace posible tener el mundo entero online durante las 24 horas del día.

 

Esta nueva corriente de opinión que venimos estudiando bien podría ser considerada, como en los manuales de filosofía, una nueva Weltanschauung o concepción del mundo, donde lo que se impone  en la conciencia de la gente es la importancia del Planeta Tierra como un todo. La Encíclica de Francisco, Laudato Sí, es meridianamente explícita, se trata de “Nuestra Casa Común”.

 

Una nueva concepción del mundo nunca es absolutamente nueva, sino que se nutre de muchas tendencias latentes presentes en la sociedad desde  mucho tiempo antes. En el caso que estudiamos aquí, se trata del rechazo del “consumismo” y del materialismo que todo lo invade; del descontento con las políticas, los políticos y en general con  todo el sistema social tal como se presenta cotidianamente; para los jóvenes, lo que está presente y es importante, es la sempiterna rebelión, el rechazo del mundo representado por los padres.

 

Algo que ha hecho de esta nueva concepción del mundo algo tan particularmente hostil hacia la sociedad científico-tecnológica es que las facultades de humanidades de Occidente se han visto desproporcionadamente influidas por las filosofías irracionalistas provenientes de Alemania; Heidegger se ha hecho popular vía Sartre, Foucault, Derrida, Deleuze, Guatari y demás filósofos post-modernos y post-estructuralistas. Si sumamos a esto que la Escuela de Frankfurt, representada por Adorno, Horkheimer y Marcuse también es muy hostil a la ciencia y a la técnica del mundo capitalista, el panorama no puede ser distinto del actual en lo relativo a cómo las juventudes de Occidente interpretan el desarrollo del sistema social capitalista.

 

Podría pensarse que el desenlace intelectual del presente no podría haber sido otro, puesto que él se encuentra tan mal balanceado en relación al verdadero sentido del impulso científico-tecnológico, cuyo carácter es considerado casi maligno por las nuevas generaciones.

 

La disonancia comenzó con los estudiantes que egresaron de las aulas universitarias en los años ochenta;  los formadores de la opinión pública, periodistas y  maestros, hicieron de correa de transmisión de este sentimiento negativo a toda la sociedad en general. Así se fue difundiendo este sentimiento negativo contra la actual sociedad y surgió la idea de una nueva utopía para superarla.

 

 

 

 

 

 

Andanzas del presidente Trump

              

                        

                              Acuerdos de Paris y Cambio Climático

 

                      

                     

                

 

            

             Uno de los temas más interesantes y polémicos del gobierno de Donald Trump ha sido el referido al retiro de los EE.UU. de los Acuerdos de Paris sobre el cambio climático, que se habían firmado en diciembre del 2015.

 

 

                 El presidente Trump volvió a reiterar la semana pasada su disposición para volver al Acuerdo de París, y así se lo expresó claramente al presidente francés Macrón en Davos, y lo reiteró el 28 de enero en una entrevista que le realizó Piers Morgan; Trump dijo que volverá, siempre y cuando se renegocien los términos del  acuerdo, que son “desastrosos” para los intereses de los EE.UU.

Piers Morgan lo entrevistó en exclusiva para la cadena ITV y cuando llegó al punto del cambio climático y el calentamiento global se produjo este intercambio:

                    

           

              Piers Morgan:-“Usted cree en el cambio climático?, Piensa que existe?”-

 

Presidente Trump:-“Hay enfriamiento y hay calentamiento, quiero decir, mire, no había cambio climático, había calentamiento global. Eso no estaba funcionando demasiado bien, porque se estaba poniendo bastante frío por ahí…

             

           

Las capas de hielo se iban a derretir, deberían haber desaparecido ya, pero resulta que ahora marcan records, OK?. Las capas de hielo están en un nivel record. Le voy a decir en lo que yo creo. Creo en el aire puro. Creo en el agua pura y cristalina. Creo que debemos tener una buena higiene en todo ”

               

               Do you believe in climate change? Do you think it exists?’

               ‘There is a cooling and there’s a heating. I mean, look, it used to not be climate change, it used to be global warming. That wasn’t working too well because it was getting too cold all over the place.

