MALENTENDIDOS Y EQUÍVOCOS RESPECTO DE LA CIENCIA II

Una postura idealista, nostálgica de los buenos viejos tiempos de la sociedad liberal nos desvía del punto principal: las amenazas que las nuevas circunstancias sociales acarrean para la noción de la buena sociedad, de la buena vida.

La ciencia moderna con su portentoso despliegue existe gracias a la increíble expansión que desde el siglo XVIII se dio en las economías europeas,  y en los Estados Unidos de Norteamérica a partir del siglo XIX.

Debe su misma existencia a las características de la sociedad liberal, que se había abierto camino en contra de los privilegios de las castas y luchando para imponer la ilustración ciudadana frente al oscurantismo del dogma religioso.

Así que también la ciencia como institución, sufre de los mismos peligros de corrupción que siempre han estado dando vueltas alrededor de las cosas sociales.

Las contradicciones aparecen enseguida, ya que el concepto de buena vida y de buena sociedad es inseparable del sentimiento religioso.

Para nosotros occidentales ese sentimiento es la tradición judeocristiana, y aún quienes se consideran ateos o agnósticos pueden ver que la dignidad de la persona humana tiene su asidero más firme en esta única idea: cada uno es absolutamente responsable.

Leo Strauss plantea que nuestra doble herencia, Jerusalem y Atenas, la una que nos impone la obediencia a nuestros padres y la otra la búsqueda de la excelencia, resultan en la contradicción en la que ha vivido permanentemente Occidente y la sociedad liberal.

Peor aún, ya que las verdades a las que apelan los científicos modernos, ya se trate de la cosmología del espacio – tiempo o de la dinámica de los ecosistemas, son absolutamente inanes para lo que verdaderamente importa a cualquier persona

Por eso nos parece una gran pérdida que los desarrollos de las humanidades en las últimas décadas sólo nos hayan mostrado los aspectos sombríos de la actividad de las ciencias exactas y naturales, desconfigurados de esta gran crisis de la sociedad liberal.  Se falsifica así la historia del pensamiento y del hacer científicos, complacientemente con los deseos de aquellos que no han sabido o no han querido buscar otras fuentes más allá de las que convenían a sus ideologías anti- sistema.

LA CONFUSIÓN EN TORNO AL CONCEPTO DE CIENCIA I

Nunca como en estos días de miedo y desconcierto provocados por la pandemia   ha sido tan necesaria una aclaración en relación a los malentendidos y equívocos que se han estado acumulando en todos estos años respecto a la ciencia y sus vínculos con los demás ámbitos del hacer humano.

A la ciencia se la ha acusado de degradar la vida de los hombres, de deshumanizar las relaciones entre el individuo y el todo universal, de contaminar con su materialismo las relaciones más importantes y de ser el instrumento central de la mecánica de opresión social del sistema capitalista. 

Curiosamente, los intelectuales que vivieron bajo el régimen comunista   han hecho convicta a la ciencia, personificada en el marxismo y en su estrategia de ingeniería social, de la mayoría de los males del sistema socialista.

 Combatir semejantes acusaciones frente al tribunal de la opinión pública no es una tarea fácil, si consideramos en primer lugar que la palabra ciencia utilizada en los párrafos precedentes remiten a cosas muy disímiles y que, en definitiva, ninguna de ellas amerita ser ascendida al significado verdadero de ciencia, que no es más que la forma que el espíritu moderno ha adoptado en su búsqueda de la verdad y que, como tal, no es muy distinta de la filosofía de los antiguos griegos.

Así, como movimiento esencial del espíritu humano en su tarea incansable de búsqueda, la ciencia – la filosofía – no puede ser la causa primitiva de males que aquejan a la sociedad desde siempre.

La principal confusión contemporánea surge, en esta época de fake news y post-verdad, por el hecho de que determinadas personas con títulos universitarios que los acreditarían como científicos aparecen delante de la opinión pública como representantes de mandatos surgidos de las esferas del poder y de la política.

Quienes mienten por obediencia debida no pueden ser confundidos jamás con la multitud de hombres honestos que desde siempre han procurado poner el conocimiento científico al servicio del bien común, comenzando por los primeros filósofos que nos mostraron las formas, a veces insólitas, que toman la verdad, el bien y la belleza.

Y no importa que en las facultades de humanidades les enseñen a los estudiantes que la verdad no existe, que sólo es un subterfugio de los poderosos para explotarnos.

La verdad es inherente al ser humano y a su dignidad, y por más que machaquen las cabezas de los pobres jóvenes que tienen la desgracia de caer en muchos  centros de embrutecimiento que se siguen llamando escuelas y  universidades  , ella jamás podrá ser arrebatada a los hombres.

HOMENAJE A LOS MAESTROS

SIDNEY HOOK recuerda a su maestro MORRIS COHEN.

TRADUCCIÓN DEL CAPÍTULO 5 DEL LIBRO de Sidney Hook Out of Step. An Unquiet Life in the 20th Century, Harper & Row, N.Y. 1987

-primera parte –

En términos de lo que aprendí de las lecciones formales en las aulas, mis años de college no fueron muy significativos, pero mi experiencia con un gran maestro dejó una impresión duradera en mi vida, aún cuando finalmente me haya revelado contra su tutela.

¿ Qué es lo que hace a un gran maestro? Creo que es la habilidad para inspirar en los estudiantes una dedicación a la materia de estudio. La dedicación puede expresarse bien a través de una activa compenetración con la disciplina, o bien en la apreciación de sus resultados. Cuando volvemos la mirada hacia nuestros años escolares, recordamos maestros antes que cursos – recordamos sus maneras y métodos, su entusiasmo y su exaltación intelectual y su capacidad para encender en nosotros el placer o la curiosidad respecto de la materia en estudio.

Diferentes maestros afectan a diferentes estudiantes de diversas maneras, pero cuando los estudiantes han sido alcanzados por sus maestros, la respuesta es la misma: respeto, admiración, y un deseo de ganar su aprobación. A veces la influencia de un maestro es lo suficientemente poderosa como para superar la de los padres y la de los compañeros.

Mucho más que un actor, un maestros es un escultor en la nieve. Es recordado solamente por las generaciones que lo han visto en acción o por aquellos que se han sentado a sus pies. Los grandes maestros son raros y afortunados los estudiantes que los han encontrado. Los grandes maestros no son siempre académicos geniales u originales. La concepción popular de que cualquiera que domina los contenidos de una materia puede enseñarla en forma efectiva y de que el dominio de la enseñanza proviene inevitablemente del dominio de la materia es un mito. El tipo de enseñanza a la que fueron expuestos muchos estudiantes, especialmente en el pasado, en las universidades de artes liberales, deberían haber hecho estallar ese mito hace tiempo.

Uno de los grandes maestros del primer tercio de nuestro siglo fue Morris R. Cohen, del College of the City of New York, donde enseñó cursos de filosofía entre los años 1912 y 1938. Medido por los estándares pedagógicos convencionales no podría haber sido considerado no ya un grande, apenas un buen maestro, ya que sólo inspiraba a unos pocos de sus estudiantes a continuar carreras en el área de la filosofía e intimidaba al resto. Sin embargo su valentía como maestros se transformó en legendaria y sus ideas en una fuerza en la comunidad intelectual.

Aún así, sus técnicas de clase no le hubiesen permitido ganar la titularidad en ningún sistema de educación pública y él mismo había confesado que había sido un fracaso en sus tempranos esfuerzos como docente en la primaria y secundaria, ya que ni siquiera podía controlar sus clases.

Cuando al principio comenzó a enseñar filosofía en el nivel terciario sus maneras, nos decía, eran las de un ” pequeño sargento”. Era tan insatisfactorio esto que, puesto que carecía de fluidez oral, adoptó el método socrático.

REPÚBLICA Y DEMOCRACIA

para Victor Davis Hanson

 "Las utopías aparecen como más realizables que lo que se creía en otro tiempo. Las utopías son realizables. Quizá comienza un siglo nuevo; un siglo donde los intelectuales y la clase cultivada soñarán los medios de evitar las utopías y de retornar a una sociedad no utópica, menos perfecta y más libre".
                                                     Nicolás Berdiaeff 

Cuando se observa con atención el año que termina se ve, más allá de la gran conmoción provocada por la pandemia , otra aún mayor cuya expresión máxima está en los acontecimientos electorales de los EE.UU.

Se trata de la lucha entre tendencias más o menos opuestas, casi diríamos antagónicas, dentro de las democracias de Occidente; de una lucha que se da entre república y populismo, o si se quiere entre liberalismo y autoritarismo.

Si nos atenemos al canon utilizado por los medios tradicionales, y en relación a los EE.UU., acabaría de triunfar la libertad – Joe Biden – frente al autoritarismo de Trump.

Para nosotros, que consideramos la situación de los EE.UU. y del mundo en general desde la perspectiva conservadora, el triunfo de Biden significa el triunfo del autoritarismo de izquierda, el triunfo del progresismo y de las ideas globalistas, ideas y tendencias que constituyen una gran amenaza para la libertad individual , quizás la mayor jamás afrontada por Occidente desde que terminó la Guerra Fría.

No es cuestión de que Joe Biden sea él mismo esta amenaza, pero es la expresión visible de un Partido Demócrata que se ha volcado hacia la izquierda, donde observamos una creciente influencia de las ideas relacionadas con la Gobernanza Global, con el Green New Deal, que se alinea con las perspectivas vigentes en la Unión Europea y que aparecen también como demasiado permisivas hacia la política ejercida por China.

De todos modos, esto que observamos hoy en EE.UU. más las polémicas y conflictos políticos abiertos en casi toda Europa y América Latina no es más que un eslabón en una tendencia que se viene desarrollando desde hace décadas.

Hoy el pensamiento de izquierda, el progresismo, se ha transformado en el vehículo de las ideas dominantes que quieren imponer las corporaciones transnacionales, los núcleos duros de poder global, desde Washington a Beijing, pasando por París, Londres y Berlín – sobre todo Bruselas, sitio de ejercicio de la tecno-burocracia autoritaria más aviesa de los últimos tiempos.

No son los intelectuales ni las clases cultivadas de la cita de Berdiaeff las que han asumido esta lucha agonal por la libertad primera y última, es el pueblo llano, la gente común, los deplorables, el pueblo proverbial que el 3 de noviembre se volcó masivamente para votar por Donald Trump.

CIENCIA Y POLÍTICA

La escuela de Atenas - Rafael Sanzio - Historia Arte (HA!)

La ciencia y la política se necesitan mutuamente. Casi toda la ciencia en el mundo es financiada desde el presupuesto público y los políticos alardean de que sus propuestas están basadas en “ hechos comprobados por la ciencia”.

Hoy día la ciencia no goza de demasiado prestigio entre el público; se la acusa a ella y a la tecnología de deshumanizar el mundo y de ser el origen de casi todas las cosas malas que preocupan el día a día de la gente común.

Sin embargo, la ciencia no puede ser culpable de la mala política, que es la verdadera maldición de los pueblos. Una política mala es aquella donde prima la deshonestidad, donde la virtud está ausente; donde los peores están al mando. Para que la política sea verdaderamente mala, no basta que los malos estén a cargo, se necesita de los peores. La república democrática está expuesta a estos acontecimientos, puesto que ella es la única donde la libertad es axial a su desenvolvimiento, y la libertad implica el riesgo de elegir mal. Se supone que funciona el mecanismo de la autocorrección, pero los malandras, una vez que toman el mando, pueden abolir los mecanismos democráticos que le permitieron acceder al poder. Y la tiranía se hace presente.

Es verdad que la ciencia positiva del siglo XIX y XX se desentendía de los juicios de valor; no quería saber nada con los conceptos de lo bueno y de lo malo, quería ser una ciencia neutral basada en hechos y no en valores. Con esta determinación abandonaba el criterio y las grandes ambiciones de los filósofos antiguos y clásicos, que sabían que su visión del mundo implicaba también la buena vida y la mejor sociedad posible. Para los clásicos el mayor bien era la contemplación y una sociedad que se adecuara a la naturaleza: orden y jerarquía. Para los utilitaristas británicos- Jeremy Bentham- la consigna era: el mayor bien para el mayor número.

Los alemanes rechazaron esta visión utilitarista de la sociedad, que para ellos era demasiado rastrera. Y para desgracia de nuestro tiempo, seguimos siendo esclavos de los filósofos alemanes- aunque pensamos que veneramos a Deleuze, o a Foucault, o a Rorty. Los alemanes concretaron la ruptura definitiva con la Razón- Heidegger – e impusieron la idea desaforada del compromiso personal y del vivir peligrosamente. Todo muy romántico, pero la política puede ser cualquier cosa, menos romántica.

Hoy el mundo está sumergido de nuevo en una encrucijada política, en un momento donde la única ciencia que parece apropiada es la ciencia del calentamiento global y del cambio climático; para la nueva izquierda militante y ecologista, esto parece ser un reaseguro de que sus visiones utópicas de un mundo igualitario y descarbonizado traerán, en definitiva, las soluciones que nos estuvieron eludiendo durante tanto tiempo.

Pero aún falta definir el debate sobre la calidad de esta ciencia en cuestión, y si las recomendaciones políticas que sugieren los entusiastas de un mundo de consumo restringido podrán tener la aceptación democrática indispensable para su puesta en marcha, o si los pueblos que tratan de trasponer el umbral de la pobreza terminarán rechazando unas ideas que han surgido exclusivamente en los centros políticos del mundo de la riqueza material.

Aniversarios: Friedrich A. Hayek y la caida del Muro de Berlín.

Hace 75 años se publicaba un libro clave para la comprensión de acontecimientos que terminarían por desencadenarse recién 45 años después; y era la clave porque explicaba en forma clara y precisa la imposibilidad de que funcionase un sistema que, sin embargo, en la letra, había apasionado a los hombres de todos los tiempos.

Hablamos del libro de Friedrich A. Hayek Camino de Servidumbre; los sucesos o ¨El Suceso¨ es la caída del Muro de Berlín; el sistema es el comunismo.

El año es 1944, se desarrollaba la Segunda Guerra Mundial y en Londres un economista de origen austríaco reflexionaba sobre lo que para él era un extraordinario predominio de ciertas ideas que parecían prevalecer en muchos de sus colegas y en otros hombres destacados de la comunidad intelectual británica. Estas ideas, que se ponían de moda a velocidad increíble, eran las que proponían para Inglaterra un futuro económico de planificación, de nacionalizaciones de industrias clave y de mayor regulación e intervención económica del estado; socialismo, en definitiva. Los intelectuales británicos pensaban que esto era lo único que salvaría a Inglaterra del destino cruel que ya había caído sobre Alemania, el nazismo.

