Segunda parte de la conferencia del Dr. Richard Lindzen-Londres 8 de Octubre del 2018-

A partir del minuto 28 del video.

La narrativa popular y sus orígenes políticos:

Ahora pasamos a la narrativa que se ha popularizado en relación al sistema climático. El clima, un sistema multifactor, se puede resumir en una sola variable: el cambio de la temperatura media global, y está controlado principalmente por el 1-2 % de perturbación en el presupuesto energético debido a una sola variable: el dióxido de carbono, entre muchas variables de importancia comparable.

Esto constituye un extraordinario par de pretensiones basadas en un razonamiento que bordea el pensamiento mágico. Sin embargo, es la narrativa que ha sido ampliamente aceptada, aún entre muchos escépticos. Esta aceptación es un indicador fuerte del problema señalado por C. P. Snow.

Muchos políticos y sociedades eruditas han llegado aún más lejos. Ellos respaldan que el dióxido de carbono es la variable de control, y aunque el dióxido de carbono proveniente de la actividad humana es una porción pequeña comparada con los más grandes pero inciertos intercambios naturales entre los océanos y la biósfera, ellos están seguros que conocen en forma precisa qué políticas implementar para controlar los niveles de dióxido de carbono.

En tanto que muchos científicos han apoyado esta visión de las cosas en los últimos doscientos años, hasta los años ochenta del siglo XX fue generalmente rechazada. Cuando en 1988 el científico de la NASA James Hansen le dijo al Senado de losEstados Unidos que el calor de aquel verano reflejaba los crecientes niveles de dióxido de carbono en la atmósfera, aun la revista Science, en ese momento informó que los climatólogos eran escépticos al respecto. La consolidación de esta visión como un dogma durante este período se debió a actores políticos y a otros que buscan explotar las oportunidades multi-trillonarias en dólares que abundan en el sector económico de la energía.

Un ejemplo fue el de Maurice Strong, burócrata global y negociante aventurero (que pasó los últimos años de su vida en China, aparentemente tratando de eludir una acusación por su rol en los escándalos de corrupción en el programa de las Naciones Unidas “Comida por Petróleo”). Se lo acredita a Strong como el iniciador del movimiento del calentamiento global a principio de los 80; luego ayudó a organizar la Conferencia de Río en 1992, que dio origen alConvenio- Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático. Otros como Olaf Palme y su amigo Bert Bolin, que fue el primer director del IPCC,estuvieron también involucrados incluso desde los años 70.

El entusiasmo político solo se ha incrementado desde entonces, en tanto la ideología política ha llegado a jugar un rol preponderante. Hace algunos años Christiana Figueres, la secretaria ejecutiva del Convenio-Marco de las Naciones Uniones para el Cambio Climático, dijo que “la humanidad, por primera vez en la historia, estaba proponiéndose la tarea de modificar intencionalmente el sistema económico”.

Figueres no está sola en esta creencia. El asesor más cercano al Papa Francisco atacó a los conservadores que se muestran escépticos frente a la narrativa del cambio climático, y acusó al capitalismo por ser la causa de esa convicción. Hablando frente a los periodistas, el Cardenal Oscar Rodríguez Madariaga criticó a “ciertos movimientos en los Estados Unidos que han aparecido en forma preventiva en oposición a la futura Encíclica de Francisco sobre el cambio climático. La ideología alrededor de estos temas vinculados al medio ambiente está muy ligada a un capitalismo que no quiere detenerse frente a la ruina del medio ambiente porque no quiere abandonar sus ganancias” dijo el Cardenal Madariaga.

En agosto pasado se publicó un trabajo en los Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos. El trabajo está lleno de podrías y deberías, y concluye que “se necesita de la acción humana colectiva para apartar al sistema terrestre de un umbral potencial y mantenerlo habitable”. Los autores del trabajo dicen que esto requerirá de un “manejo del entero sistema de la tierra-biósfera- clima y de la sociedad, y que podría involucrar la descarbonización de la economía global, el mejoramiento de los depósitos de carbono de la biósfera, cambios en el comportamiento, innovaciones tecnológicas, una nueva gobernanza y la transformación de los valores sociales.” 

Recuerden, en un mundo que se ha rendido al incoherente principio precautorio aún el solo enunciado de que existe una remota posibilidad, justifica las medidas extremas.

El poder que estas personas buscan desesperadamente incluye el de volver para atrás el status y el bienestar de la gente común, status y bienestar que la gente ha logrado y sigue logrando a través de la revolución industrial generada a partir de los combustibles fósiles, y devolverlos y retornarlos hacia un pasado presumiblemente más apropiado donde el status era el de los siervos. Y muchos más entre los más pobres del mundo verán impedido todo camino a la mejora de su condición.