                 ‘The icecaps were going to melt, there were going to be gone by now, but now they’re setting records, OK? They’re at a record level. I’ll tell you what I believe in. I believe in clean air. I believe in crystal-clear, beautiful water. I believe in just having good cleanliness in all.

 

 

Desde que Donald Trump anunció el 1 de junio del 2017 que EE.UU. se retiraba del Acuerdo de París, no se han detenido las especulaciones sobre cuáles iban a ser los siguientes pasos que daría el polémico mandatario.

Teniendo en cuenta que los medios de comunicación le son bastante hostiles- una reciente encuesta marca que los principales medios norteamericanos hacen una cobertura “negativa” del presidente Trump en un 90% de los casos- el polémico tema del cambio climático y el calentamiento global están demasiados ligados al tema de la energía y la economía del país como para quedar al margen de las crecientes polémicas.

 

En su momento, el vicepresidente  Mike Pence quizás haya dado la clave secreta de toda la polémica,  al contestarle a un periodista  que el tema del cambio climático era “una preocupación de la izquierda”, con lo que enmarcó la polémica dentro de la gran temática de la “ Guerra Cultural”.

 

 

Aunque los Acuerdos de París no tienen  carácter vinculante, EE.UU. no puede permanecer en ellos si desea llevar adelante la política marcada por la agenda del presidente Trump, cuyo eje principal en lo económico implica una reindustrialización de la nación  a partir de los ingentes recursos energéticos liberados por la revolución tecnológica del Shale oil y del Shale gas . No resulta casual que el otro país que está en las puertas de la revolución del Shale sea Gran Bretaña, que ha decidido liberarse de las trabas ambientalistas impuestas por la Unión Europea con su voto a favor del Brexit.

 

             

 

Uno de los temas más polémicos y enredados de la administración Trump es sin duda el referido al cambio climático. Como el presidente ha dado pasos contundentes en la dirección contraria a la del mundo en general, no es ocioso profundizar en un tema que casi siempre se lo trata desde el punto de vista de la polémica entre grupos de opinión, y sólo muy raramente desde  los fundamentos científicos. Claro que los medios no son el lugar más adecuado para tratar la parte estrictamente científica del asunto, y se suele decir que la ciencia ya está definida y establecida, y que el 97% de los científicos están de acuerdo en que el cambio climático y el calentamiento global existen.

Pero como aclara el Dr. Richard Lindzen, eminente físico de la atmósfera del Instituto de Tecnología de Massachusetts, y uno de los científicos que más ha trabajado en la crítica minuciosa de la metodología utilizada por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de las Naciones Unidas -IPCC – no sirve de nada estar de acuerdo en algo que desde el punto de vista científico es trivial, en la medida en que no se cuantifique la magnitud de los cambios que se darán  en la temperatura del planeta, en una atmósfera con más gases de efecto invernadero.

Es la parte cuantitativa la que va a determinar si los cambios en la temperatura futura del planeta van a acarrear problemas más o menos graves.

En los últimos diez años se ha producido un desplazamiento gradual de la opinión de la comunidad científica, puesto que los modelos basados en el balance energético y en el efecto de los Gases de Efecto Invernadero que utiliza el IPCC, no han podido ser corroborados por el comportamiento del clima real y, como  ha señalado el Dr. Lindzen, lo más probable es que se haya sobreestimado el calentamiento del planeta al modelizarse en forma espuria, en el sistema atmosférico,  la importancia de los procesos de retroalimentación – feedbacks – específicamente los referidos al vapor de agua.

 

La influencia del Dióxido de Carbono sería bastante insignificante en relación a los factores naturales que determinan el comportamiento climático a largo plazo. La temperatura de la tierra se mantendría dentro de los parámetros normales que marcan los estudios paleoclimáticos para el pasado reciente de la tierra, y el aumento del CO2 en la atmósfera no tendría mayores consecuencias.