Friedrich Hayek sabía muy bien que esta concepción erraba de cabo a rabo, porque él venía del vientre mismo del monstruo donde todo eso se había gestado: la escuela historicista de pensamiento económico que había florecido en Alemania y Austria en las últimas décadas del siglo XIX.

En el capítulo dedicado a rastrear los orígenes de las ideas que alimentaban al movimiento nazi, Hayek pudo demostrar en forma convincente que el antiliberalismo y el anticapitalismo eran una parte fundamental. Así, el nazismo parecía compartir una raíz común con el comunismo. Pero Hayek no pudo o no quiso utilizar a la Unión Soviética como ejemplo, puesto que en ese momento era aliada de Inglaterra en la contienda mundial. Y los socialistas ingleses reaccionaron de muy mala manera al ver que sus iniciativas de políticas públicas eran puestas en pie de igualdad con las políticas del régimens nazi.

Pero sin lugar a dudas, Hayek había acertado en cosas fundamentales. El desprecio que demostraban los ideólogos del partido nazi por la tradición ilustrada de Europa, su hostilidad al liberalismo, coincidían con aspectos claves de la concepción histórica del marxismo. El mismo nombre del partido era trasparente: Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei: Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores; muchos de sus integrantes eran ex socialistas y ex comunistas. Además, muchas de las políticas públicas que implementó Hitler en los primeros años de su gobierno eran una continuidad de las políticas socializantes que habían abundado en la República de Weimar, el anterior gobierno alemán entre 1919 y 1932.

Hayek deseaba con su libro alertar a los británicos sobre una tendencia que parecía, en principio, inocente y bien intencionada: regular la economía para evitar en el futuro los altibajos y crisis recurrentes del sistema capitalista. De este modo, según esos intelectuales filo- socialistas, se evitaría repetir el trágico destino de Alemania.

Pero eran justamente esas regulaciones e intervenciones en la economía de mercado las que habían provocado, en última instancia, las condiciones propicias para el definitivo control burocrático de la sociedad, condición sine qua non para la eliminación del orden republicano y la instauración de una dictadura.

Hoy, a treinta años de la caida del muro de Berlín, la situación de la sociedad mundial no deja de ser paradójica: por un lado se han producido avances muy importantes en ciertas mejoras materiales en los países más pobres, y hasta podría pensarse que también en muchos de ellos ha mejorado el respeto a los derechos fundamentales de sus ciudadanos; en el ámbito de los países más ricos impera una especie de escepticismo, para no decir pesimismo sobre el futuro de la humanidad: y esto se evidencia en las revueltas y manifestaciones en contra los partidos políticos tradicionales .

Como es evidente, las mejoras en la calidad de vida pueden ser un freno para la repetición de lo más siniestro de la historia pasada; pero ningún monto de incremento en el consumo material puede aportar al avance moral de los hombres, si este incremento se hace a costa del sacrificio de la tradición espiritual, religiosa y artística de un pueblo.

No podemos preveer hacia dónde nos conducirán las corrientes igualitarias que hoy predominan en el pensamiento político; pero si ese igualitarismo implicase un crecimiento del control burocrático de los ciudadanos se pondría en peligro la esencia misma del sistema liberal y las condiciones de la creación de la riqueza que se pretende distribuir.

SIGLO XX CAMBALACHE Y CRIMINAL

“Como doctrina económica, el justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar social”. Verdad 16 del Justicialismo Peronista

Aquí es oportuno, nuevamente, recordar un pensamiento del general Perón, en esa exposición hecha ante senadores y diputados, a comienzos de diciembre de 1952. Decía así: “la doctrina peronista entiende que los fines permanentes e inmutables de la comunidad nacional organizada, son la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Nación”.

Lo que Marx esperaba en definitiva de la sociedad correcta es probablemente falso por el mero hecho de que ( y este principio es importante para la Teoría Crítica ) libertad y justicia están unidas como que constituyen cosas opuestas; a mayor justicia, menos libertad. Para que las cosas se efectúen con justicia, se les debe prohibir a las personas muchas cosas, sobre todo el no imponerse a los demás. Pero cuanto más libertad hay, tanto más aquél que desarrolla sus fuerzas y es más listo que el otro podrá al final someter al otro, y por consiguiente habrá menos justicia.”

            Max Horkheimer. ( Conferencia de Venecia, Agosto de 1969.)

Si la humanidad tuviera que elegir una sola de las enseñanzas que nos ha dejado el fatídico siglo XX, esa sería la que desmiente las ilusiones peronistas de hacer simultáneas la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación.

Es verdad que ese era un slogan corriente entre los populismos fascistas de la primera mitad de ese siglo, y no pretendemos atribuirle al argentino una perversidad mayor que la de los demás famosos hombres políticos y líderes de ese período.

Porque en el siglo xx y en lo que va del xxi han llegado a ser felices los pueblos que parecen haber renunciado a las ilusiones y vanidades de la grandeza nacional. Tengo ante mí una lista de los países con mejor standard de vida hecha por el Instituto Legatum, que no sólo toma la parte económica para su índice de prosperidad, sino todos aquellas variables que hacen a la mejor sociedad, de acuerdo a los cánones vigentes del liberalismo republicano y humanista de la actualidad. Así que los veinte primeros países son:

Noruega- Nueva Zelandia- Finlandia-Suiza – Dinamarca -Suecia – Reino Unido – Canadá – Holanda-Irlanda – Islandia – Luxemburgo -Australia – Alemania – Austria – Bélgica – Estados Unidos -Eslovenia – Malta y Francia en el lugar vigésimo.

La Argentina figura en el lugar 53, detrás de Panamá, Chile , Costa Rica y Uruguay, que clasifican mejor que nosotros para los países de América Latina.

Sucede que en el siglo veinte, con la vigencia de las ideologías que asociaban primariamente la grandeza nacional a la industrialización forzada, se sacrificaron millones de vidas al ídolo de la modernización. Pero no sólo eso.

Fue Lenín quien, de alguna manera, estableció el giro copernicano: efectivamente, con Lenín, Trotsky, y los demás bolcheviques se inaugura una nueva etapa en la historia de Occidente: por primera vez se habilita la noción de que el exterminio masivo del propio pueblo se valida en tanto que sea una etapa fundamental del progreso de la historia.

Es importante remarcar esta novedad introducida por primera vez con la Revolución bolchevique, después de veintisiete siglos de historia occidental:

el genocidio del propio pueblo por motivos de pertenencia a una clase social.

Después, Hitler y los nazis elegirían a los judios como objeto de exterminio, en pos de lo que ellos consideraban como una etapa inevitable para recuperar la pureza racial del reich pan – germano.

Pero no nos engañemos, el principio intelectual es el mismo que el esgrimido por los marxistas-leninistas: el avance de la historia en pos de la Modernización a través de la industrialización forzada.

Este avance de la historia coincidiría después, para estos políticos empapados en las ideologías revolucionarias del comunismo y del nacionalismo, con la grandeza de la propia nación. Y esto está muy claro en Mao Tse Tung, cuyas políticas de desarrollo e industrialización acelerada costarían más de 50 millones de muertos con el Gran Salto Hacia Adelante.

En definitiva, la gran enseñanza del siglo veinte es que los pueblos felices son aquellos que han seguido la vía de la modernidad liberal humanista, que pone el énfasis en el individuo, en su libertad y su responsabilidad, para que haga las cosas a su manera y de ese modo sea feliz como le de la gana, en la medida en que no restringa la libertad y la felicidad de sus semejantes

NOTA:

La idea de que los bolcheviques y los nazis inauguran este giro copernicano en la civilización occidental,al justificar el exterminio de sus propios pueblos en pos de una metafísica de la historia, está esbozada en el ensayo de Aron Gurwitsch: ¨SOBRE EL NIHILISMO EN NUESTRO TIEMPO¨

UNA CIENCIA INCORRECTA Y UNOS TEMORES SIN FUNDAMENTO

Hace años el Dr. David Legates caracterizó a la ciencia del calentamiento global como ¨incompleta e incorrecta¨. Efectivamente, el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC ) de las Naciones Unidas utilizaba modelos de computación del sistema climático para sacar conclusiones apresuradas sobre el desarrollo futuro del clima de la tierra.

Lo sigue haciendo aún hoy, 30 años después de haber comenzado su actividad y el resultado es el mismo: los modelos de computación sólo aciertan a una aproximación muy pobre del clima real, y por lo tanto sus conclusiones son erróneas: el calentamiento previsto es dos, tres y hasta cuatro veces mayor que el medido realmente. En los últimos 150 años la tierra ha visto incrementada su temperatura en 0,8 grados centígrados, recuperándose del bajón de la Pequeña Edad de Hielo. Pero lo más importante, lo trascendental de todo esto, es que el mismo IPCC atribuye sólo el 50% de este calentamiento a la acción del hombre, es decir, al incremento del dióxido de carbono en la atmósfera.

Son algunos políticos, los periodistas y los grupos de presión ecologistas los que difunden el miedo y tratan de convertir algo de poca importancia en un hecho grave frente al cual habría que tomar medidas urgentes.

No son sólo los grupos económicos interesados en la continuidad de los subsidios y la inversión en energías renovables los que motorizan esto, puesto que desde hace muchas décadas la humanidad ha estado buscando un motivo de acción para el cambio, un rumbo espiritual con el cual sobrepujar el vacío de las satisfacciones materiales que provee la sociedad capitalista de consumo; y no cabe duda que son las generaciones jóvenes las que hacen vanguardia. Es un movimiento generado en los países ricos de europa, en USA, en Australia y Canadá que se ha difundido a toda la periferia y que ha sido tomado, por decirlo de alguna manera, de forma poco crítica por nuestros políticos e intelectuales.

Hace 50 años, cuando salieron los alarmantes informes del Club de Roma –curiosamente, los primeros trabajos generados por modelos de computación – se suscitó un gran debate entre los científicos que le daban crédito a esos informes, y la mayoría de los intelectuales, muy influenciados entonces por el socialismo y por la idea del progreso , sobre si no se trataba meramente de un artilugio fabricado por los Think Tanks del capitalismo para promover el miedo y desviar las políticas de transformación y cambio que el Tercer Mundo debía afrontar para superar la miseria y el colonialismo.

Cincuenta años después nos encontramos en la paradójica situación de que la intelectualidad de izquierda, que debería promover el bienestar y el progreso de los pueblos que aún se debaten en el estancamiento económico y el caos político, se ha plegado a esta campaña contra los combustibles fósiles y por la descarbonización de la economía mundial.

Pero estas medidas son del todo inconducentes para los objetivos propuestos, en caso de que realmente el calentamiento global fuera un problema que se deba encarar urgentemente, cosa que no es. Y algo de suma importancia: no se comprende que semejantes medidas de descarbonización de la economía tendrían efectos muy perjudiciales para los países que deben aún salir de la pobreza.

Lo que resulta más grave es que se ha abandonado la concepción científica de la realidad y se ha caido en una especie de hechizo por las políticas utópicas que no tienen fundamento alguno en la lógica del desarrollo científico y tecnológico de nuestras sociedades, ni en la economía de mercado que, a pesar de sus falencias, nos permite un grado de libertad y de bienestar muy superiores a los comprobados en otros sistemas.

Debemos enfrentarnos de forma inteligente al bombardeo de las Fake News que todos los días nos muestran desastres de todo tipo y se lo achacan al calentamiento global y al cambio climático.

Los científicos honestos nos dicen que todo lo relacionado con la ciencia del IPCC debe ser tomado con pinzas, que las cosas del clima no han variado tanto en las últimas décadas y que esta variación probablemente sea natural, esto es, una variación dependiente de fuerzas que se encuentran mucho más allá de las posibilidades de intervención inteligente de los hombres – el sol y las fuerzas cósmicas -. En todo caso, como lo hemos comprobado en muchas situaciones, la inteligencia y los medios de las ciencias serias y de la ingeniería nos proveen un amplio abanico de opciones frente a las situaciones que ya conocemos de sobra: sequías, inundaciones, extremos de temperatura y todos aquellos desafíos que las sociedades han estado afrontando con rigor y seriedad durante los últimos siglos.

Sapere Aude!

In Memoriam

Patricia Pasquali

A veces nos resulta muy difícil hacernos una idea de cómo han podido llegar a surgir y afianzarse ciertas características de la Nación, cuando las consideramos desde la perspectiva o punto de vista de la psicología social, porque los largos tiempos históricos de la sociedad resultan inconmesurables para el individuo particular, y es sólo éste el sujeto de la comprensión y de la reflexión

Esta paradoja de la disonancia entre el tiempo histórico y el tiempo individual es la que todo historiador debe clarificar antes que nada. La historia de las ideas o historia intelectual de una nación es el lugar apropiado para que esta paradoja o contradicción entre la historicidad de un pueblo y la historia individual se clarifiquen y sirvan de palanca impulsora para la comprensión profunda de los principales problemas que enfrenta la Nación.

El conflicto, el disenso, la militancia exacerbada han impedido una comprensión verdadera de la problemática argentina, por lo menos a nivel de la divulgación popular, y los últimos años han agravado la situación porque los vicios de antaño se han agravado en vez de sanar. La generación joven ha sido la más golpeada por este¨ crimen intelectual¨

La falsificación de la historia en argentina nos da una pauta del complejo conflicto espiritual que atravesamos: mientras no asumamos la verdad de nuestro pasado, seguiremos en ese estado de minoridad que incapacita a los pueblos para asumir el control de su futuro.

Con la economía pasa lo mismo, y la mayoría de los argentinos todavía pensamos que somos un país rico que de alguna manera está siendo saboteado por fuerzas hostiles. Pienso que nuestra relación con la historia y con la economía constituye el síntoma regio que señala la índole de nuestra enfermedad: vivir en la irrealidad, la negación del principio de realidad.

En relación a la corrupción, ésta nos viene de muy lejos. Ella está documentada, certificada y auditada. Es y será objeto de estudios e investigaciónes para futuras generaciones de académicos y literatos; maestrías, tesis y, con suerte, alguna gran novela resultarán de todo ello.

Las causas de esta corrupción enquistada en la vida histórica de la Nación son profundas y, por su misma esencia son casi imposibles de erradicar de un sólo golpe . El efecto de esto sería como cuando a un adicto en terapia intensiva se le corta su droga o su medicación a cero: su vida pendería de un hilo.

Pero tampoco es admisible la continuidad de este estado de profunda degradación institucional, bajo pena de sufrir consecuencias aún peores que las provocadas por un brutal síndrome de abstinencia.

La tradición metafísica y pesimista de la interpretación de nuestra historia, cuyo mayor exponente es Ezequiel Martínez Estrada ve en este estado de corrupción un síntoma característico de un sistema social que está condenado a perecer . Y perecerá, necesariamente, según esta interpretación, puesto que está maldito por un pecado original, acontecido en tiempos de la Conquista española, y vuelto a repetir una y otra vez. Esta interpretación de la crisis argentina lo llevó a Martínez Estrada a adherir al marxismo y apoyar la revolución cubana.

