SIGLO XX CAMBALACHE Y CRIMINAL

“Como doctrina económica, el justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar social”. Verdad 16 del Justicialismo Peronista

Aquí es oportuno, nuevamente, recordar un pensamiento del general Perón, en esa exposición hecha ante senadores y diputados, a comienzos de diciembre de 1952. Decía así: “la doctrina peronista entiende que los fines permanentes e inmutables de la comunidad nacional organizada, son la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Nación”.

Lo que Marx esperaba en definitiva de la sociedad correcta es probablemente falso por el mero hecho de que ( y este principio es importante para la Teoría Crítica ) libertad y justicia están unidas como que constituyen cosas opuestas; a mayor justicia, menos libertad. Para que las cosas se efectúen con justicia, se les debe prohibir a las personas muchas cosas, sobre todo el no imponerse a los demás. Pero cuanto más libertad hay, tanto más aquél que desarrolla sus fuerzas y es más listo que el otro podrá al final someter al otro, y por consiguiente habrá menos justicia.”

            Max Horkheimer. ( Conferencia de Venecia, Agosto de 1969.)

Si la humanidad tuviera que elegir una sola de las enseñanzas que nos ha dejado el fatídico siglo XX, esa sería la que desmiente las ilusiones peronistas de hacer simultáneas la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación.

Es verdad que ese era un slogan corriente entre los populismos fascistas de la primera mitad de ese siglo, y no pretendemos atribuirle al argentino una perversidad mayor que la de los demás famosos hombres políticos y líderes de ese período.

Porque en el siglo xx y en lo que va del xxi han llegado a ser felices los pueblos que parecen haber renunciado a las ilusiones y vanidades de la grandeza nacional. Tengo ante mí una lista de los países con mejor standard de vida hecha por el Instituto Legatum, que no sólo toma la parte económica para su índice de prosperidad, sino todos aquellas variables que hacen a la mejor sociedad, de acuerdo a los cánones vigentes del liberalismo republicano y humanista de la actualidad. Así que los veinte primeros países son:

Noruega- Nueva Zelandia- Finlandia-Suiza – Dinamarca -Suecia – Reino Unido – Canadá – Holanda-Irlanda – Islandia – Luxemburgo -Australia – Alemania – Austria – Bélgica – Estados Unidos -Eslovenia – Malta y Francia en el lugar vigésimo.

La Argentina figura en el lugar 53, detrás de Panamá, Chile , Costa Rica y Uruguay, que clasifican mejor que nosotros para los países de América Latina.

Sucede que en el siglo veinte, con la vigencia de las ideologías que asociaban primariamente la grandeza nacional a la industrialización forzada, se sacrificaron millones de vidas al ídolo de la modernización. Pero no sólo eso.

Fue Lenín quien, de alguna manera, estableció el giro copernicano: efectivamente, con Lenín, Trotsky, y los demás bolcheviques se inaugura una nueva etapa en la historia de Occidente: por primera vez se habilita la noción de que el exterminio masivo del propio pueblo se valida en tanto que sea una etapa fundamental del progreso de la historia.

Es importante remarcar esta novedad introducida por primera vez con la Revolución bolchevique, después de veintisiete siglos de historia occidental:

el genocidio del propio pueblo por motivos de pertenencia a una clase social.

Después, Hitler y los nazis elegirían a los judios como objeto de exterminio, en pos de lo que ellos consideraban como una etapa inevitable para recuperar la pureza racial del reich pan – germano.

Pero no nos engañemos, el principio intelectual es el mismo que el esgrimido por los marxistas-leninistas: el avance de la historia en pos de la Modernización a través de la industrialización forzada.

Este avance de la historia coincidiría después, para estos políticos empapados en las ideologías revolucionarias del comunismo y del nacionalismo, con la grandeza de la propia nación. Y esto está muy claro en Mao Tse Tung, cuyas políticas de desarrollo e industrialización acelerada costarían más de 50 millones de muertos con el Gran Salto Hacia Adelante.

En definitiva, la gran enseñanza del siglo veinte es que los pueblos felices son aquellos que han seguido la vía de la modernidad liberal humanista, que pone el énfasis en el individuo, en su libertad y su responsabilidad, para que haga las cosas a su manera y de ese modo sea feliz como le de la gana, en la medida en que no restringa la libertad y la felicidad de sus semejantes

NOTA:

La idea de que los bolcheviques y los nazis inauguran este giro copernicano en la civilización occidental,al justificar el exterminio de sus propios pueblos en pos de una metafísica de la historia, está esbozada en el ensayo de Aron Gurwitsch: ¨SOBRE EL NIHILISMO EN NUESTRO TIEMPO¨

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