En realidad, considerando que el gas en cuestión es el alimento de las plantas, y que se cree que el reverdecimiento del planeta de las últimas décadas puede deberse al pequeño aumento desde 300ppm a principios del siglo XX hasta 400ppm de la actualidad, el incremento del dióxido de carbono atmosférico sería un beneficio mayor, teniendo en cuenta que la producción de alimentos es clave para el futuro.

 

Recientemente el límite máximo del calentamiento esperado para el año 2100, de acuerdo a los modelos del IPCC, se ha reducido a la magnitud de 2,4°C, bastante por debajo del de 4,5°C, que solía indicarse como cota máximo en los mismos reportes del IPCC hasta hace muy poco tiempo. Considerando que la metodología del IPCC establece que sólo el 50 % de esa cifra es debida al hombre -es decir, a la  quema de combustibles fósiles –,tenemos que la contribución del dióxido de carbono y los demás gases de efecto invernadero, estaría dentro de márgenes que no deberían preocuparnos.

 

Los informes del IPCC han sido utilizados por los grupos de intereses que fomentan la instalación de energías alternativas, eólica y solar, levantando la bandera de la urgencia de estas soluciones si es que se quiere “salvar el planeta”. Como los costos finales de estas “soluciones” muchas veces resultan inabordables, ya que ese tipo de energías son intermitentes y requieren sí o sí de un sostén o backup de recursos tradicionales, la oposición a éstas ha crecido y ha traído como consecuencia  que se hayan formado grupos de políticos y de ciudadanos muy críticos a estas alternativas, ahora que las deficiencias del enfoque de las Naciones Unidas se han hecho evidentes. Sin embargo, en general, los principales medios de opinión de todo el mundo siguen adheridos a la idea que el futuro del clima es peligroso y que “algo” hay que hacer.

 

 

 

 

 

Sarmiento y los EE.UU.

Este trabajo escrito hace más de diez años podía leerse en la página del Proyecto Sarmiento. Lo vuelvo a editar acá tal como fue escrito en su momento.

 

               Sarmiento y los Estados Unidos de Horace Mann.

 

Por:  Alejandro E. Giarrizzo.

 

 

 

El año 1845 fue uno de una actividad intensísima para Sarmiento. Entre los meses de mayo y julio aparece en el diario El Progreso de Santiago, que él mismo  había fundado algunos meses antes, “Civilización y Barbarie, Vida de Juan Facundo Quiroga”. Es también el año en que el gobierno de Rosas inicia un movimiento diplomático para presionar a las autoridades chilenas con el objeto de silenciar al exilado argentino, pretendiendo incluso que se lo extradite .

 

Bajo estas circunstancias, a las que se sumaban otros problemas suscitados por envidias y resentimientos que habían surgido entre algunos chilenos, preocupados por la trascendencia cada vez más evidente del sanjuanino, el ministro Montt, admirador y amigo personal de Sarmiento, acelera los trámites para que inicie el viaje de estudios que le había encargado. El 28 de octubre de 1845 parte de Valparaíso el velero Enriqueta  con rumbo a Montevideo, y así Sarmiento inicia un viaje que sería de magnitud para él y para el destino de la Argentina.

Veintidós meses después, en agosto de 1847, Sarmiento se encuentra en Londres, luego de haber recorrido varios países europeos en pos de los últimos adelantos educativos, y se da cuenta de que su presupuesto casi se ha agotado.

¿Cómo fue que a Sarmiento, teniendo apenas unos pesos  en sus bolsillos,  que a duras penas y tras peripecias le hubiesen permitido volver a Chile, se le ocurre cruzar el Atlántico  para conocer los Estados Unidos?

Sucede que había llegado a sus manos un folleto importantísimo, que inmediatamente atrajo su atención. El escrito  era de un norteamericano, Mister Horace Mann, y se titulaba Informe de un viaje educacional en Alemania, Francia, Holanda y Gran Bretaña. En este folleto el norteamericano de Massachussets le informaba a la Junta de Educación de su estado las experiencias y los resultados que había obtenido durante un viaje cuyo propósito había sido también la investigación de los sistemas educativos de Europa.