Sin embargo, cuando semejantes pretensiones se exponen frente a los líderes de nuestras sociedades, junto con la información falsa de que “el 97% de los científicos está de acuerdo”, nuestros líderes tienen miedo de disentir y siguen adelante, como los lemmings, hacia el suicidio de la sociedad industrial. De nuevo, nada mejor para ilustrar el problema que C. P.Snow identificó 60 años atrás.

Es interesante, no obstante, como la gente común (en oposición a las élites educadas) puede ver el sinsentido de lo que se propone. ¿Qué es lo que les pasa a nuestra élites que las hace tan vulnerables, y qué les pasa a muchos de nuestros científicos que lideran toda esta estupidez? Las respuestas no pueden ser halagüeñas para ninguno de los dos grupos. Consideremos en primer lugar las élites vulnerables:

  • han sido educados en un sistema donde el éxito se consigue a través de la habilidad para complacer a sus profesores. En otras palabras han sido condicionados para racionalizar cualquier cosa.
  • En tanto que son vulnerables a los falsos relatos, no lo son económicamente tanto como la gente común. Se creen lo suficientemente ricos como para poder superar los esfuerzos económicos que tales políticas implican, y son lo suficientemente inteligentes, incluso, para beneficiarse de ellas.
  • El relato es lo suficientemente trivial como para que esta élite piense, que ellos también, al final han podido comprender la ciencia.
  • Para muchos de ellos, especialmente los que están a la derecha en el espectro político, la necesidad de ser considerados personas inteligentes provoca que sientan que oponerse a cualquier cosa considerada científica los hará aparecer como ignorantes, y este miedo supera a cualquier otro tipo de compromiso que puedan tener basado en su adhesión ideológica a la libertad.
  • Ninguno de estos factores incide en la conducta de la gente común. Éste muy bien puede ser el argumento más fuerte para sostener la democracia popular, en contra de los dirigentes que dicen saber más.

¿Y qué pasa con los científicos?

  • los científicos son especialistas.Muy pocos son expertos en el clima. Y esto incluye a muchos que son“científicos climáticos” y que se sumaron a esta especialidad debido a los ingentes aumentos  en la financiación que acompañaron a toda esta histeria sobre el calentamiento global.
  • Los científicos son personas con sus propias posiciones políticas, y muchos se han entusiasmado en utilizar su status como científicos para promover sus ideas políticas (y esto no difiere de las celebridades, a cuyo status aspira muchos científicos). Consideren como ejemplo cómo se desarrolló el movimiento contra las armas nucleares, el movimiento contra la Iniciativa de Defensa Estratégica, contra la guerra deVietnam, etc.
  • Los científicos también se dan cuenta, aguda y cínicamente, de la ignorancia de los no-científicos y del miedo que ella engendra. Este miedo deja a la élites vulnerables particularmente aliviadas cuando se les asegura que la teoría que fundamenta el alarmismo es trivialmente simple y que todos los científicos están de acuerdo. El ex Senador y ex Secretario de Estado  John F. Kerry es un ejemplo típico de esto, cuando dice,refiriéndose al efecto invernadero: “sé que a veces, y lo recuerdo de mis épocas de la secundaria, ciertos aspectos de la química y de la física pueden ser complicados. Pero esto no es complicado.Esto es sencillo. Los niños pueden comprenderlo desde pequeños”. Como ustedes han visto, el efecto invernadero no es para nada tan sencillo. Solo niños con una inteligencia alta lo podrían entender. Si consideramos la descripción que hizo Kerry del clima, parecería que él no lo ha comprendido.

LA EVIDENCIA

Llegados a este punto, varios de ustedes podrían estar preguntándose sobre la así llamada evidencia de un peligroso cambio climático. ¿Qué pasa con el hielo del Ártico que desaparece?¿con el aumento del nivel del mar? ¿los eventos climáticos extremos? ¿los osos polares que mueren de hambre? ¿la guerra civil en Siria? Y todo el resto.

La gran variedad de afirmaciones hace imposible señalar cualquier causa particular que se aplique a todas ellas. Por supuesto que hablar y hacer afirmaciones sobre la existencia de cambios, aún si estas observaciones son correctas (y muchas sorprendentemente a menudo no lo son) no implicaría un calentamiento por efecto invernadero per- se. Ni siquiera apuntaría hacia algún peligro.Fíjense que la mayoría de las así llamadas evidencias se refiere a cosas sobre las cuales ustedes no tienen ninguna experiencia personal. Muchas de las consignas, tales como las referidas a eventos climáticos extremos, se contradicen con la teoría física y con lo que muestran los datos empíricos. El propósito de todos estos anuncios y consignas es obviamente asustar y confundir al público, y hacer ver como si la evidencia existiera donde, de hecho, no hay evidencia alguna. Si hay evidencia de algo, es sobre el acierto de lo que dijo C. P. Snow. Algunos ejemplos les mostrarán lo que quiero decir.

