Política y filosofía del movimiento de opinión “ Calentamiento Global y Cambio Climático”  

 

PARTE I

 

 

SCHÜLER:

Doch ein Begriff muß bei dem Worte sein.

MEPHISTOPHELES:

Schon gut! Nur muß man sich nicht allzu ängstlich quälen

Denn eben wo Begriffe fehlen,

Da stellt ein Wort zur rechten Zeit sich ein.

Mit Worten läßt sich trefflich streiten,

Mit Worten ein System bereiten,

An Worte läßt sich trefflich glauben,

Von einem Wort läßt sich kein Jota rauben.

J.W. Goethe

 

Estudiante:

        Pero un concepto tiene que haber en la palabra.

Mefistófeles:

  ¡ De acuerdo! Pero no hay que atormentarse 

                             Mucho y tener miedo

                            Pues precisamente donde los conceptos faltan

                              Surge una palabra en el momento justo

                             Con palabras se puede discutir de maravillas

                              Un sistema puede crearse con palabras

                             En palabras se puede tener fe perfectamente

                              Y ni una jota puede quitársela a la palabra

 

El entrecomillado del título viene motivado por el carácter político y militante de este importante movimiento de opinión.  En política- como en la religión y en el arte -las palabras tienen una importancia crucial.

 

Tradicionalmente en política, los movimientos de opinión surgen cuando una parte de la población ve un problema y quiere darle solución; y esto es válido tanto a nivel de Nación y en el desarrollo histórico  de los partidos políticos, como en el más acotado nivel de las municipalidades y ciudades que se enfrentan a problemas puntuales.

 

Con la creciente importancia de los medios masivos, con su penetración en casi todos los ámbitos de la sociedad, los movimientos de opinión pueden muy bien surgir de arriba hacia abajo; basta una propaganda bien llevada  para convertir una insignificancia o pseudoproblema en tapa cotidiana de los medios informativos. Y todo esto se explica casi siempre porque detrás de esta construcción propagandística hay intereses políticos o económicos o ambos .

 

Con el “calentamiento global y cambio climático” – vamos a indicarlo desde ahora por sus iniciales CGCC – ha sucedido esto. Hay que remarcar, sin embargo, que la inquietud por los problemas del medio ambiente  ya había calado hondo en las sociedades avanzadas  en los años sesenta, y que el deterioro del medio ambiente fue siempre un problema real y serio. Por eso que cada vez que se habla del CGCC se dirige la atención hacia problemas concretos que supuestamente serían causados o agravados por el CGCC.

 

En los años setenta del siglo XX comenzaron a tomar impulso creciente algunos motivos-fuerza  que siempre están presentes en una sociedad. Con el auge del bienestar económico  en EE.UU y en  Europa, la gente comenzó a mirar con más atención el medio ambiente que la rodeaba, comprobando los graves efectos deletéreos de la contaminación, la deforestación, el aglomeramiento ciudadano, la miseria del Tercer Mundo y todo aquello que aún no había llegado a la altura del bienestar material ya adquirido.

 

La gran crisis del petróleo acarreada por la caída de la convertibilidad oro-dólar en 1971, y luego la guerra del Yom Kipur en octubre de 1973, que acarreó el embargo petrolero de los países árabes a Occidente y la formación de la OPEC, provocó una gran incertidumbre sobre el futuro en EE.UU. y Europa. Parecía que el modelo de desarrollo llevado adelante hasta esos momentos no era viable en un futuro.

Así tomaron fuerza las ideas surgidas unos años antes en el ámbito del Club de Roma y presentadas con bombos y platillos en la conferencia sobre medio ambiente de las Naciones Unidas en Estocolmo en 1972: control de la población y crecimiento eonómico cero. Implícito en esto estaba lógicamente una nueva modalidad de control sobre los recursos del Tercer Mundo.

Se abandonaba así la política del Progreso para los países pobres – Alianza para el Progreso – , que a partir de ese momento tendrían que buscar una nueva modalidad de desarrollo, por supuesto apadrinados por los Think Tanks de EE.UU. y Europa, que exigían control sobre las modalidades futuras del crecimiento económico.

 

La Guerra Fría también podía ser tomada como excusa; ¿O acaso el programa soviético de desarrollo material a toda costa, con la inhumanidad que significaba para las libertades individuales y la destrucción concomitante del medio ambiente no eran suficientemente reales como para requerir una reacción aquí y ahora.?

 

Todo esto, por supuesto, en la teoría y en las mentes agitadas de los burócratas y planificadores en los centros de poder mundial que diseñaban el futuro de la humanidad como después la generación siguiente diseñaría videojuegos. Pero sucedió  la pavorosa revolución técnico-científica que a partir de ahora permitiría la mejora de los niveles de vida de cientos de millones de personas en los lugares más pobres del planeta.