Es probable que  él ya conociese, desde su exilio en Chile, alguna referencia a la importante obra que para el adelanto de la educación primaria se llevaba adelante en Nueva Inglaterra; pero quizás no  había tenido oportunidad de leer ninguno de esos escritos de primera mano. Es así como Sarmiento reconoce por primera vez que su pasión por la educación popular tenía en el norteamericano un pionero y un hacedor consumado.

 

Cuando Sarmiento llega a los EE.UU. en su primer viaje, tras desembarcar en  Nueva York en setiembre de 1847, lo que ve lo confirma en su inmenso entusiasmo por el progreso de los pueblos, y lo pone frente a un espectáculo de despliegue de civilización que habría de hechizarlo a partir de ese momento. Nunca se llegará a sobreestimar el gran significado que tuvo este primer viaje a los EE UU para Sarmiento,  que ve allí confirmado su sueño civilizador. Por eso resulta imprescindible la lectura del capítulo “Estados Unidos” de su libro “Viajes por Europa, África y América (1845-1847)“.

 

La primera edición de este libro apareció en dos tomos en Chile, luego del regreso del largo viaje;  el primero de estos tomos salió de la imprenta en 1849 y  contiene la narrativa de la primera parte del viaje; su último capítulo es el referido a la ciudad de Roma. El segundo volumen apareció dos años después, en 1851 y es el que contiene los capítulos que nos interesan. Esta aclaración es importante puesto que muchas veces se pasa por alto el hecho de que Viajes no es sólo un libro que contiene las experiencias de un periplo en pos de la experiencia de los países adelantados en educación; la segunda parte de Viajes debe considerarse como uno de los libros-programa más importante de Sarmiento; forma una trilogía junto a Educación Popular y Argirópolis. Estos tres libros engloban lo esencial del programa político – civilizador del sanjuanino, programa que tratará de llevar a cabo durante el resto de su vida.

 

Algunos han quedado un tanto desconcertados al considerar en conjunto la forma epistolar del libro, su contenido sustancial y el hecho de las pocas semanas que Sarmiento pasó en la república norteamericana; de su lectura se infiere un conocimiento detallado de los aspectos políticos, sociales e históricos de los EE.UU. Sucede que el libro es mucho más que la simple edición de las cartas que Sarmiento habría escrito a sus conocidos durante el viaje: es un verdadero tratado sobre una civilización novedosa, en la que por primera vez la humanidad hace reales las ideas igualitarias y de progreso que los filósofos de la Ilustración habían prometido.

 

Sarmiento evaluó muy bien las posibilidades que le abría la publicación de sus Viajes . De la lectura del libro se concluye que Sarmiento volvió a leer a Alexis de Tocqueville;  en la obra de este francés,  “ De la democracia en América”, encuentra los elementos  para contrastar sus apuntes y sus ideas y para profundizar en los aspectos que más le interesaban: la organización político-económica de los Estados Norteamericanos, fundada en la piedra basal de las libertades individuales.

 

El encuentro con los Estados Unidos fue determinante para consolidar un proyecto civilizatorio cuyo eje es la movilización de las potencialidades de los individuos mediante el poderoso motor de la educación universal. Un elemento adicional que afianzó su entusiasmo por el país del norte fue el fuerte contraste con la realidad europea que acababa de experimentar; una situación europea – Sarmiento se refiere específicamente a Francia – en la que la miseria del pueblo trabajador y las profundas diferencias de riqueza y rango echaban por la borda el sentido mismo de la República.

 

De todo esto es testimonio ese libro impresionante que es el dedicado a los EE.UU. en los Viajes.

 

Con el ejemplo yanqui frente a sus ojos, va desplegando las ideas fundamentales para un orden social basado en la libertad individual y la productividad de la economía. La abundancia económica surge de una combinación de elementos, en cuyo centro se halla la  unión del capital con una comunidad del trabajo bien educada y motivada para progresar Conviene, para tener una idea cabal, citar en extenso dos párrafos muy importantes:

 