La corrupción se entiende mejor si se la considera como un problema mecánico y racional, pertinente a toda sociedad, puesto que es imposible que un sistema compuesto por hombres falibles funcione a la perfección.

Los Padres Fundadores americanos Jefferson, Madison, Franklin y Hamilton, y nuestros Sarmiento y Alberdi lo sabían muy bien:

necesitamos gobierno porque no somos ángeles .

Y la Ley debe ser implacable.

Hay soluciones para atacar a la corrupción pública que pueden implementarse dentro de los márgenes de la República, que llevan tiempo, pero que nos dan un amplio espacio para seguir viviendo dentro de los parámetros de la civilización.

Porque cualquier opción que se aleje de la racionalidad republicana y democrática nos amenaza de seguro con una recaída en la barbarie; los argentinos no podemos repetir lo que ya nos pasó.

El siglo XX, con las experiencias comunistas y fascistas, no dejan ningún margen de dudas respecto a que

la vida civilizada sólo es posible si seguimos el camino de la convivencia democrática bajo el imperio de la ley.

Frente a quienes piensan, invocando el desencanto repetido, la frustración y el sufrimiento del pueblo, que sólo quedan por aplicar en nuestra república soluciones radicales y terminantes, yo aconsejo la opción ilustrada y humanista del filósofo Inmanuel Kant:

Argentinos, Sapere Audete !

Liberalismo y nacionalismo económico

Feliz el hombre que extrae su alegría y su fuerza de la prosperidad de la Patria ! HÖLDERLIN

EL DEBATE ENTRE EL NACIONALISMO ECONÓMICO y el liberalismo lleva ya  muchísimo tiempo en Argentina. Se trata, más que de un debate económico, de una polémica en torno a las pautas culturales y políticas que deben regir la vida de los ciudadanos.

Y esto es así porque el liberalismo no es sólo una cuestión de economía. El liberalismo es una cosmovisión que coloca al individuo como centro y motor de la dinámica social. Es la pauta filosófica y cultural que marca el período de la Ilustración y que constituye el eje axial de la Modernidad.

El liberalismo no excluye una concepción nacional, si entendemos lo nacional como el fundamento de la sociedad. En realidad, no existe un liberalismo que transite una vía separada de la cultura fundante de una sociedad.  En cuanto las ideas liberales abandonan el suelo  de la cultura de un pueblo, degeneran y se transforman en  letra muerta.

En Argentina la historia trae juntas las dos formas de expresión de la cultura: como parte del Imperio Español que fuimos, sin duda la sustancia autoritaria – antiliberal está muy comprometida en nuestras formas.  A partir de la revolución de mayo la tradición liberal se consolida y pasa a convivir con la anterior.

Todo esto tendría sólo una importancia ilustrativa si no fuese que ahora mismo en el mundo hay una situación de desplazamiento cultural que hace emerger a los nacionalismos como una forma que se consolida para dar una respuesta a la crisis que atraviesa Europa y Norteamérica.

Es dudoso que los gobiernos nacionalistas que se formen en Europa  alteren de algún modo sustancial el funcionamiento de la economía liberal, que es en realidad una economía mixta de mercado. Esto es, que la economía toma en consideración la protección de los sectores más débiles: una Economía del Bienestar o Welfare State.

El desplazamiento hacia el nacionalismo está más impulsado por la llamada “guerra cultural”, que opone visiones conservadoras frente al avance del progresismo en todos los ámbitos de la cultura.

En Argentina la guerra cultural tiene que ver con las posturas que se tiene frente al peronismo, y por carácter transitivo, esto se extiende a la economía. En general el nacionalismo-peronismo le atribuye al neoliberalismo de los noventa los males económicos y sociales que hoy padece el país.  El gobierno peronista que se extendió entre el 2002 y el 2015   aplicó políticas económicas que de algún modo fueron las opuestas a las de la década del noventa. Así que en el mismo peronismo habría dos posturas diferenciadas o que tenderían a diferenciarse de acuerdo a circunstancias del medio. En todo caso la economía no sería el único motivo de oposición en la guerra cultural, sino el antagonismo entre formas más o menos autoritarias y formas más o menos republicanas de gestionar el gobierno y de proponer políticas públicas.

Sin embargo, si lo importante es sacar al país de la crisis y encarar un camino de prosperidad, la economía tiene que tener un rol fundamental.

La experiencia histórica es abrumadoramente favorable a las economías abiertas, más o menos desreguladas, con un Estado cuyo peso sea el menor posible y donde impere el Estado de Derecho – Rule of Law –  

Puesto que si no se respeta la Ley, no hay convivencia posible, y luego de un período corto donde las cosas parecen ir bien,  la sociedad declina hacia un estado de estancamiento y conflicto.

GLOBALIZACIÓN Y GLOBALISMO. REFLEXIONES SOBRE EL DESTINO DE LA NACIÓN Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL.

Corren tiempos agitados para la política mundial. Los debates en torno a los problemas que sugiere el título van ganando la escena cotidiana  en Europa, con la gran crisis del Brexit y el ascenso imparable de los llamados “populismos” de derecha, y en los Estados Unidos con las iniciativas tan discutidas del presidente Trump.

 

En Argentina el destino de la política en los próximos años tendrá mucho que ver con cómo se posicionan los partidos políticos y las demás organizaciones de la sociedad civil en relación a este debate sobre el curso de la política global.

 

Argentina es un país que nace con la globalización mundial, en sus dos manifestaciones: primero, como parte del Imperio Español, y después de 1810 como tercer momento de la Gran Revolución Liberal Mundial, que comienza en Nueva Inglaterra en 1776 y continúa en París en 1789, para finalmente llegar al Río de la Plata.

 

Este doble nacimiento de la Argentina presenta una contradicción entre el viejo orden colonial de las ciudades del interior y la nueva dinámica asociada a la internacionalización de los intercambios que representa Buenos Aires y el Litoral. Esta contradicción tratará de  resolverse en dos momentos, después de largos años de enfrentamientos en las guerras civiles: La Federalización de Buenos Aires en 1880 intenta cerrar el ciclo de la desunión federal, y posteriormente el hirigoyenismo y el peronismo democratizan y tratan de cerrar  el ciclo de las dos argentinas: la próspera del Litoral y la pobre del interior.

 

No cabe duda que Argentina no puede estar al margen de lo que vaya a  suceder con los grandes debates que se avecinan, relacionados con el destino del comercio mundial y con la puja entre nacionalistas soberanistas, que pretenden retomar y consolidar la idea del Estado-Nación y de la Soberanía del Pueblo por sobre todo, y los internacionalistas globalistas que desde el eje Wall Street-París- Londres-Berlín – Beijing pretenden lo que laxamente se llama “gobernanza mundial”.

 

En principio pareciera que la idea de gobernanza mundial  tendría pocas posibilidades  de imponerse, puesto que carece de un núcleo esencial, y sólo se apoya en presunciones de ciertos grupos económicos muy poderosos y en la ideología del Desarrollo Sostenible y del combate contra el Cambio Climático. Sin embargo, no hay que subestimarla, puesto que los medios que posee para imponerse en la mentalidad de los pueblos, en sus clases más acomodadas, son poderosos y están muy bien coordinados con ciertas ideas-fuerza que se vienen agitando desde hace mucho tiempo.

Vamos a discutir algunas de estas ideas-fuerza mientras realizamos un análisis crítico del artículo de Karl Schwab: ¿Qué es la Globalización 4.0 y estamos listos para ello?

el artículo puede leerse en el siguiente link:

https://es.weforum.org/agenda/2018/11/los-forcejeos-de-la-globalizacion-4-0/

Yo he elegido los párrafos de mayor interés conceptual para hacer los comentarios y las críticas. Algunas palabras difieren puesto que mi análisis se hizo sobre el original en inglés

El texto de los párrafos de interés está en letra negrita, y mis comentarios y críticas en letra común:

Los medios afines a la idea globalista que publicaron el artículo-South China Morning Post y Project-Syndicate, por ejemplo, lo introducen con el siguiente párrafo:

“La respuesta a la globalización no es una retirada dentro de las fronteras nacionales, sino la creación de nuevos modelos que ofrezcan oportunidades para todos….”

 

En la medida en que la globalización agudiza los viejos problemas de las naciones y crea otros nuevos – y aquí nos importa fundamentalmente aquellos países en desarrollo o emergentes, o países como Argentina inmersos en un largo proceso de estancamiento y crisis – las soluciones deberán buscarse fronteras adentro, en el cuerpo político del estado-nación, que es quien sufre las consecuencias del atraso y del subdesarrollo.

 

“Luego de la segunda guerra, la comunidad internacional se juntó para construir un futuro compartido. Ahora debe hacerlo de nuevo”.

 

La situación entonces era diferente y fueron los Estados Unidos quienes salieron adelante para promover y sostener la recuperación de Occidente, de modo de enfrentar, con el  fortalecimiento del hemisferio, la amenaza soviética.

Hoy los problemas son de otro tipo y los actores han cambiado.

La globalización es vista como una fuerza hostil que puede provocar graves trastornos en la vida de las naciones. No sólo porque su fuerza económica es difícil de amansar y adaptar a los requerimientos de cada país, sino porque, y principalmente, afecta valores políticos, morales e históricos que son la base y fundamento de la vida nacional.

 

“El discurso populista elude y a veces confunde las distinciones sustantivas entre dos conceptos: globalización y globalismo. La globalización es un fenómeno impulsado por la tecnología y el movimiento de las personas , ideas y mercaderías. El globalismo es una ideología que da prioridad al orden global neoliberal por sobre los intereses nacionales. Nadie puede negar que estamos viviendo en un mundo globalizado. Pero si todas nuestras políticas debieran ser globalistas es altamente debatible”.

 

 

La distinción pudiera ser pertinente en otro contexto, pero aquí es la misma distinción la que confunde. Se trata en realidad de que el mundo se encuentra en una nueva etapa de la globalización, etapa que va acompañada por la ideología globalista, que no sólo está hecha de neoliberalismo, sino fundamentalmente de la idea de un nuevo orden capitalista de gobernanza global liderado por las  ideas del combate contra el cambio climático y el desarrollo sustentable, ideas que no son tan inocentes y bonitas como parecen, tampoco neutrales, sino que implican una determinada orientación económica que la más de las veces va en contra de la soberanía y de los intereses de los países y pueblos más necesitados en desarrollarse . Un caso concreto y drástico es la imposición de restricciones sobre la utilización de combustibles fósiles- carbón , petróleo y gas – elementos indispensables para movilizar las fuerzas productivas y salir de la pobreza y del atraso. Sin ellos no hay industrialización posible y sin industrias las naciones no pueden valerse por sí mismas y permanecerán dependientes para siempre.

Hay que poner como ejemplo los sucedido en Africa en las últimas décadas, imposibilitada de salir del atraso y la miseria por las políticas restrictivas impuestas por la Unión Europea, que impiden toda ayuda o crédito para el desarrollo de los combustibles fósiles.

Incluso los países que más favorecen estas políticas se ven alcanzados por la maldición de esta ideología ambientalista: en Alemania, la Transición Energética- Energiewende- ha logrado descarrilar la propia política al sumar problemas al ya espinoso de la inmigración , poniendo en graves dificultades a la alianza de gobierno CDU-Socilademocracia.

 

“Ante la demanda de los votantes por retomar el control que las fuerzas globales han arrebatado..(….)..Mejor que cerrar las economías a través del proteccionismo y políticas nacionalistas, debemos forjar un nuevo contrato social, entre los ciudadanos y sus líderes de modo que todos se sientan lo suficientemente seguros en sus lugares para que permanezcan abiertos a todo el mundo. Si esto falla la subsiguiente desintegración de nuestro tejido social puede en última instancia conducir al colapso de la democracia.”

 

En principio los problemas deben analizarse país por país y región por región. La cuestión de la crisis económica en los países de la Unión Europea, con la superposición de los problemas acarreados por la inmigración, poco tienen que ver con los problemas de las crisis, inestabilidades y declinación económica de los países de América Latina. Son problemas que tienen historias distintas aunque todos por igual se hayan podido poner de manifiesto espectacularmente con la crisis financiera global del 2008.

Requieren soluciones nacionales, aunque es importante, tanto en Europa como en el Mercosur, el diálogo entre los países para llegar a soluciones duraderas.

 

 

“Después de todo, este momento de crisis ha hecho surgir importantes cuestiones sobre nuestra arquitectura de gobernanza global.”

 

Es la supuesta gobernanza mundial la que está en cuestión,  mientras que por ahora es sólo una idea sin concreción , que no se ha materializado aún y que no ha sido aceptada.

Este supuesto modelo o arquitectura de gobernanza global no existe ni puede ser impuesto unilateralmente por Bruselas, ni por las Naciones Unidas, ni por las transnacionales de la economía y sus imperios mediáticos- Google Amazon, Facebook, etc. y esto no es ni más ni menos que una nueva transfiguración de viejos intereses que en su momento fueron rotulados como colonialistas e imperialistas.

 

Los acuerdos logrados en el marco de la Organización Mundial del Comercio, o dentro del ámbito de las Naciones Unidas, incluso los pactos y acuerdos que constituyen la Unión Europea, sólo perduran y se sostienen si son equitativos y las partes comprometidas no se ven perjudicadas. Si esto sucede, los acuerdos se rompen- es el caso del Brexit y también el caso de las renegociaciones del Nafta llevadas adelante por los Estados Unidos, México y Canada.

Equiparar estos acuerdos con las Constituciones de cada Nación es un despropósito. Si estos acuerdos se rompen, la soberanía del pueblo en cada país queda incólume.

Los intereses democráticos de cada país van a dictar el momento de la entrada y salida de estos acuerdos.

 

 

“Más aún, los desafíos asociados con la cuarta revolución industrial son coincidentes con la rápida emergencia de restricciones ecológicas, el advenimiento de un creciente orden internacional multipolar y una desigualdad creciente. Estos desarrollos integrados están dando origen a una nueva era de globalización . Si mejorará la condición de la humanidad dependerá de cómo la gobernanza corporativa, local, nacional e internacional puedan adaptarse a tiempo.”

 

La globalización económica siempre ha estado acompañada de trastornos en las condiciones básicas de producción y distribución del producto económico. Estos cambios están dados por un campo de fuerzas asimétrico a nivel de los poderes económicos y las naciones. Los países los adoptan porque no tienen más remedio. Que en última instancia, a mediano y largo plazo beneficien a los pueblos dependerá de las condiciones políticas internas, y es tarea de la democracia hacer que los períodos de cambio y transición de un modo económico a otro sean lo más suaves posibles para los sectores populares más expuestos. Si esto no es posible, hay que asegurarse de los mayores beneficios posibles de estas transiciones  y no dejar las cosas a mitad de camino.