 

El mundo de escasez extrema se convirtió de golpe en un mundo de posibilidades de mejoras materiales y políticas, pero la respuesta de algunos intelectuales del primer mundo fue muy negativa porque estos desarrollos desafiaban sus previsiones de que sólo una economía socialista podía lograr sacar a los hombres de la miseria.

 

Cayó el Muro y entró China en escena, lo que provocó una creciente  demanda de todos los recursos naturales y a la vez inundó el mercado de trabajo mundial con una oferta de mano de obra equivalente al total de la ya existente en USA y Europa; las viejas preocupaciones y miedos sobre la hegemonía reaparecieron, y entonces fue el momento de desempolvar, de rescatar de las bibliotecas, las viejas historias y teorías  del fin del mundo.

 

De esta tormenta de miedo,  pasiones e intereses encontrados  que se abatió sobre New York, Washington, Londres, París, Berlín  y demás centros del  mundo desarrollado surgirá este raro artificio del intelecto humano llamado Calentamiento Global y Cambio Climático.

 

 

Política y filosofía del movimiento de opinión “ Calentamiento Global y Cambio Climático”

 

Parte II

 

                    In old days men had the rack.  Now they have the  press. 

                (en los viejos tiempos existía la Tortura, ahora tenemos la Prensa)                                                                                                                                                 

Oscar Wilde

 

No es fácil dar una idea consistente de un movimiento intelectual que se despliega a lo largo de casi 60 años sin caer en la trampa de presentarlo como si fuese premeditado.

 

Podemos señalar tres fuerzas que contribuyeron – y aún lo hacen – a la enorme difusión del movimiento conservacionista o ambientalista, cuya potencia parece hoy día que se ha transvasado en su totalidad al movimiento del Calentamiento Global y Cambio Climático.

 

La primera es sin duda el hecho que el auge económico de la segunda mitad del siglo XX provocó una cantidad impresionante de daño a la naturaleza y malestar creciente en la población.

 

La segunda es que el bienestar económico de los países centrales dio origen a una gran población universitaria, la mayoría de la cual se dedicó a las humanidades o fue muy influenciada por las corrientes de ideas de esas facultades.

 

La tercera es la revolución tecnológica de las comunicaciones que hace posible tener el mundo entero online durante las 24 horas del día.

 

Esta nueva corriente de opinión que venimos estudiando bien podría ser considerada, como en los manuales de filosofía, una nueva Weltanschauung o concepción del mundo, donde lo que se impone  en la conciencia de la gente es la importancia del Planeta Tierra como un todo. La Encíclica de Francisco, Laudato Sí, es meridianamente explícita, se trata de “Nuestra Casa Común”.

 

Una nueva concepción del mundo nunca es absolutamente nueva, sino que se nutre de muchas tendencias latentes presentes en la sociedad desde  mucho tiempo antes. En el caso que estudiamos aquí, se trata del rechazo del “consumismo” y del materialismo que todo lo invade; del descontento con las políticas, los políticos y en general con  todo el sistema social tal como se presenta cotidianamente; para los jóvenes, lo que está presente y es importante, es la sempiterna rebelión, el rechazo del mundo representado por los padres.

 

Algo que ha hecho de esta nueva concepción del mundo algo tan particularmente hostil hacia la sociedad científico-tecnológica es que las facultades de humanidades de Occidente se han visto desproporcionadamente influidas por las filosofías irracionalistas provenientes de Alemania; Heidegger se ha hecho popular vía Sartre, Foucault, Derrida, Deleuze, Guatari y demás filósofos post-modernos y post-estructuralistas. Si sumamos a esto que la Escuela de Frankfurt, representada por Adorno, Horkheimer y Marcuse también es muy hostil a la ciencia y a la técnica del mundo capitalista, el panorama no puede ser distinto del actual en lo relativo a cómo las juventudes de Occidente interpretan el desarrollo del sistema social capitalista.

 

Podría pensarse que el desenlace intelectual del presente no podría haber sido otro, puesto que él se encuentra tan mal balanceado en relación al verdadero sentido del impulso científico-tecnológico, cuyo carácter es considerado casi maligno por las nuevas generaciones.

 

La disonancia comenzó con los estudiantes que egresaron de las aulas universitarias en los años ochenta;  los formadores de la opinión pública, periodistas y  maestros, hicieron de correa de transmisión de este sentimiento negativo a toda la sociedad en general. Así se fue difundiendo este sentimiento negativo contra la actual sociedad y surgió la idea de una nueva utopía para superarla.

 

 

 

 

 

 

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