“En los alrededores de Boston, a distancia de 12 millas, unido a la ciudad por un camino de hierro para las personas y por un canal para las materias primas, está Lowell, el Birminghan de la industria norteamericana. Aquí como en todas las cosas brilla la soberana inteligencia de este pueblo. ¿Cómo luchar con la fabricación inglesa producto de ingentes capitales empleados en las fábricas, y de salarios ínfimos pagados a un pueblo miserable y andrajoso? Dícese que las fábricas aumentan el capital en razón de la miseria popular que producen. Lowell es un desmentido a esta teoría. Ningunas ventajas o escasísimas llevan a los ingleses en el costo de la materia prima; pues, tanto vale llevar a Londres o Boston por mar las balas de algodón de la Florida; pero las diferencias de salarios son enormes, y sin embargo, los tejidos de Lowell sostienen la concurrencia con los ingleses en precio y les aventajan de ordinario en calidad. ¿Cómo han hecho este prodigio? Apurando todos los medios inteligentes de que el país es tan rico. El obrero, el maquinista son  hombres educados; su trabajo, por tanto, es perfecto, sus medios ingeniosos; y pudiendo calcular el tiempo y el producto, producen mayor cantidad de obra y más perfecta.

Las hilanderas y trabajadoras son niñas educadas, sensibles a los estímulos del deber y de la emulación. Vienen de 80 leguas a la redonda a buscar por sí medios de reunir un pequeño peculio; hijas de labradores, más o menos acomodados, sus costumbres decorosas la ponen a cubierto de la disolución. Buscan plata para establecerse, y en los hombres que la rodean no ven sino un candidato marido. Visten con decencia, llevan medias de sedas los domingos, sombrilla y manteleta en la calle; ahorran 150 o 200 pesos en algunos años y se vuelven al seno de su familia, en actitud de sufragar los gastos de establecimiento de una nueva familia (…) De todo el mal que de los Estados Unidos han dicho los europeos, de todas las ventajas de que los americanos se jactan y aquellos les disputan o afean con defectos que las contrabalancean, Lowell ha escapado a toda crítica y ha quedado como un modelo y un ejemplo de lo que en la industria puede dar el capital combinado con la elevación moral del obrero. Salarios respectivamente subidos producen allí mejor obra y al mismo  precio que las fábricas de Londres, que asesinan a las generaciones…” (1)

 

¿Cuál es el motor para que esta combinación dé resultados tan espectaculares? Para darnos la clave recurre Sarmiento, otra vez, a comparar este nuevo orden con la realidad de Europa:

 