 

 

“…un nuevo marco para la cooperación pública-privada ha ido tomando forma. La cooperación público-privada consiste en aprovechar el sector privado y los mercados abiertos para impulsar el crecimiento económico para el bien público teniendo siempre en cuenta la sostenibilidad ambiental y la inclusión social. Sin embargo, para determinar lo que comprende el bien público primero debemos identificar las causas de la desigualdad”.

 

El modelo del Foro Económico Mundial surgió en los años setenta del siglo XX conjuntamente con las ideas del Club de Roma. Hoy se toman los lineamientos de la Agenda 21 de las naciones Unidas y los consejos surgidos del Panel Intergubernamental para el Cambio Climatico- IPCC.

El énfasis está puesto en la “descarbonización” de las economías con el supuesto objetivo de controlar el Cambio Climático – antes Calentamiento Global – Por eso se insiste tanto con la sustentabilidad, que el Foro asocia simplemente al control de las emisiones de Dióxido de Carbono provenientes de la quema de combustibles fósiles.

Hay que destacar que estos lineamientos no son siempre explícitos en los análisis del Foro, pero se concluyen del contenido de sus documentos.

Es la excusa para plantear esta nueva cooperación internacional acuciada por las urgencias que surgirían de esta nueva situación económica.

Esta censura que se hace a la nueva economía de la cuarta revolución industrial, que podría ampliar la brecha de la desigualdad por las ganancias del capital  y los derechos de la propiedad intelectual constituye una velada censura del capitalismo industrialista norteamericano que el presidente Trump insiste en consolidar, pero que para los ideólogos del Foro es el paradigma a superar.

 

El modelo económico del Foro de Davos es el modelo socializante de la Unión Europea, enfrentado hoy a la crisis de credibilidad frente al surgimiento de los populismos nacionales.

Se hace referencia y se resalta el hecho de que vivimos en una nueva economía que requiere nuevas ideas de cooperación internacional, y sin embargo todos los problemas reales que han surgido hasta hoy, desde el mismo momento en que estallara la crisis financiera del 2008, son problemas políticos y económicos del estado-nación, que podrán resolverse de acuerdo a las circunstancias particulares de cada país. En todo caso, como ha demostrado con creces la crisis de Grecia, no existe tal cooperación sino una imposición de los fuertes sobre los débiles.

 

La confianza del público, de los electorados, no se ha perdido porque se carezca de reglas y normas para enfrentar los problemas de la nueva economía; se ha perdido la confianza de la gente por las consecuencias negativas de las crisis económicas y el accionar equivocado de la burocracia comunitaria de Bruselas, que siempre actúan en función de los intereses de los países más poderosos y en detrimento de los débiles, sin hacer caso a las decisiones democráticas de los pueblos.

 

En los últimos treinta años desde la caída del muro y la desintegración de la unión soviética hemos atravesado diversas etapas de la evolución económica. Al principio se amplió la economía global con la inclusión de los países del Este europeo y la vertiginosa entrada de China en el comercio global. Fueron los años de crecimiento y expansión entre 1993 y 2007.

La crisis del 2008 inicia un período de reajuste con una reducción drástica del ritmo de crecimiento, pero sin llegar a una dislocación del comercio mundial, gracias al compromiso de las principales naciones para no cerrar sus mercados. China expande el crédito y continúa como locomotora del comercio mundial frente a la retracción de los mercados internos de Estados Unidos y la Unión Europea.

 

Pero Europa y los Estados Unidos sufren una crisis política por la desilusión de sus ciudadanos y ahí comienza el desplazamiento de los electorados hacia propuestas nacionalistas que prometen privilegiar los intereses internos y hacer frente al designio mundial de los grupos entusiastas con la continuidad de la globalización.

 

Pareciera que la única propuesta del Foro de Davos es la que implica una economía más socializada al estilo de la tradicional de la Unión Europea, y que siga los lineamientos de la descarbonización de los Acuerdos de París. Estas políticas ,sin embargo, no están resultando en la propia Europa, teniendo en cuenta la bajísima performance de la Energiewende alemana.

 

Tratar de imponer recetas costosas a los países en desarrollo, recetas que incluso en los países centrales están fracasando, no parece una alternativa auspiciosa si es que se requiere una nueva etapa de cooperación internacional.

Frente a esto, el discurso dado por el presidente Trump en Davos en enero del 2018 fue categórico: los Estados Unidos están transformando su economía a través de la desregulación y la liberación de trabas injustificadas para el uso de los combustibles fósiles. Frente al estancamiento de las propuestas socializantes de Europa, los Estados Unidos se ofrecen como modelo de crecimiento e innovación para acelerar la producción de riqueza, que es, en definitiva, lo único que le debe importar a los países que tratan de superar el estancamiento.

 

La llave maestra de toda la argumentación a favor de la globalización, la apertura de las economías y la cooperación internacional para afrontar los desafíos de la cuarta revolución industrial, proviene de la idea de las “restricciones ecológicas”, es decir, el cambio climático. La solución entonces será ir adelante con las políticas de “transformación energética”. La contradicción acá es que estas políticas no dan buenos resultados en los propios países centrales, y tanto en Alemania, como en Canadá y Australia se produce un gran debate sobre los altos costos implícitos, costos que salen de los bolsillos de los contribuyentes que al final terminan oponiéndose a estas políticas, una vez que se descorre la cortina del engaño montada durante los últimos veinte años.

En las recientes elecciones del 6 de noviembre pasado en los Estados Unidos, el público rechazó sendas propuestas de subvencionar las energías alternativas en Oregon y Colorado.

 

Qué significa un “orden internacional cada vez más multipolar”? se trata del veloz ascenso de China a los primeros planos del desarrollo económico y la reacción de los Estados Unidos.  Debe recordar que el presidente Obama ya hablaba de las dudosas prácticas comerciales de los chinos en el año 2014.

 

“creciente desigualdad”- desde hace décadas, ya sea en razón del estancamiento o del crecimiento vertiginoso, se va ensanchando la brecha entre los más ricos y los más pobres. No existe una solución global para un fenómeno inherente al desarrollo capitalista en esta etapa. Sí existen modos de redistribuir la inmensa riqueza generada cuando los mecanismos del mercado no son suficientes, y esta es una tarea puramente nacional.

 

 

“Recurriendo a avances en robótica e inteligencia artificial en el contexto del envejecimiento de las sociedades, tendremos que pasar de una narrativa de producción y consumo a una de compartir y cuidar a las personas”.

 

En los países en desarrollo, y en la Argentina particularmente, se trata de volver a encarrilar la producción y el consumo, a partir de los consensos democráticos que se pongan en la base de la revolución productiva, superando la brecha ideológica y política que se ha formado a partir de los ásperos debates entre los sostenedores del neoliberalismo y los sostenedores del populismo, sea de derecha o de izquierda.

 

En Argentina es necesario encontrar un consenso y una síntesis que supere las obsoletas antinomias surgidas de los debates en torno a los modelos económicos.-liberalismo vs. Socialismo- Aperturismo vs. Mercadointernismo – Modelo Agroexportador vs. Modelo Industrialista.

 

Es fácil dejarse convencer por los discursos bien hechos que apelan a nuestro sentido de la justicia social. La narrativa de “compartir y cuidar a las personas” no puede ocultar la dura verdad que la economía no puede pensarse como superada en sus aspectos más conflictivos, aunque las posibilidades tecnológicas parezcan infinitas.

 

Hay que encontrar un acuerdo político que a la vez organice el sistema productivo para que funcione con la máxima eficiencia , que garantice la permanencia del estado de derecho y las demás instituciones fundamentales de una sociedad donde imperen la libertad, el orden y la justicia.

 

De otro modo legitimaríamos la idea de que los que poseen el poder de las nuevas tecnologías también lo tendrían para decidir por nosotros, a cambio de la promesa de que compartirán y se ocuparán de cuidarnos. La subordinación de las naciones más débiles frente a las que poseen el poder de las nuevas tecnologías es incompatible con un ordenamiento internacional donde todos podamos disfrutar de los frutos del progreso sin por ello deber renunciar a nuestra dignidad de naciones libres y soberanas.

 

 

“Aferrarse a una mentalidad obsoleta y llevar a cabo pequeños ajustes a nuestros procesos e instituciones existentes, no será para nada suficiente. En cambio debemos rediseñar estos procesos e instituciones desde cero, con el propósito de poder aprovechar las nuevas oportunidades que nos esperan”.

 

Los países de la periferia, emergentes y en vías de desarrollo han pasado, en los años transcurridos desde la caída del muro de Berlín, por procesos de cambio y reacomodamiento cuyos resultados han sido dispares en relación a los objetivos impuestos y a la historia económica de cada uno de ellos. Para la Argentina las transformaciones llamadas “neoliberales” del período 1989 -1999 tuvieron resultados mixtos. El país se reposicionó en el mundo y se modernizó, pero el balance social y económico interno dejó mucho que desear, abriendo paso a un período de políticas populistas que retrotrajeron muchos de los cambios. Importa destacar que la situación internacional puede dar pie para avanzar en transformaciones y modernizaciones necesarias, imprescindibles para el mantenimiento de la dinámica económica que sustenten el estado de derecho. Estos cambios no pueden resultar exitosos de entrada, y las luchas de los sectores y las restricciones de corto plazo impiden que las reformas sean aceptadas por la totalidad del arco político.

El populismo del período 2002-2015 también se inscribe en un contexto internacional propicio, una vez que la Argentina se hubo modernizado en el período anterior en función de colocar su agroindustria como motor de una nueva fase de desarrollo. Pero las controversias y contradicciones del sistema nunca dejan de surgir, y esto es una evidencia incontestable de que los problemas trascendentales de las repúblicas se resuelven a través del funcionamiento de la democracia, y no por una mágica colaboración internacional que decida en cambio de la soberanía popular.

 

 

 

 

 

CIENCIA Y POLÍTICA

La ciencia y la política se necesitan mutuamente. Casi toda la ciencia en el mundo es financiada desde el presupuesto público y los políticos alardean de que sus propuestas están basadas en “ hechos comprobados por la ciencia”.

Hoy día la ciencia no goza de demasiado prestigio entre el público; se la acusa a ella y a la tecnología de deshumanizar el mundo y de ser el origen de casi todas las cosas malas que preocupan el día a día de la gente común.

Sin embargo, la ciencia no puede ser culpable de la mala política, que es la verdadera maldición de los pueblos. Una política mala es aquella donde prima la deshonestidad, donde la virtud está ausente; donde los peores están al mando. Para que la política sea verdaderamente mala, no basta que los malos estén a cargo, se necesita de los peores. La república democrática está expuesta a estos acontecimientos, puesto que ella es la única donde la libertad es axial a su desenvolvimiento, y la libertad implica el riesgo de elegir mal. Se supone que funciona el mecanismo de la autocorrección, pero los malandras, una vez que toman el mando, pueden abolir los mecanismos democráticos que le permitieron acceder al poder. Y la tiranía se hace presente.

Es verdad que la ciencia positiva del siglo XIX y XX se desentendía de los juicios de valor; no quería saber nada con los conceptos de lo bueno y de lo malo, quería ser una ciencia neutral basada en hechos y no en valores. Con esta determinación abandonaba el criterio y las grandes ambiciones de los filósofos antiguos y clásicos, que sabían que su visión del mundo implicaba también la buena vida y la mejor sociedad posible. Para los clásicos el mayor bien era la contemplación y una sociedad que se adecuara a la naturaleza: orden y jerarquía. Para los utilitaristas británicos- Jeremy Bentham- la consigna era: el mayor bien para el mayor número.

Los alemanes rechazaron esta visión utilitarista de la sociedad, que para ellos era demasiado rastrera. Y para desgracia de nuestro tiempo, seguimos siendo esclavos de los filósofos alemanes- aunque pensamos que veneramos a Deleuze, o a Foucault, o a Rorty. Los alemanes concretaron la ruptura definitiva con la Razón- Heidegger – e impusieron la idea desaforada del compromiso personal y del vivir peligrosamente. Todo muy romántico, pero la política puede ser cualquier cosa, menos romántica.

Hoy el mundo está sumergido de nuevo en una encrucijada política, en un momento donde la única ciencia que parece apropiada es la ciencia del calentamiento global y del cambio climático; para la nueva izquierda militante y ecologista, esto parece ser un reaseguro de que sus visiones utópicas de un mundo igualitario y descarbonizado traerán, en definitiva, las soluciones que nos estuvieron eludiendo durante tanto tiempo.

Pero aún falta definir el debate sobre la calidad de esta ciencia en cuestión, y si las recomendaciones políticas que sugieren los entusiastas de un mundo de consumo restringido podrán tener la aceptación democrática indispensable para su puesta en marcha, o si los pueblos que tratan de trasponer el umbral de la pobreza terminarán rechazando unas ideas que han surgido exclusivamente en los centros políticos del mundo de la riqueza material.

Segunda parte de la conferencia del Dr. Richard Lindzen-Londres 8 de Octubre del 2018-

A partir del minuto 28 del video.

La narrativa popular y sus orígenes políticos:

Ahora pasamos a la narrativa que se ha popularizado en relación al sistema climático. El clima, un sistema multifactor, se puede resumir en una sola variable: el cambio de la temperatura media global, y está controlado principalmente por el 1-2 % de perturbación en el presupuesto energético debido a una sola variable: el dióxido de carbono, entre muchas variables de importancia comparable.

Esto constituye un extraordinario par de pretensiones basadas en un razonamiento que bordea el pensamiento mágico. Sin embargo, es la narrativa que ha sido ampliamente aceptada, aún entre muchos escépticos. Esta aceptación es un indicador fuerte del problema señalado por C. P. Snow.

Muchos políticos y sociedades eruditas han llegado aún más lejos. Ellos respaldan que el dióxido de carbono es la variable de control, y aunque el dióxido de carbono proveniente de la actividad humana es una porción pequeña comparada con los más grandes pero inciertos intercambios naturales entre los océanos y la biósfera, ellos están seguros que conocen en forma precisa qué políticas implementar para controlar los niveles de dióxido de carbono.

En tanto que muchos científicos han apoyado esta visión de las cosas en los últimos doscientos años, hasta los años ochenta del siglo XX fue generalmente rechazada. Cuando en 1988 el científico de la NASA James Hansen le dijo al Senado de losEstados Unidos que el calor de aquel verano reflejaba los crecientes niveles de dióxido de carbono en la atmósfera, aun la revista Science, en ese momento informó que los climatólogos eran escépticos al respecto. La consolidación de esta visión como un dogma durante este período se debió a actores políticos y a otros que buscan explotar las oportunidades multi-trillonarias en dólares que abundan en el sector económico de la energía.