“Los caminos de hierro, como medio de riqueza y civilización, son comunes a la Europa y a los Estados Unidos, y como en ambos países datan de ayer sólo, en ellos puede estudiarse el espíritu que preside a ambas sociedades. En Francia los trabajos de nivelación, como todo lo que constituye el ferrocarril, son cuidadosamente examinados por los ingenieros antes de ser entregados a la circulación; verjas de madera resguardan por ambos lados sus bordes; dobles líneas de rieles de hierro fundido facilitan el movimiento en opuestas direcciones; si un camino vecinal atraviesa el trayecto, fuertes puertas resguardan su entrada, cerrándose escrupulosamente un cuarto de hora antes que lleguen los vagones a fin de evitar accidentes. De distancia en distancia por toda la extensión del camino, están apostados centinelas que descubren el espacio y anuncian con banderolas de diversos colores si hay peligro u obstáculo que detenga el convoy, que no parte del embarcadero sino cuatro minutos después que una falange de vigilantes se ha cerciorado de que todos los transeúntes ocupen sus lugares, las puertas están cerradas, y el camino espedito, y nadie cerca ni a una vara del paso del tren. Todo ha sido previsto, calculado, examinado, de manera de dormir tranquilo en aquella cárcel herméticamente cerrada. Veamos lo que se pasa en los Estados Unidos. El ferrocarril atraviesa leguas de bosques, primitivos, donde aun no se ha establecido morada humana. Como la empresa carece aún de fondos, los rieles son de madera, con una planchuela de fierro, que se desclava con frecuencia, y el ojo del maquinista escudriña frecuentemente por temor de un desastre. Una sola línea basta para la ida y venida de los trenes, habiendo ojos de buey de distancia en distancia donde un tren de ida aguarda que pase por el costado opuesto el otro de vuelta. Un alma no hay que instruya de los accidentes ocurridos. El camino atraviesa las villas y los niños están en las puertas de sus casas o en medio del camino mismo atisbando el pasaje del tren para divertirse; el camino de hierro a más de calle es camino vecinal, y el viajero puede ver las gentes que se apartan lo bastante para dejarlo pasar, y continuar enseguida su marcha. En lugar de puertas en los caminos vecinales que atraviesa el ferrocarril, hay simplemente una tabla escrita que dice< tenga cuidado con la campana cuando se acerque>, jeroglífico que previene al carretero que lo abrirá en dos si se ha metido imprudentemente de por medio en el momento del pasaje del tren, que parte lentamente del embarcadero, y mientras va marchando saltan a bordo los pasajeros, descienden los vendedores de frutas y periódicos, y se pasean de un vagón a otro todos, por distraerse, por sentirse libres, aún en el rápido vuelo del vapor. Las vacas gustan de reposarse en el explayado del camino, y la locomotora norte-americana va precedida de una trompa triangular que tiene por caritativa misión arrojar a los costados a estas indiscretas criaturas que pueden ser molidas por las ruedas, y no es raro el caso de que algún muchacho dormido sea arrojado a cuatro varas por un trompazo de aquellos que salvándole la vida le rompen o dislocan un miembro. Los resultados físicos y morales de ambos sistemas son demasiado perceptibles. La Europa con su antigua ciencia y sus riquezas acumuladas de siglos, no ha podido abrir la mitad de los caminos de hierro que facilitan el movimiento en norte-américa. El europeo es un menor que está bajo la tutela protectora del estado; su instinto de conservación no es reputado suficiente preservativo; verjas, puertas, vigilantes, señales preventivas, inspección, seguros, todo se ha puesto en ejercicio para conservarle la vida; todo menos su razón, su discernimiento, su arrojo, su libertad; todo, menos su derecho de cuidarse a sí mismo, su intensión y su voluntad. El yanquee se guarda a sí mismo, y si quiere matarse nadie se lo estorbará; si se viene siguiendo el tren, por alcanzarlo, y si se atreve a dar un salto y cogerse de una barra, salvando las ruedas, dueño es de hacerlo; si el pilluelo vendedor de diarios, llevado por el deseo de expender un número más ha dejado que el tren tome toda su carrera y salta en tierra, todos le aplaudirán la destreza con la que cae parado, y sigue en pie su camino. He aquí como se forma el carácter de las naciones y como se usa la libertad. acaso hay un poco más de víctimas y de accidentes, pero hay en cambio hombres libres y no presos disciplinados, a quienes se les administra la vida….”

(2)

Casi cien años tendrían que pasar para que la “escuela institucional” de economía política redescubriese los fundamentos no-económicos del sistema de economía de mercado, magistralmente expuestos en los párrafos que hemos citado.

 

Todos estos elementos, que en Tocqueville apenas se insinuaban, puesto que el aristócrata francés admirador de la República Norteamericana había destacado fundamentalmente los aspectos políticos de su novedoso  ordenamiento institucional, están en Sarmiento expresados de forma tan excelente que en los EE.UU. el argentino es considerado por la tradición historiográfica como uno de los grandes propagandistas y apologetas del sistema norteamericano.

 

Dadas estas circunstancias, no es de extrañar que uno de sus mejores biógrafos sea un yanqui, Allison Williams Bunkley. Su libro “Life of Sarmiento”  es, a través de sus quinientas páginas, una de las mejores exposiciones del “espíritu sarmientino”. Hay una traducción publicada por la editorial Eudeba en 1966, que trae algunos pocos – pero importantes – errores , que desgraciadamente trastornan el sentido de lo que el autor quiso decir, cambiando en rechazo lo que es en verdad aceptación entusiasta.

 

 

Horace Mann. (3)

 

Este hombre  formó parte de esa pujante estirpe de norteamericanos de Nueva Inglaterra que en los primeros decenios del mil ochocientos sintieron la necesidad imperiosa de dar  nuevas  formas a las ideas estéticas, políticas, sociales y económicas dominantes por entonces, que padecían el natural envejecimiento frente al vertiginoso cambio que se desplegaba en el país. El ámbito donde floreció toda la inspiración de este hombre fue el de la educación popular y la pasión de Sarmiento por el tema tuvo, en Horace Mann, a uno de sus principales adelantados.

 

Su importancia en el impulso de la escuela pública en Massachusetts primero y luego, a partir de su ejemplo, en todos los Estados Unidos, aparece como uno de esos eventos de la historia americana que han encontrado su duplicación en este hemisferio, y que se hallan signados por el fervor  en una idea.

 

 

Horace Mann nació y fue criado en una granja; sus padres, muy pobres, poco pudieron hacer para que no viviese en carne propia las limitaciones de la enseñanza pública que se padecía por aquellos tiempos pioneros. Las estrictas enseñanzas de un pastor calvinista dejaron en él una marca indeleble, y más tarde, cuando estuvo en posición de organizar y dirigir la educación pública de su estado, no olvidó consignar los peligros que para el alma del niño podía significar llevar el rigorismo religioso a semejantes extremos. Sin embargo, la rigurosidad que se impone en los sentimientos de quien vive bajo el imperio de un mandato religioso jamás habrían de desaparecer de sus actos; y su prosa encendida es un buen testimonio de ello.

 

No fue un teórico de la Academia y tampoco escribió libros especializados; en sus obras públicas está concretado todo el entusiasmo de sus ideas por el impulso del bien común. Lo que tuvo que decir sobre la educación pública se lo puede encontrar en los doce reportes anuales que escribió como Director de la Junta de Educación del Estado de Massachusetts, y en los diez volúmenes del  “Common School Journal”, que él editaba.

 

La pasión reformista y el fervor democrático que impregnaban todos sus actos no le impidieron ser un gran negociador. Sabía que era urgente convencer a las mayorías para que dieran su apoyo a la escuela pública. En esos tiempos, la mayoría del pueblo no veía a la escuela como una oportunidad de progreso, sino como una maldición que los privaba del valioso aporte laboral de sus hijos. Los ricos estaban conformes con el sistema de escuelas diferenciadas que era el mismo que regía en Inglaterra,  país potencia de la época. Pero Horace Mann sabía muy bien de las urgencias que tenía la nación norteamericana, que estaba llevando adelante una experiencia democrática nunca antes vista en la historia.

 

Cuando decidió aceptar el cargo de director de la educación en el estado de Massachusetts era ya un abogado exitoso, y representante del partido reformista en la cámara estatal. Muchos pensaron en ese momento que cometía un error al aceptar ese cargo de tan poco futuro. Él, entonces, escribió a su hermana:

 

“¿no es mejor hacer el bien que ser alabado por haberlo hecho? Si no se sembrase semilla alguna excepto las que nos prometieran una cosecha plena antes de nuestra muerte ¡Qué rápidamente los hombres caerían en la barbarie! Si yo puedo ser el medio de promover las mejores construcciones para los edificios escolares, los mejores libros,  la mejor organización para los estudios,  las mejores formas de instrucción; si puedo descubrir los medios por los cuales un niño que no piensa, que no reflexiona, que no habla, puede ser convertido en un noble ciudadano, preparado para luchar por lo correcto y para morir por lo correcto, si sólo pudiera obtener y difundir a través de este Estado algunas pocas buenas ideas sobre éstas y similares materias, entonces  podría ilusionarme en que mi actuación no ha sido completamente en vano.”

 

Su puritanismo está presente a través de toda su filosofía educativa. Que Dios existe, y que merece por parte del hombre una absoluta obediencia a sus leyes, es algo que da por supuesto, y sobre esta convicción se levanta su argumento moral a favor de la escuela pública:

 