Un ejemplo fue el de Maurice Strong, burócrata global y negociante aventurero (que pasó los últimos años de su vida en China, aparentemente tratando de eludir una acusación por su rol en los escándalos de corrupción en el programa de las Naciones Unidas “Comida por Petróleo”). Se lo acredita a Strong como el iniciador del movimiento del calentamiento global a principio de los 80; luego ayudó a organizar la Conferencia de Río en 1992, que dio origen alConvenio- Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático. Otros como Olaf Palme y su amigo Bert Bolin, que fue el primer director del IPCC,estuvieron también involucrados incluso desde los años 70.

El entusiasmo político solo se ha incrementado desde entonces, en tanto la ideología política ha llegado a jugar un rol preponderante. Hace algunos años Christiana Figueres, la secretaria ejecutiva del Convenio-Marco de las Naciones Uniones para el Cambio Climático, dijo que “la humanidad, por primera vez en la historia, estaba proponiéndose la tarea de modificar intencionalmente el sistema económico”.

Figueres no está sola en esta creencia. El asesor más cercano al Papa Francisco atacó a los conservadores que se muestran escépticos frente a la narrativa del cambio climático, y acusó al capitalismo por ser la causa de esa convicción. Hablando frente a los periodistas, el Cardenal Oscar Rodríguez Madariaga criticó a “ciertos movimientos en los Estados Unidos que han aparecido en forma preventiva en oposición a la futura Encíclica de Francisco sobre el cambio climático. La ideología alrededor de estos temas vinculados al medio ambiente está muy ligada a un capitalismo que no quiere detenerse frente a la ruina del medio ambiente porque no quiere abandonar sus ganancias” dijo el Cardenal Madariaga.

En agosto pasado se publicó un trabajo en los Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos. El trabajo está lleno de podrías y deberías, y concluye que “se necesita de la acción humana colectiva para apartar al sistema terrestre de un umbral potencial y mantenerlo habitable”. Los autores del trabajo dicen que esto requerirá de un “manejo del entero sistema de la tierra-biósfera- clima y de la sociedad, y que podría involucrar la descarbonización de la economía global, el mejoramiento de los depósitos de carbono de la biósfera, cambios en el comportamiento, innovaciones tecnológicas, una nueva gobernanza y la transformación de los valores sociales.” 

Recuerden, en un mundo que se ha rendido al incoherente principio precautorio aún el solo enunciado de que existe una remota posibilidad, justifica las medidas extremas.

El poder que estas personas buscan desesperadamente incluye el de volver para atrás el status y el bienestar de la gente común, status y bienestar que la gente ha logrado y sigue logrando a través de la revolución industrial generada a partir de los combustibles fósiles, y devolverlos y retornarlos hacia un pasado presumiblemente más apropiado donde el status era el de los siervos. Y muchos más entre los más pobres del mundo verán impedido todo camino a la mejora de su condición.

Sin embargo, cuando semejantes pretensiones se exponen frente a los líderes de nuestras sociedades, junto con la información falsa de que “el 97% de los científicos está de acuerdo”, nuestros líderes tienen miedo de disentir y siguen adelante, como los lemmings, hacia el suicidio de la sociedad industrial. De nuevo, nada mejor para ilustrar el problema que C. P.Snow identificó 60 años atrás.

Es interesante, no obstante, como la gente común (en oposición a las élites educadas) puede ver el sinsentido de lo que se propone. ¿Qué es lo que les pasa a nuestra élites que las hace tan vulnerables, y qué les pasa a muchos de nuestros científicos que lideran toda esta estupidez? Las respuestas no pueden ser halagüeñas para ninguno de los dos grupos. Consideremos en primer lugar las élites vulnerables:

  • han sido educados en un sistema donde el éxito se consigue a través de la habilidad para complacer a sus profesores. En otras palabras han sido condicionados para racionalizar cualquier cosa.
  • En tanto que son vulnerables a los falsos relatos, no lo son económicamente tanto como la gente común. Se creen lo suficientemente ricos como para poder superar los esfuerzos económicos que tales políticas implican, y son lo suficientemente inteligentes, incluso, para beneficiarse de ellas.
  • El relato es lo suficientemente trivial como para que esta élite piense, que ellos también, al final han podido comprender la ciencia.
  • Para muchos de ellos, especialmente los que están a la derecha en el espectro político, la necesidad de ser considerados personas inteligentes provoca que sientan que oponerse a cualquier cosa considerada científica los hará aparecer como ignorantes, y este miedo supera a cualquier otro tipo de compromiso que puedan tener basado en su adhesión ideológica a la libertad.
  • Ninguno de estos factores incide en la conducta de la gente común. Éste muy bien puede ser el argumento más fuerte para sostener la democracia popular, en contra de los dirigentes que dicen saber más.

¿Y qué pasa con los científicos?

  • los científicos son especialistas.Muy pocos son expertos en el clima. Y esto incluye a muchos que son“científicos climáticos” y que se sumaron a esta especialidad debido a los ingentes aumentos  en la financiación que acompañaron a toda esta histeria sobre el calentamiento global.
  • Los científicos son personas con sus propias posiciones políticas, y muchos se han entusiasmado en utilizar su status como científicos para promover sus ideas políticas (y esto no difiere de las celebridades, a cuyo status aspira muchos científicos). Consideren como ejemplo cómo se desarrolló el movimiento contra las armas nucleares, el movimiento contra la Iniciativa de Defensa Estratégica, contra la guerra deVietnam, etc.
  • Los científicos también se dan cuenta, aguda y cínicamente, de la ignorancia de los no-científicos y del miedo que ella engendra. Este miedo deja a la élites vulnerables particularmente aliviadas cuando se les asegura que la teoría que fundamenta el alarmismo es trivialmente simple y que todos los científicos están de acuerdo. El ex Senador y ex Secretario de Estado  John F. Kerry es un ejemplo típico de esto, cuando dice,refiriéndose al efecto invernadero: “sé que a veces, y lo recuerdo de mis épocas de la secundaria, ciertos aspectos de la química y de la física pueden ser complicados. Pero esto no es complicado.Esto es sencillo. Los niños pueden comprenderlo desde pequeños”. Como ustedes han visto, el efecto invernadero no es para nada tan sencillo. Solo niños con una inteligencia alta lo podrían entender. Si consideramos la descripción que hizo Kerry del clima, parecería que él no lo ha comprendido.

LA EVIDENCIA

Llegados a este punto, varios de ustedes podrían estar preguntándose sobre la así llamada evidencia de un peligroso cambio climático. ¿Qué pasa con el hielo del Ártico que desaparece?¿con el aumento del nivel del mar? ¿los eventos climáticos extremos? ¿los osos polares que mueren de hambre? ¿la guerra civil en Siria? Y todo el resto.

La gran variedad de afirmaciones hace imposible señalar cualquier causa particular que se aplique a todas ellas. Por supuesto que hablar y hacer afirmaciones sobre la existencia de cambios, aún si estas observaciones son correctas (y muchas sorprendentemente a menudo no lo son) no implicaría un calentamiento por efecto invernadero per- se. Ni siquiera apuntaría hacia algún peligro.Fíjense que la mayoría de las así llamadas evidencias se refiere a cosas sobre las cuales ustedes no tienen ninguna experiencia personal. Muchas de las consignas, tales como las referidas a eventos climáticos extremos, se contradicen con la teoría física y con lo que muestran los datos empíricos. El propósito de todos estos anuncios y consignas es obviamente asustar y confundir al público, y hacer ver como si la evidencia existiera donde, de hecho, no hay evidencia alguna. Si hay evidencia de algo, es sobre el acierto de lo que dijo C. P. Snow. Algunos ejemplos les mostrarán lo que quiero decir.

Primero, para que algo sea evidencia, debe haber sido previsto en forma no ambigua (ésta es una condición necesaria pero dista aun de ser suficiente).La figura 1 muestra los modelos predictivos del IPCC para el mínimo del hielo en el Ártico durante el verano para el año 2100, en relación al período1980-2000. Como pueden ver, existe un modelo para cada resultado. Es como una fórmula para ser un experto tirador: dispara primero y dí que el blanco era a lo que acertaste.!!

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Pasando al punto de las temperaturas extremas, los datos muestran que no existe ninguna tendencia, y el IPCC está de acuerdo. Incluso Gavin Schmidt, el sucesor de James Hansen en el Instituto GISS de la NASA en Nueva York ha remarcado que “los enunciados sobre los extremos no se encuentran en ningún lado en la literatura científica, pero parecen abundar en los medios”. Continúa diciendo que solamente toma algunos segundos darse cuenta que la percepción popular de que “el calentamiento global implica que todos los extremos tienen que aumentar todo el tiempo, es un sinsentido”.

En el corazón de todo este sinsentido se halla el fracaso en distinguir el concepto de tiempo (weather) del concepto de clima. Entonces, el calentamiento global se refiere al bienvenido incremento de la temperatura en aproximadamente 1° C desde que terminó la Pequeña Edad de Hielo, hace aproximadamente 200 años. Por otro lado, los extremos del tiempo (weather) dan cuenta de cambios de temperatura de aproximadamente      20° C. Estos grandes cambios tienen una causa muy distinta a la del calentamiento global. Hablando crudamente, se trata de corrientes de aire que traen aire caliente o aire frío desde regiones distantes que  están frías o están calurosas. Se trata de vientos con la forma de ondas. La potencia de estas ondas depende de la diferencia de temperaturas entre los trópicos y el Ártico – esto es para el Hemisferio Norte- (cuando las diferencias son más grandes, las ondas son más fuertes). Ahora bien, los modelos utilizados para proyectar el calentamiento global predicen que estas diferencias de temperaturas decrecerán en el futuro, más que crecer. Así, el incremento de temperaturas extremas apoyaría la teoría de un enfriamiento global, más que de un calentamiento global. Sin embargo, las personas que no tienen formación científica parecen incapaces de distinguir el calentamiento global del clima del de los extremos de temperatura debidos al tiempo (weather).

De hecho, como dijimos recién, parece que realmente no existe ninguna tendencia discernible en los extremos. Solo existe la gran atención que los medios le prestan al tiempo, y la explotación de estas noticias por gente que sabe que la proyección de catástrofes para un futuro distante no mueve a nadie,y que ellos por lo tanto necesitan una manera de convencer al público de que el peligro es inmediato, aunque no lo es.

Esto también es el caso con el aumento del nivel de mar. El nivel del mar ha estado aumentando aproximadamente 8 pulgadas por siglo desde hace siglos; y es claro que la sociedad ha sabido afrontar el desafío. Para promover el miedo, se habla de modelos que predicen un incremento mayor. Como cuestión práctica, se sabe desde hace mucho que en la mayoría de las localidades costeras donde se mide el nivel del mar con mareógrafos, estos cambios están asociados más bien con la tectónica de placas o con la utilización de la tierra.

Aun más, el pequeño cambio en la temperatura media global (realmente el cambio en el incremento de la temperatura) es mucho menor que lo que los modelos de computación utilizados por el IPCC han predicho. Aun si todo este cambio se debiera a la acción humana, sería más consistente con menores sensibilidades a la adición de dióxido de carbono a la atmósfera, y el IPCC dice que la mayor parte (no todo) el calentamiento de los últimos 60 años es debido a las actividades humanas. Así, el tema del cambio climático producido por el hombre no parece ser un problema serio. Sin embargo, esto no basta para detener a los políticos ignorantes en sus declaraciones respecto de que la atribución a las actividades humanas que hace el IPCC equivale a una abierta prueba de futuros desastres.

Los datos elegidos ex profeso es un tema. Así, recientemente se anunció que el derretimiento y la descarga del deshielo en Groenlandia se ha incrementado, y que el calentamiento empeorará la situación. Se omite decir en el reporte que tanto la agencia meteorológica de los Estados Unidos como la agencia meteorológica danesa han corroborado que la masa de hielo en Groenlandia ha estado creciendo. De hecho, las dos informaciones pueden ser ciertas, en la medida en que la masa de hielo que se acumula empuja y desplazaa las capas más antiguas produciendo su derretimiento y su descarga en el mar.

Falsas representaciones, exageraciones, elección de los datos convenientes, o directamente las mentiras, es lo que constituyen las así llamadas evidencias del calentamiento global.

CONCLUSIÓN.

Entonces aquí lo tienen. Una conjetura implausible sustentada por la falsa evidencia y repetida incesantemente se ha convertido en un conocimiento políticamente correcto, y es utilizado para promover la caída de la civilización industrial. Lo que le dejaremos a nuestros nietos no es un planeta dañado por el progreso industrial, sino un repertorio de inimaginable estupidez, y un paisaje degradado por molinos de vientos oxidados y desecho de paneles solares. Las falsas afirmaciones sobre el 97% de acuerdo de los científicos no nos salvarán; pero la voluntad de los científicos de permanecer callados probablemente reduzca mucho la confianza y el apoyo a la ciencia. Quizá esto no sea tan malo después de todo, por lo menos en lo concerniente a la ciencia oficial.

Hay al menos un aspecto positivo en la situación presente. Ninguna de las políticas propuestas tendrá demasiado impacto en los gases de efecto invernadero. Y así nos seguiremos beneficiando con lo que sí puede ser atribuido claramente al elevado nivel de dióxido de carbono: su rol efectivo como fertilizante de las plantas y su rol en reducir su vulnerabilidad a las sequías. Mientras tanto, el IPCC dice que debemos prevenir otro incremento de 0.5 ° C en la temperatura del planeta, a pesar de que el 1°C  que se ha incrementado hasta ahora ha sido acompañado por el mayor aumento en el bienestar humano de toda la historia. Como solíamos decir en mi barrio del Bronx cuando era niño “Go figure!”

Conferencia del Dr. Richard Lindzen. Londres 8 de octubre de 2018. Calentamiento Global para las dos culturas

Presentamos la Primera parte de la traducción de la Conferencia del Dr, Richard Lindzen. Aclaramos que la traducción se hizo a partir del escrito utilizado por el conferenciante.

Hace más de medio siglo, C.P. Snow examinó las implicaciones de las ” Dos Culturas”:

” Varias veces he asistido a reuniones donde las personas, si nos guiamos por los stándares de la cultura tradicional, se consideraban como poseyendo una muy buena educación; con cierta satisfacción, ellos expresaban su incredulidad ante la falta de cultura literaria de los científicos. Después de haber sido provocado una o dos veces, les he preguntado a los allí reunidos cuántos de ellos podían describir la segunda ley de la termodinámica. La respuesta fue fría y también negativa. Sin embargo, estaba preguntando algo que era el equivalente científico de: ” Has leido algo de Shakespeare?” Ahora pienso que si hubiese preguntado algo aún más sencillo, tal como  qué significa el concepto de Masa, o el de Aceleración, que son el equivalente científico de ” Puede Ud. leer?”, no más de una en diez de las personas presentes habría sentido que estábamos hablando el mismo lenguaje. Así el gran edificio de la física moderna se eleva, y la mayoría de las personas más educadas del mundo occidental tienen un conocimiento de él igual al que tenían nuestros ancestros del neolítico” 

Siento que muy poco ha cambiado desde que Snow hizo estos comentarios hace ya 60 años. Mientras que muchos podrían decir que esta ignorancia de la física no impacta en la capacidad o aptitud política, es cierto que tienen un impacto en la capacidad de los políticos que no son científicos  y que deben tomar decisiones en cuestiones que sí tienen una base científica. la brecha que se abre en la comprensión del asunto es también una invitación para una utilización maliciosa. Dada la necesidad democrática de decidir que tienen los no-científicos sobre problemas científicos, la creencia y la fe reemplazan entonces en forma inevitable a la comprensión verdadera. También los falsos relatos sobresimplificados en forma trivial sirven como reaseguro al no-científico de que él no carece absolutamente de una “comprensión científica”. El tema del calentamiento global ofrece numerosos ejemplos de todo esto.

Me gustaría comenzar esta conferencia con un intento para hacer que los científicos que se encuentran en la audiencia logren una comprensión de la verdadera naturaleza del sistema climático, y ayudar a los no-científicos de la audiencia que están motivados, y que podrían ser los ” uno en diez” del ejemplo de Snow, a ir más allá de las sobresimplificaciones triviales.

El Sistema Climático:

La  siguiente descripción del sistema climático no contiene nada que sea controvertido en lo más mínimo, y espero que todo aquel con una base científica seguirá fácilmente la descripción. También trataré, a pesar de las advertencias de Snow, de hacer la descripción comprensible para el no-científico.

El sistema que nos interesa- el sistema climático – consiste en dos fluidos turbulentos: la atmósfera y los océanos, que interactúan uno con el otro. con el término “turbulento” quiero decir que se caracterizan por una circulación irregular, como la que encontramos en un arroyo torrentoso o en el agua hirviendo, pero a la escala planetaria de los océanos y la atmósfera. Lo opuesto de turbulento es “laminar”, pero cualquier fluido que está forzado a moverse lo suficientemente rápido se transforma en turbulento, y la turbulencia obviamente limita la predictibilidad. Por interacción quiero significar que ellos ejercen una influencia recíproca uno en otro y que intercambian calor entre ellos. Estos fluidos están en un planeta que está rotando y que es calentado en forma desigual por el sol. Los movimientos de la atmósfera y , en menor medida el de los océanos, se generan por este desigual calentamiento del sol- que es máximo en el ecuador y que va decreciendo en dirección a los polos –

El sol puede estar estable, pero su energía cae en forma directa en los trópicos, mientras que llega muy poco cuando se trata de los polos. las fuerzas impulsores de los océanos son más complejas, e incluyen la fuerza de los vientos como así también el hundimiento de las aguas más frías y más salinas- que son más densas-. La rotación de la tierra tiene muchas consecuencias también, pero por ahora vamos a llamar la atención sobre el hecho que esta rotación distribuye la radiación solar – la energía- alrededor de los círculos de latitud.

Los océanos tienen circulaciones y corrientes que operan en escalas temporales que van de años hasta milenios, y este sistema de circulación de los océanos transporta calor hacia y desde la superficie. Dada la escala y la densidad de los océanos, las velocidades de los flujos son mucho menores que las de la atmósfera, y se hallan asociadas a escalas temporales mucho más extensas. El hecho que estas circulaciones transporten calor hacia y desde la superficie significa que la propia superficie nunca se encuentra en equilibrio exacto con el espacio. Esto quiere decir que nunca existe un equilibrio exacto entre el calor o energía que llega desde el sol y la radiacion o energía saliente desde la superficie de la tierra, puesto que el calor está siempre acumulándose o escapando-saliendo- en y  desde los océanos, y la temperatura de la superficie está siempre, así, variando de algún modo.

Además de interactuar con los océanos, la atmósfera está interactuando con una superficie de la tierra irregular en grado sumo. Cuando las corrientes de aire pasan por sobre las cadenas de montañas, el flujo se distorsiona en grado sumo. La topografía, entonces, juega un gran rol en la modificación de los climas regionales. Estos flujos de aire distorsionados generan incluso ondas fluidas que pueden alterar el clima en lugares distantes. Los modelos de simulación por computador del sistema climático generalmente fallan en describir adecuadamente estos efectos.

Un constituyente vital de la composición de la atmósfera es el agua, en sus diversas formas o fases, líquida, sólida y vapor. Los cambios de una fase a otra tienen un impacto muy grande en los flujos de energía del sistema. Cada componente de las distintas fases o formas – líquido, sólido, vapor -también tiene importantes impactos radiativos-( la palabra radiativo hace referencia a la transmisión o flujo de energía)-Todos Uds. saben que se necesita- se gasta- calor para derretir el hielo, y que se necesita aún más calor para que el agua resultante del derretimiento se transforme en vapor de agua. El concepto de humedad se refiere a la cantidad de vapor de agua de la atmósfera. El flujo de calor-energía- se revierte cuando se revierte el cambio de fase; esto es, cuando el vapor se condensa en agua, y cuando el agua se congela. La liberación de calor – energía-cuando el vapor de agua se condensa en agua líquida es lo que mueve a las nubes de tormenta – llamadas cumulonimbus-y la energía en una nube de tormenta es comparable con la energía que libera una bomba de hidrógeno-bomba H-.Digo esto simplemente como ilustración de que estas energías de transformación- de cambio de fase- son muy importantes por su magnitud. Las nubes consisten en agua en forma de pequeñas gotas y de hielo en forma de finos cristales. Normalmente estas pequeñas gotas y cristales están suspendidos por las corrientes de aire ascendentes, pero cuando las gotas y los cristales de hielo  crecen lo suficiente, caen como lluvia o nieve. No sólo es importante la energía involucrada en los cambios de fase, también lo es el hecho de que el vapor de agua y las nubes- tanto las formadas por gotitas líquidas como las formadas por cristales de hielo -afectan fuertemente la radiación = la transmisión de los flujos de energía.

Aunque aún no he discutido el efecto invernadero, estoy seguro de que todos Uds. han escuchado que el dióxido de carbono=CO2 es un gas de efecto invernadero, y que esto explica su acción de calentamiento. Deben entender, también, que los dos elementos más importantes en el efecto invernadero son por sobre todo el vapor de agua y las nubes. Las nubes son también importantes por su efecto de reflejar la luz solar.

La unidad para describir los flujos de energía es el watt por metro cuadrado-(W/m2 ) El presupuesto energético del sistema climático supone la absorción y la reemisión de aproximadamente 200 watts por metro cuadrado. Una duplicación en la cantidad de CO2 – dióxido de carbono- en la atmósfera trae como consecuencia una perturbación del 2% de este presupuesto energético. Y esta perturbación es de la misma magnitud que la que se produce por cambios menores en las nubes y en otros factores del sistema; y estos cambios son comunes. La tierra recibe aproximadamente 340 watts por metro cuadrado proveniente del sol, pero de ellos aproximadamente 140 watts por metro cuadrado son reflejados de vuelta al espacio, ya sea por la superficie de la tierra propiamente o, lo más importante, por las nubes. Esto nos deja los 200 watts por metro cuadrado que la tierra tendrá que emitir para que se establezca el equilibrio.

El sol irradia en la porción visible del espectro porque su temperatura es de 6000 grados Kelvin-6000 K -Los grados Kelvin se contabilizan como grados centígrados más 273.  Cero grados Kelvin es la mínima temperatura posible y equivale a -273°C- con esta temperatura cesa todo movimiento molecular, por eso es la mínima absoluta. La temperatura determina el espectro de la radiación emitida. Si la tierra no tuviera atmósfera en absoluto ( aunque por motivo de la argumentación siga reflejando los 140 watts por metro cuadrado) tendría que radiar hacia el espacio a una temperatura de aproximadamente 255 K y a esta temperatura la radiación está fundamentalmente en el espectro infrarrojo. Pero la tierra tiene atmósfera y océanos y esto introduce una cantidad de complicaciones. Ahora les aviso, lo que sigue requiere una cierta dosis de concentración de parte de Uds.

La evaporación de los océanos da lugar al vapor de agua en la atmósfera, y el vapor de agua absorbe y emite fuertemente en el espectro del infrarrojo. Esto es lo que significa que el vapor de agua es un gas de efecto invernadero. El vapor de agua esencialmente bloquea e impide que la radiación infrarroja abandone la superficie, causando que la superficie y, – a través de la conducción calórica – el aire adyacente a la superficie, se calienten, y tal como sucede en un recipiente con agua caliente, se inicia la convección– otra de las formas en que se transmite el calor -. Puesto que la densidad del aire decrece con la altura, los gases se expanden a medida que ascienden. Esto causa que la masa de aire se enfríe mientras se eleva, y la resultante es un decrecimiento de la temperatura con la altitud, y no una temperatura constante. Para complicar las cosas, la cantidad de vapor de agua que el aire puede contener decrece rápidamente a medida que baja la temperatura. A una determinada altura hay tan poco vapor de agua por encima , que a esta altitud la radiación puede finalmente escapar al espacio. Es en este nivel de altitud – aproximadamente 5 kilómetros- que la temperatura debe estar a 255 k para poder equilibrar la radiación entrante. Sin embargo, y puesto que la convección causa que la temperatura disminuya con la altura, la superficie de la tierra debe por lo tanto estar a una temperatura superior que la de 255 K . Resulta que esta temperatura de la superficie es de aproximadamente 288 K – que es la temperatura promedio de la superficie de la tierra-Esto es lo que se llama Efecto Invernadero. Resulta una interesante curiosidad que, si la convección produciera una temperatura uniforme, no existiría el efecto invernadero. En realidad, la situación es aún más complicada. Entre otras cosas, la existencia de un nivel superior con nubes tipo cirrus, que son poderosas absorbentes y emitentes de radiación infrarroja, efectivamente bloquean la radiación infrarroja desde abajo. Entonces, cuando están presentes esas nubes por sobre los 5 kilómetros, es su tope, más que la citada altura de 5 km. lo que determina el nivel de altitud desde el cual la radiación escapa al espacio.

Ahora bien, la adición de otros gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono-CO2- eleva el nivel de emisión, y por la mezcla convectiva, el nuevo nivel va a ser más frío. Esto reduce el flujo saliente infrarrojo y, para que el equilibrio se restaure, la atmósfera tendrá que calentarse. Duplicar la cantidad de CO2 en la atmósfera se estima que produce un forzamiento de 3,7 Watts por metro cuadrado, que es un poco menos del 2% del flujo entrante de 200 Watts por metro cuadrado. Muchos factores, como el área de cobertura de nubes y su altura, la superficie de la tierra cubierta por la nieve, la circulación de los océanos, causan comunmente cambios de magnitud comparable.

Es importante notar que semejante sistema va a fluctuar en escalas de tiempo que van desde los segundos hasta los milenios, aunque no existan forzamientos explícitos. Sólo es necesaria la acción de un sol estable. Mucha de la literatura popular en ambos lados del debate climático, asumen que todos los cambios en el sistema climático se deben a algún factor externo. Por supuesto que el sistema climático es dirigido por el sol, pero aún con un forzamiento solar constante- sol estable- el clima aún variará. Esto es algo que todos Uds. ya saben desde hace tiempo- aunque no se hayan dado cuenta. Después de todo, no tienen dificultad en reconocer que una cuerda de violín vibra bajo la acción estable del arco, generando ondas sonoras. De modo semejante el sistema atmósfera-océanos responde al forzamiento estable  con sus propias formas de variación – y hay que admitir que son muchas veces formas más complejas que las implicadas en el ejemplo de la cuerda del violín-Más aún, dada la masiva naturaleza de los océanos, estas variaciones pueden involucrar escalas de tiempo de milenios, más bien que de microsegundos. El Niño es un ejemplo relativamente pequeño, que involucra años, pero la mayor parte de estas variaciones internas son demasiado extensas en el tiempo como para que hayan quedado en el corto registro temporal que posee la sociedad. La naturaleza tiene  numerosos ejemplos de variabilidad autónoma, incluyendo el ciclo de las manchas solares de aproximadamente 11 años, y el de la reversión del campo magnético terrestre cada 200.000 años. En este sentido, el sistema climático no es diferente de otros sistemas naturales.

Por supuesto que semejante sistema también responde a forzamientos externos, pero ellos no son necesarios para que haya variabilidad  

Mientras que en lo dicho hasta ahora no hay controversia alguna, les pido que por favor piensen en ello por un momento. Consideremos la heterogeneidad masiva y la complejidad del sistema, y la variedad de mecanismos de variabilidad, mientras pasamos a ocuparnos del relato-narrativa corriente que se nos presenta como ciencia establecida.

el mundo en la vorágine

En las últimas semanas pudimos observar en los medios una avalancha de noticias alarmantes sobre el cambio climático. Parece una repetición exagerada de lo que comenzó en octubre cuando las Naciones Unidas publicaron un informe preocupante sobre las consecuencias del fenómeno, si es que no se tomaban medidas para limitar el aumento de las temperaturas a los 2 ° C por encima de las que prevalecían antes de la era industrial, es decir a principios del siglo XIX.

Pero todo es una exageración, una campaña basada en la provocación del temor, como ya saben los lectores de esta página. La evidencia científica, los datos cada vez más abundantes sobre los aspectos cuantitativos del fenómeno del calentamiento global y del cambio climático indican que no hay motivos para preocuparse, y menos aún para que la sociedad se embarque en costosos experimentos que no pueden más que enojar al electorado y traer más caos a una situación mundial que ya tiene bastantes elementos preocupantes en política y economía .

Sin embargo, el público y los curiosos se preguntan cómo puede ser posible que tanta gente conocida e importante esté equivocada sobre un tema que no es menor y que importa para el futuro de las generaciones jóvenes.

Quizás cuando se escriba la historia intelectual del siglo XXI un capítulo de la misma se dedicará a lo que yo llamaría ” El Gran Miedo del Siglo”, o mejor ” La Incursión de la Pseudociencia del Cambio Climático” parangonando los capítulos análogos de las del siglo XX que se ocuparon de las ideologías totalitarias – bolchevismo y nazismo -, ya que existe una similitud notable entre la difusión de éstas y lo que pasa hoy con la propaganda ilimitada sobre la amenaza del clima.

Ahora nos vamos a limitar a un aspecto central de todo el problema, que es el de la divulgación de la ciencia, de cómo es posible llegar al público con contenidos que son en esencia difíciles.

Desafortunadamente, la ciencia no puede ser como el arte, que impacta directamente nuestros sentidos sin necesidad de que el conocimiento racional esté presente.