“obedeciendo a las leyes de hoy y a las de todas las comunidades civilizadas, la sociedad debe proteger la vida natural; y la vida natural no puede ser protegida si no es mediante la apropiación y uso de una parte de la propiedad que la sociedad posee…(…) pero, ¿para qué preservar a los no nacidos si es que no queremos cuidarlos y protegerlos y expandir su existencia hacia la utilidad y la felicidad. Como individuo o como comunidad organizada no tenemos derecho, no podemos obtener autoridad ni apoyo de la razón, no podemos citar ningún atributo a propósito de la naturaleza divina para hacer nacer a una criatura y luego cargarla con la maldición de la ignorancia, de la pobreza y el vicio, con todas las calamidades concurrentes. Somos llevados entonces, ante esta alarmante pero inevitable alternativa: la vida natural de un infante debe ser extinguida inmediatamente que nace, o deben proveerse los medios para hacer que esa vida no sea una maldición para sus poseedores; y por lo tanto cada estado está obligado a dictar un código de leyes que legalicen y obliguen al infanticidio, o un código de leyes que establezcan las escuelas públicas.”

 

Como alguien que se tomaba en serio el ideal democrático estampado en la Declaración de la Independencia y en la Constitución, estaba desconcertado e indignado con aquellos que despreciaban la educación pública. Lo que se necesitaba era:

 

“Un sistema enérgico y comprensivo de la educación popular, lo suficientemente bueno para los más ricos, abierto a los más pobres – “

 

  En su Decimosegundo Informe recordaba cómo se habían asegurado estos logros :

 

la inteligencia de un Estado fue invocada para justificar semejante sistema, y su liberalidad, para mantenerlo. Las reformas habían de hallarse, ya fuera en casa o en el exterior, y adaptadas con igual presteza ya sea que vinieran de la orgullosa Jerusalén o de la menospreciada Nazaret. La incompetencia de los maestros fue expuesta en un espíritu de justicia, moderadas con amabilidad; puesto que, esta unión de la justicia y la amabilidad que conduce a un hombre a abandonar su error o reparar sus deficiencias, es la más adorable forma de indulgencia. Los comités fueron informados y estimulados para que conocieran y cumplieran sus deberes. El dinero para el pago generoso de los maestros fue obtenido del bolsillo de los ricos por persuasión, o grabado con impuestos. Apelando al deber, a la decencia, al amor filial; a través de la reprimenda o del ridículo; a través de cualquier medio que no fuera absolutamente criminal. Toda esa clase de edificaciones miserables que provocan dolor y enfermedad, fueron borradas de la faz del Estado; un trabajo que, de haberse podido hacer enseguida no habría dejado más de cien escuelas en pie en toda la comunidad. “

 

El impulso y entusiasmo de Horace Mann fueron comprendidos y apoyados por sus conciudadanos, que incluso evitaron, a través de los representantes, que un gobernador que venía con el impulso para recortar el gasto público eliminase la Junta de Educación. En 1842 su notoriedad le valió ser el orador en la conmemoración del 4 de julio en Boston; no perdió su oportunidad para exponer taxativamente la centralidad de la educación pública en la construcción de una sociedad que pretende basarse en la libertad y en la justicia:

 

“no es suficiente que una simple mayoría sea inteligente y honrada. Necesitamos de la inteligencia y de la integridad en general, tanto como necesitamos de nuestro pan diario. Por el voto de unos cuantos malvados, o aún por el de un solo malvado, los hombres honorables pueden ser echados  de sus puestos y los malandras ocupar su lugar (…) si los votos provienen de la ignorancia y el crimen, entonces estaríamos aún peor que bajo la lluvia de piedra y fuego que azotó Sodoma y Gomorra; las escuelas selectas para chicos selectos deben ser descartadas. En vez del viejo orden nobiliario, un nuevo orden debe ser creado; un orden de educadores sabios, benevolentes, cargados de entusiasmo cristiano y premiados y honrados por todos. Que nuestro lema sea: ¡Educad a este pueblo!

 

Notas:

 

  • –Domingo F. Sarmiento: Viajes; Crítica, Javier Fernández, Coordinador, Colección Archivos, Madrid, 1993. – pag.389-390
  • –Domingo F. Sarmiento: Viajes; Crítica, Javier Fernández, Coordinador, Colección Archivos, Madrid, 1993. – pag. 316-318.
  • Esta sección está basada en: Robert C. Whittmore: Makers of the American Mind, William Morrow & Co., 1964 pag. 199-215.