Por eso  hacer de la ciencia una nota pintoresca y esforzarse en hacerla también interesante, a veces distorsiona el sentido de lo que se quiere trasmitir, que es ni más ni menos el contenido sustancial y racional de un conocimiento que no sólo importa por sí mismo, sino que forma parte integral de la explicación global de la naturaleza.

Una buena introducción al tema es esta conferencia del Dr. Richard Lindzen. Como siempre, lo mejor es leer y escuchar a los maestros.

El Dr. Richard Lindzen explica los problemas de la divulgación científica. Trata en forma especial la problemática del Calentamiento Global y del Cambio Climático.

GLOBALIZACIÓN Y GLOBALISMO. REFLEXIONES SOBRE EL DESTINO DE LA NACIÓN Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL.

Corren tiempos agitados para la política mundial. Los debates en torno a los problemas que sugiere el título van ganando la escena cotidiana  en Europa, con la gran crisis del Brexit y el ascenso imparable de los llamados “populismos” de derecha, y en los Estados Unidos con las iniciativas tan discutidas del presidente Trump.

 

En Argentina el destino de la política en los próximos años tendrá mucho que ver con cómo se posicionan los partidos políticos y las demás organizaciones de la sociedad civil en relación a este debate sobre el curso de la política global.

 

Argentina es un país que nace con la globalización mundial, en sus dos manifestaciones: primero, como parte del Imperio Español, y después de 1810 como tercer momento de la Gran Revolución Liberal Mundial, que comienza en Nueva Inglaterra en 1776 y continúa en París en 1789, para finalmente llegar al Río de la Plata.

 

Este doble nacimiento de la Argentina presenta una contradicción entre el viejo orden colonial de las ciudades del interior y la nueva dinámica asociada a la internacionalización de los intercambios que representa Buenos Aires y el Litoral. Esta contradicción tratará de  resolverse en dos momentos, después de largos años de enfrentamientos en las guerras civiles: La Federalización de Buenos Aires en 1880 intenta cerrar el ciclo de la desunión federal, y posteriormente el hirigoyenismo y el peronismo democratizan y tratan de cerrar  el ciclo de las dos argentinas: la próspera del Litoral y la pobre del interior.

 

No cabe duda que Argentina no puede estar al margen de lo que vaya a  suceder con los grandes debates que se avecinan, relacionados con el destino del comercio mundial y con la puja entre nacionalistas soberanistas, que pretenden retomar y consolidar la idea del Estado-Nación y de la Soberanía del Pueblo por sobre todo, y los internacionalistas globalistas que desde el eje Wall Street-París- Londres-Berlín – Beijing pretenden lo que laxamente se llama “gobernanza mundial”.

 

En principio pareciera que la idea de gobernanza mundial  tendría pocas posibilidades  de imponerse, puesto que carece de un núcleo esencial, y sólo se apoya en presunciones de ciertos grupos económicos muy poderosos y en la ideología del Desarrollo Sostenible y del combate contra el Cambio Climático. Sin embargo, no hay que subestimarla, puesto que los medios que posee para imponerse en la mentalidad de los pueblos, en sus clases más acomodadas, son poderosos y están muy bien coordinados con ciertas ideas-fuerza que se vienen agitando desde hace mucho tiempo.

Vamos a discutir algunas de estas ideas-fuerza mientras realizamos un análisis crítico del artículo de Karl Schwab: ¿Qué es la Globalización 4.0 y estamos listos para ello?

el artículo puede leerse en el siguiente link:

https://es.weforum.org/agenda/2018/11/los-forcejeos-de-la-globalizacion-4-0/

Yo he elegido los párrafos de mayor interés conceptual para hacer los comentarios y las críticas. Algunas palabras difieren puesto que mi análisis se hizo sobre el original en inglés

El texto de los párrafos de interés está en letra negrita, y mis comentarios y críticas en letra común:

Los medios afines a la idea globalista que publicaron el artículo-South China Morning Post y Project-Syndicate, por ejemplo, lo introducen con el siguiente párrafo:

“La respuesta a la globalización no es una retirada dentro de las fronteras nacionales, sino la creación de nuevos modelos que ofrezcan oportunidades para todos….”

 

En la medida en que la globalización agudiza los viejos problemas de las naciones y crea otros nuevos – y aquí nos importa fundamentalmente aquellos países en desarrollo o emergentes, o países como Argentina inmersos en un largo proceso de estancamiento y crisis – las soluciones deberán buscarse fronteras adentro, en el cuerpo político del estado-nación, que es quien sufre las consecuencias del atraso y del subdesarrollo.

 

“Luego de la segunda guerra, la comunidad internacional se juntó para construir un futuro compartido. Ahora debe hacerlo de nuevo”.

 

La situación entonces era diferente y fueron los Estados Unidos quienes salieron adelante para promover y sostener la recuperación de Occidente, de modo de enfrentar, con el  fortalecimiento del hemisferio, la amenaza soviética.

Hoy los problemas son de otro tipo y los actores han cambiado.

La globalización es vista como una fuerza hostil que puede provocar graves trastornos en la vida de las naciones. No sólo porque su fuerza económica es difícil de amansar y adaptar a los requerimientos de cada país, sino porque, y principalmente, afecta valores políticos, morales e históricos que son la base y fundamento de la vida nacional.

 

“El discurso populista elude y a veces confunde las distinciones sustantivas entre dos conceptos: globalización y globalismo. La globalización es un fenómeno impulsado por la tecnología y el movimiento de las personas , ideas y mercaderías. El globalismo es una ideología que da prioridad al orden global neoliberal por sobre los intereses nacionales. Nadie puede negar que estamos viviendo en un mundo globalizado. Pero si todas nuestras políticas debieran ser globalistas es altamente debatible”.

 

 

La distinción pudiera ser pertinente en otro contexto, pero aquí es la misma distinción la que confunde. Se trata en realidad de que el mundo se encuentra en una nueva etapa de la globalización, etapa que va acompañada por la ideología globalista, que no sólo está hecha de neoliberalismo, sino fundamentalmente de la idea de un nuevo orden capitalista de gobernanza global liderado por las  ideas del combate contra el cambio climático y el desarrollo sustentable, ideas que no son tan inocentes y bonitas como parecen, tampoco neutrales, sino que implican una determinada orientación económica que la más de las veces va en contra de la soberanía y de los intereses de los países y pueblos más necesitados en desarrollarse . Un caso concreto y drástico es la imposición de restricciones sobre la utilización de combustibles fósiles- carbón , petróleo y gas – elementos indispensables para movilizar las fuerzas productivas y salir de la pobreza y del atraso. Sin ellos no hay industrialización posible y sin industrias las naciones no pueden valerse por sí mismas y permanecerán dependientes para siempre.

Hay que poner como ejemplo los sucedido en Africa en las últimas décadas, imposibilitada de salir del atraso y la miseria por las políticas restrictivas impuestas por la Unión Europea, que impiden toda ayuda o crédito para el desarrollo de los combustibles fósiles.

Incluso los países que más favorecen estas políticas se ven alcanzados por la maldición de esta ideología ambientalista: en Alemania, la Transición Energética- Energiewende- ha logrado descarrilar la propia política al sumar problemas al ya espinoso de la inmigración , poniendo en graves dificultades a la alianza de gobierno CDU-Socilademocracia.

 

“Ante la demanda de los votantes por retomar el control que las fuerzas globales han arrebatado..(….)..Mejor que cerrar las economías a través del proteccionismo y políticas nacionalistas, debemos forjar un nuevo contrato social, entre los ciudadanos y sus líderes de modo que todos se sientan lo suficientemente seguros en sus lugares para que permanezcan abiertos a todo el mundo. Si esto falla la subsiguiente desintegración de nuestro tejido social puede en última instancia conducir al colapso de la democracia.”

 

En principio los problemas deben analizarse país por país y región por región. La cuestión de la crisis económica en los países de la Unión Europea, con la superposición de los problemas acarreados por la inmigración, poco tienen que ver con los problemas de las crisis, inestabilidades y declinación económica de los países de América Latina. Son problemas que tienen historias distintas aunque todos por igual se hayan podido poner de manifiesto espectacularmente con la crisis financiera global del 2008.

Requieren soluciones nacionales, aunque es importante, tanto en Europa como en el Mercosur, el diálogo entre los países para llegar a soluciones duraderas.

 

 

“Después de todo, este momento de crisis ha hecho surgir importantes cuestiones sobre nuestra arquitectura de gobernanza global.”

 

Es la supuesta gobernanza mundial la que está en cuestión,  mientras que por ahora es sólo una idea sin concreción , que no se ha materializado aún y que no ha sido aceptada.

Este supuesto modelo o arquitectura de gobernanza global no existe ni puede ser impuesto unilateralmente por Bruselas, ni por las Naciones Unidas, ni por las transnacionales de la economía y sus imperios mediáticos- Google Amazon, Facebook, etc. y esto no es ni más ni menos que una nueva transfiguración de viejos intereses que en su momento fueron rotulados como colonialistas e imperialistas.

 

Los acuerdos logrados en el marco de la Organización Mundial del Comercio, o dentro del ámbito de las Naciones Unidas, incluso los pactos y acuerdos que constituyen la Unión Europea, sólo perduran y se sostienen si son equitativos y las partes comprometidas no se ven perjudicadas. Si esto sucede, los acuerdos se rompen- es el caso del Brexit y también el caso de las renegociaciones del Nafta llevadas adelante por los Estados Unidos, México y Canada.

Equiparar estos acuerdos con las Constituciones de cada Nación es un despropósito. Si estos acuerdos se rompen, la soberanía del pueblo en cada país queda incólume.

Los intereses democráticos de cada país van a dictar el momento de la entrada y salida de estos acuerdos.

 

 

“Más aún, los desafíos asociados con la cuarta revolución industrial son coincidentes con la rápida emergencia de restricciones ecológicas, el advenimiento de un creciente orden internacional multipolar y una desigualdad creciente. Estos desarrollos integrados están dando origen a una nueva era de globalización . Si mejorará la condición de la humanidad dependerá de cómo la gobernanza corporativa, local, nacional e internacional puedan adaptarse a tiempo.”

 

La globalización económica siempre ha estado acompañada de trastornos en las condiciones básicas de producción y distribución del producto económico. Estos cambios están dados por un campo de fuerzas asimétrico a nivel de los poderes económicos y las naciones. Los países los adoptan porque no tienen más remedio. Que en última instancia, a mediano y largo plazo beneficien a los pueblos dependerá de las condiciones políticas internas, y es tarea de la democracia hacer que los períodos de cambio y transición de un modo económico a otro sean lo más suaves posibles para los sectores populares más expuestos. Si esto no es posible, hay que asegurarse de los mayores beneficios posibles de estas transiciones  y no dejar las cosas a mitad de camino.

 

 

“…un nuevo marco para la cooperación pública-privada ha ido tomando forma. La cooperación público-privada consiste en aprovechar el sector privado y los mercados abiertos para impulsar el crecimiento económico para el bien público teniendo siempre en cuenta la sostenibilidad ambiental y la inclusión social. Sin embargo, para determinar lo que comprende el bien público primero debemos identificar las causas de la desigualdad”.

 

El modelo del Foro Económico Mundial surgió en los años setenta del siglo XX conjuntamente con las ideas del Club de Roma. Hoy se toman los lineamientos de la Agenda 21 de las naciones Unidas y los consejos surgidos del Panel Intergubernamental para el Cambio Climatico- IPCC.

El énfasis está puesto en la “descarbonización” de las economías con el supuesto objetivo de controlar el Cambio Climático – antes Calentamiento Global – Por eso se insiste tanto con la sustentabilidad, que el Foro asocia simplemente al control de las emisiones de Dióxido de Carbono provenientes de la quema de combustibles fósiles.

Hay que destacar que estos lineamientos no son siempre explícitos en los análisis del Foro, pero se concluyen del contenido de sus documentos.

Es la excusa para plantear esta nueva cooperación internacional acuciada por las urgencias que surgirían de esta nueva situación económica.

Esta censura que se hace a la nueva economía de la cuarta revolución industrial, que podría ampliar la brecha de la desigualdad por las ganancias del capital  y los derechos de la propiedad intelectual constituye una velada censura del capitalismo industrialista norteamericano que el presidente Trump insiste en consolidar, pero que para los ideólogos del Foro es el paradigma a superar.

 

El modelo económico del Foro de Davos es el modelo socializante de la Unión Europea, enfrentado hoy a la crisis de credibilidad frente al surgimiento de los populismos nacionales.

Se hace referencia y se resalta el hecho de que vivimos en una nueva economía que requiere nuevas ideas de cooperación internacional, y sin embargo todos los problemas reales que han surgido hasta hoy, desde el mismo momento en que estallara la crisis financiera del 2008, son problemas políticos y económicos del estado-nación, que podrán resolverse de acuerdo a las circunstancias particulares de cada país. En todo caso, como ha demostrado con creces la crisis de Grecia, no existe tal cooperación sino una imposición de los fuertes sobre los débiles.

 

La confianza del público, de los electorados, no se ha perdido porque se carezca de reglas y normas para enfrentar los problemas de la nueva economía; se ha perdido la confianza de la gente por las consecuencias negativas de las crisis económicas y el accionar equivocado de la burocracia comunitaria de Bruselas, que siempre actúan en función de los intereses de los países más poderosos y en detrimento de los débiles, sin hacer caso a las decisiones democráticas de los pueblos.

 

En los últimos treinta años desde la caída del muro y la desintegración de la unión soviética hemos atravesado diversas etapas de la evolución económica. Al principio se amplió la economía global con la inclusión de los países del Este europeo y la vertiginosa entrada de China en el comercio global. Fueron los años de crecimiento y expansión entre 1993 y 2007.

La crisis del 2008 inicia un período de reajuste con una reducción drástica del ritmo de crecimiento, pero sin llegar a una dislocación del comercio mundial, gracias al compromiso de las principales naciones para no cerrar sus mercados. China expande el crédito y continúa como locomotora del comercio mundial frente a la retracción de los mercados internos de Estados Unidos y la Unión Europea.

 

Pero Europa y los Estados Unidos sufren una crisis política por la desilusión de sus ciudadanos y ahí comienza el desplazamiento de los electorados hacia propuestas nacionalistas que prometen privilegiar los intereses internos y hacer frente al designio mundial de los grupos entusiastas con la continuidad de la globalización.

 

Pareciera que la única propuesta del Foro de Davos es la que implica una economía más socializada al estilo de la tradicional de la Unión Europea, y que siga los lineamientos de la descarbonización de los Acuerdos de París. Estas políticas ,sin embargo, no están resultando en la propia Europa, teniendo en cuenta la bajísima performance de la Energiewende alemana.

 

Tratar de imponer recetas costosas a los países en desarrollo, recetas que incluso en los países centrales están fracasando, no parece una alternativa auspiciosa si es que se requiere una nueva etapa de cooperación internacional.

Frente a esto, el discurso dado por el presidente Trump en Davos en enero del 2018 fue categórico: los Estados Unidos están transformando su economía a través de la desregulación y la liberación de trabas injustificadas para el uso de los combustibles fósiles. Frente al estancamiento de las propuestas socializantes de Europa, los Estados Unidos se ofrecen como modelo de crecimiento e innovación para acelerar la producción de riqueza, que es, en definitiva, lo único que le debe importar a los países que tratan de superar el estancamiento.

 

La llave maestra de toda la argumentación a favor de la globalización, la apertura de las economías y la cooperación internacional para afrontar los desafíos de la cuarta revolución industrial, proviene de la idea de las “restricciones ecológicas”, es decir, el cambio climático. La solución entonces será ir adelante con las políticas de “transformación energética”. La contradicción acá es que estas políticas no dan buenos resultados en los propios países centrales, y tanto en Alemania, como en Canadá y Australia se produce un gran debate sobre los altos costos implícitos, costos que salen de los bolsillos de los contribuyentes que al final terminan oponiéndose a estas políticas, una vez que se descorre la cortina del engaño montada durante los últimos veinte años.

En las recientes elecciones del 6 de noviembre pasado en los Estados Unidos, el público rechazó sendas propuestas de subvencionar las energías alternativas en Oregon y Colorado.

 

Qué significa un “orden internacional cada vez más multipolar”? se trata del veloz ascenso de China a los primeros planos del desarrollo económico y la reacción de los Estados Unidos.  Debe recordar que el presidente Obama ya hablaba de las dudosas prácticas comerciales de los chinos en el año 2014.

 

“creciente desigualdad”- desde hace décadas, ya sea en razón del estancamiento o del crecimiento vertiginoso, se va ensanchando la brecha entre los más ricos y los más pobres. No existe una solución global para un fenómeno inherente al desarrollo capitalista en esta etapa. Sí existen modos de redistribuir la inmensa riqueza generada cuando los mecanismos del mercado no son suficientes, y esta es una tarea puramente nacional.

 

 

“Recurriendo a avances en robótica e inteligencia artificial en el contexto del envejecimiento de las sociedades, tendremos que pasar de una narrativa de producción y consumo a una de compartir y cuidar a las personas”.

 

En los países en desarrollo, y en la Argentina particularmente, se trata de volver a encarrilar la producción y el consumo, a partir de los consensos democráticos que se pongan en la base de la revolución productiva, superando la brecha ideológica y política que se ha formado a partir de los ásperos debates entre los sostenedores del neoliberalismo y los sostenedores del populismo, sea de derecha o de izquierda.

 

En Argentina es necesario encontrar un consenso y una síntesis que supere las obsoletas antinomias surgidas de los debates en torno a los modelos económicos.-liberalismo vs. Socialismo- Aperturismo vs. Mercadointernismo – Modelo Agroexportador vs. Modelo Industrialista.

 

Es fácil dejarse convencer por los discursos bien hechos que apelan a nuestro sentido de la justicia social. La narrativa de “compartir y cuidar a las personas” no puede ocultar la dura verdad que la economía no puede pensarse como superada en sus aspectos más conflictivos, aunque las posibilidades tecnológicas parezcan infinitas.

 

Hay que encontrar un acuerdo político que a la vez organice el sistema productivo para que funcione con la máxima eficiencia , que garantice la permanencia del estado de derecho y las demás instituciones fundamentales de una sociedad donde imperen la libertad, el orden y la justicia.

 

De otro modo legitimaríamos la idea de que los que poseen el poder de las nuevas tecnologías también lo tendrían para decidir por nosotros, a cambio de la promesa de que compartirán y se ocuparán de cuidarnos. La subordinación de las naciones más débiles frente a las que poseen el poder de las nuevas tecnologías es incompatible con un ordenamiento internacional donde todos podamos disfrutar de los frutos del progreso sin por ello deber renunciar a nuestra dignidad de naciones libres y soberanas.

 

 

“Aferrarse a una mentalidad obsoleta y llevar a cabo pequeños ajustes a nuestros procesos e instituciones existentes, no será para nada suficiente. En cambio debemos rediseñar estos procesos e instituciones desde cero, con el propósito de poder aprovechar las nuevas oportunidades que nos esperan”.

 

Los países de la periferia, emergentes y en vías de desarrollo han pasado, en los años transcurridos desde la caída del muro de Berlín, por procesos de cambio y reacomodamiento cuyos resultados han sido dispares en relación a los objetivos impuestos y a la historia económica de cada uno de ellos. Para la Argentina las transformaciones llamadas “neoliberales” del período 1989 -1999 tuvieron resultados mixtos. El país se reposicionó en el mundo y se modernizó, pero el balance social y económico interno dejó mucho que desear, abriendo paso a un período de políticas populistas que retrotrajeron muchos de los cambios. Importa destacar que la situación internacional puede dar pie para avanzar en transformaciones y modernizaciones necesarias, imprescindibles para el mantenimiento de la dinámica económica que sustenten el estado de derecho. Estos cambios no pueden resultar exitosos de entrada, y las luchas de los sectores y las restricciones de corto plazo impiden que las reformas sean aceptadas por la totalidad del arco político.

El populismo del período 2002-2015 también se inscribe en un contexto internacional propicio, una vez que la Argentina se hubo modernizado en el período anterior en función de colocar su agroindustria como motor de una nueva fase de desarrollo. Pero las controversias y contradicciones del sistema nunca dejan de surgir, y esto es una evidencia incontestable de que los problemas trascendentales de las repúblicas se resuelven a través del funcionamiento de la democracia, y no por una mágica colaboración internacional que decida en cambio de la soberanía popular.

 

 

 

 

 

UN VIDEO MUY BUENO CON SUBTÍTULOS PARA ENTENDER LA POLEMICA SOBRE EL CALENTAMIENTO GLOBAL Y EL CAMBIO CLIMÁTICO

ESTE VIDEO SE HIZO EN 2007 Y LO DIFUNDIÓ EN SU MOMENTO EL CHANNEL 4 DE LA BBC.

POR SUERTE LO SUBTITULARON EN ESPAÑOL Y RESULTA MUY ÚTIL.

 

 

Otro video interesante, desafortunadamente no está subtitulado:

 

Uno de los primeros videos críticos en relación a las hipótesis del IPCC es este de la Televisión de Australia (1990) – SIN SUBTÍTULOS EN ESPAÑOL-

 

POR QUÉ NO DEBEMOS ENTRAR EN PÁNICO POR EL RECIENTE INFORME DEL IPCC

Las especulaciones sobre futuras catástrofes provocadas por el cambio climático no poseen los fundamentos científicos que nos quieren hacer creer muchos periodistas que aparecen hoy por hoy.

Secas, inundaciones, tornados y huracanes han azotado a la humanidad desde siempre, y si ahora los efectos de algunos de estos fenómenos son  mayores, no se trata de que el calentamiento global es la causa, sino que golpean donde hay poblaciones que antes no existían; o de causas humanas locales o regionales que nada deben al clima: deforestación de suelos frágiles, construcción de ciudades y pueblos en planicies aluviales, pueblos y ciudades del mundo pobre que no son más que caseríos de chapa y de cartón, corrupción de políticos y empresas que habilitan emprendimientos en lugares inadecuados, y por último, no hay que olvidar que el sistema climático es complejo y caótico, y que cada tanto los fenómenos climáticos demuestran una ferocidad inusitada: el clima está variando y cambiando desde que la tierra existe.

Vale la pena prestarle atención a estos cortos videos que pueden introducirnos a toda la problemática:

 

 

El Dr. Richard Lindzen es uno de los climatólogos y físicos de la atmósfera más prestigioso del mundo, y desde hace más de veinte años viene dando charlas en las universidades y en los parlamentos de todo el mundo explicando los errores y las falacias del enfoque vigente. Este enfoque es el que la gente conoce a través de la película de Al Gore y de los comentarios que hacen los medios de los informes del IPCC.

Gracias al Dr. Lindzen, al Dr. William Happer y a otro puñado de científicos de excelencia, la gente a podido comprender la complejidad del problema climático y los equívocos y falacias que pueden surgir cuando se lo trata de simplificar a un sólo factor: el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera.

Recomiendo leer el post sobre ” Política y Filosofía……..”, más abajo.

CALENTAMIENTO GLOBAL Y CAMBIO CLIMÁTICO. El reciente informe de las Naciones Unidas.

“Las cosas no son simplemente como elegimos pensarlas.”

Charles Sanders Peirce

 

Desde que el  Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas ( IPCC  ) comenzó a publicar  sus informes en 1991, los acontecimientos que rodean a toda esta problemática han pasado por diferentes etapas.

Al principio, apareció como un problema más, aunque novedoso, en el complicado panorama que presenta un mundo cada vez más acuciado por crisis y conflictos  de todo tipo. Con el tiempo, el tema fue ganando en espectacularidad, cuando la prensa y muchos  políticos de Europa y los Estados Unidos pensaron que podría ocupar un lugar muy redituable en sus respectivas agendas electorales. Entonces fue cuando los medios comenzaron a desarrollar una narrativa destinada a provocar la alarma en la sociedad.

Es probable que esta narrativa alarmista sobre el cambio climático hubiera tenido aún una más alta receptividad entre la comunidad científica e intelectual, de no haber sido por la imprescindible contribución de un puñado de científicos de excelencia que se han ocupado, en las ultimas décadas, de llevar por todo el mundo, a través de sus escritos y de sus presentaciones una explicación contundente de los distintos y conflictivos aspectos del problema,  y sacar una conclusión muy distinta a la que difunden los medios:

El calentamiento global y el cambio climático son reales, pero no representarían de ninguna manera el peligro para el planeta que nos quieren hacer creer muchos políticos y muchos científicos, amparados en una campaña mediática e inescrupulosa con la verdad y sustentada por motivos ideológicos y de dinero.

 

Desde 1991 hasta ahora.

Quizás el punto más alto del interés suscitado en el público, fue la época de la presentación de la película de Al Gore – Una Verdad Incómoda -y su consiguiente logro del Premio Nóbel de la Paz en 2007, compartido con el panel de las naciones unidas.

A partir de ese momento, el tema tuvo sus altibajos, de acuerdo al humor de la opinión pública, a pesar de  que en  los medios comenzó una intensa campaña promocionando las medidas e instrumentos que pudieran contrarrestar los supuestos efectos deletéreos que el calentamiento global y el consiguiente cambio climático iban a acarrear en las décadas venideras; las medidas que más se impulsaron fueron las tendientes a la  “descarbonización”, ya sea a través de tecnologías que secuestren las emisiones de dióxido de carbono ( CO2 ) provenientes de la combustión, o mediante  la implementación de la generación eléctrica por medio de fuentes solares y eólicas.

 

Pero todas estas medidas son  muy costosas y muy poco prácticas en caso que los países que más dióxido de carbono  emiten, China e India, no se plieguen a las iniciativas.

El caso de Alemania es emblemático, ya que al ser uno de los países más ricos y al haber encarado un programa muy audaz de sustitución de combustibles fósiles, -la Transición Energética o Energiewende – se hubo colocado a la vanguardia de todas estas iniciativas. Pero los resultados, después de casi quince años de implementación, están muy lejos de lo esperado: los costos económicos, y el consiguiente aumento de las tarifas públicas de la electricidad, más los grandes subsidios necesarios para mantener el equilibrio de la red eléctrica cuando no sopla el viento o durante la noche – cuando la energía solar es cero – han provocado un abierto rechazo de sectores de la sociedad que se han dado cuenta de lo inútil de esos emprendimientos, cuando países como China o  India superan por un factor de 10  cualquier ahorro en las emisiones de dióxido de carbono  que Alemania pudiera realizar.

Cuando escribí el resumen de los aspectos políticos y filosóficos que enmarcan este debate, dije que la faceta más negativa era que se había desviado la preocupación desde los verdaderos problemas medioambientales hacia una problemática que no conduce a ningún lugar, excepto hacia un saqueo de los presupuestos de los países más pobres en beneficio de unos pocos grupos económicos, y que esto podía transformarse en un verdadero dolor de cabeza para el futuro de las sociedades más complicadas con su economía, que necesitan hasta el último centavo para atender las urgencias de sus pueblos .

 

 

ANUNCIOS DE TORMENTA

“Quienes pueden hacernos creer en cosas absurdas también pueden    

hacernos perpetrar cosas atroces”

                                        Voltaire

   

 

Tenemos nuevamente otro informe del IPCC y ya los medios de prensa nos agobian con augurios catastróficos en caso de que la sociedad no tome medidas urgentes para contener el aumento de la temperatura terrestre por debajo de los 2 °C.

 

Esta vuelta de tuerca en el énfasis que han puesto los redactores del informe en la urgencia de hacer algo pronto, y los casi  histéricos artículos que ya pululan en los medios, me hace pensar en ese momento extremo de todo aventurerismo – sea material o intelectual- cuando las personas que fervorosamente han puesto toda su fe en un dogma no tienen otra opción que usar los últimos cartuchos de su arsenal para ver si pueden defender su retirada .

 

En los últimos 20 años se han desarrollado ingentes esfuerzos económicos para desarrollar y poner en función todo tipo de proyectos vinculados a las energías alternativas: a nivel mundial casi el 5% de la energía eléctrica generada proviene de fuentes solares y de parques eólicos. Todos estos proyectos han podido consolidarse gracias a los sustanciales subsidios recibidos, ya que ni la generación solar ni la eólica pueden competir con la generación tradicional termoeléctrica a partir de la quema de combustibles fósiles.

 

Pero en los últimos dos o tres años se han producido circunstancias políticas que pueden poner en peligro la continuidad del apoyo estatal a estos proyectos de energía alternativa: el triunfo de Trump en USA, los problemas de la Energiewende – transición energética – en Alemania y el rechazo de los votantes en Canadá y Australia a los altos costos de  un impuesto al carbón.

 

Sumado a todo esto nos enteramos que países como China e India, contra todo lo que se había difundido en la prensa, aún siguen con sus lineamientos estratégicos de fortalecer su red energética fundamentalmente con combustibles fósiles – carbón en primer lugar-

 

Hay miles de científicos y periodistas que están comprometidos con toda la temática del Calentamiento Global y el Cambio Climático y que encuentran bastantes dificultades en adaptarse a un cambio de rumbo de 180 grados: es decir, aceptar que quizás todo lo que se ha especulado y escrito en los últimos 20 años es una exageración y que, en realidad, los verdaderos fundamentos científicos no están del lado de los que nos anuncian estas inminentes y  terribles catástrofes .