Primero, para que algo sea evidencia, debe haber sido previsto en forma no ambigua (ésta es una condición necesaria pero dista aun de ser suficiente).La figura 1 muestra los modelos predictivos del IPCC para el mínimo del hielo en el Ártico durante el verano para el año 2100, en relación al período1980-2000. Como pueden ver, existe un modelo para cada resultado. Es como una fórmula para ser un experto tirador: dispara primero y dí que el blanco era a lo que acertaste.!!

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Pasando al punto de las temperaturas extremas, los datos muestran que no existe ninguna tendencia, y el IPCC está de acuerdo. Incluso Gavin Schmidt, el sucesor de James Hansen en el Instituto GISS de la NASA en Nueva York ha remarcado que “los enunciados sobre los extremos no se encuentran en ningún lado en la literatura científica, pero parecen abundar en los medios”. Continúa diciendo que solamente toma algunos segundos darse cuenta que la percepción popular de que “el calentamiento global implica que todos los extremos tienen que aumentar todo el tiempo, es un sinsentido”.

En el corazón de todo este sinsentido se halla el fracaso en distinguir el concepto de tiempo (weather) del concepto de clima. Entonces, el calentamiento global se refiere al bienvenido incremento de la temperatura en aproximadamente 1° C desde que terminó la Pequeña Edad de Hielo, hace aproximadamente 200 años. Por otro lado, los extremos del tiempo (weather) dan cuenta de cambios de temperatura de aproximadamente      20° C. Estos grandes cambios tienen una causa muy distinta a la del calentamiento global. Hablando crudamente, se trata de corrientes de aire que traen aire caliente o aire frío desde regiones distantes que  están frías o están calurosas. Se trata de vientos con la forma de ondas. La potencia de estas ondas depende de la diferencia de temperaturas entre los trópicos y el Ártico – esto es para el Hemisferio Norte- (cuando las diferencias son más grandes, las ondas son más fuertes). Ahora bien, los modelos utilizados para proyectar el calentamiento global predicen que estas diferencias de temperaturas decrecerán en el futuro, más que crecer. Así, el incremento de temperaturas extremas apoyaría la teoría de un enfriamiento global, más que de un calentamiento global. Sin embargo, las personas que no tienen formación científica parecen incapaces de distinguir el calentamiento global del clima del de los extremos de temperatura debidos al tiempo (weather).

De hecho, como dijimos recién, parece que realmente no existe ninguna tendencia discernible en los extremos. Solo existe la gran atención que los medios le prestan al tiempo, y la explotación de estas noticias por gente que sabe que la proyección de catástrofes para un futuro distante no mueve a nadie,y que ellos por lo tanto necesitan una manera de convencer al público de que el peligro es inmediato, aunque no lo es.

Esto también es el caso con el aumento del nivel de mar. El nivel del mar ha estado aumentando aproximadamente 8 pulgadas por siglo desde hace siglos; y es claro que la sociedad ha sabido afrontar el desafío. Para promover el miedo, se habla de modelos que predicen un incremento mayor. Como cuestión práctica, se sabe desde hace mucho que en la mayoría de las localidades costeras donde se mide el nivel del mar con mareógrafos, estos cambios están asociados más bien con la tectónica de placas o con la utilización de la tierra.

Aun más, el pequeño cambio en la temperatura media global (realmente el cambio en el incremento de la temperatura) es mucho menor que lo que los modelos de computación utilizados por el IPCC han predicho. Aun si todo este cambio se debiera a la acción humana, sería más consistente con menores sensibilidades a la adición de dióxido de carbono a la atmósfera, y el IPCC dice que la mayor parte (no todo) el calentamiento de los últimos 60 años es debido a las actividades humanas. Así, el tema del cambio climático producido por el hombre no parece ser un problema serio. Sin embargo, esto no basta para detener a los políticos ignorantes en sus declaraciones respecto de que la atribución a las actividades humanas que hace el IPCC equivale a una abierta prueba de futuros desastres.

Los datos elegidos ex profeso es un tema. Así, recientemente se anunció que el derretimiento y la descarga del deshielo en Groenlandia se ha incrementado, y que el calentamiento empeorará la situación. Se omite decir en el reporte que tanto la agencia meteorológica de los Estados Unidos como la agencia meteorológica danesa han corroborado que la masa de hielo en Groenlandia ha estado creciendo. De hecho, las dos informaciones pueden ser ciertas, en la medida en que la masa de hielo que se acumula empuja y desplazaa las capas más antiguas produciendo su derretimiento y su descarga en el mar.

Falsas representaciones, exageraciones, elección de los datos convenientes, o directamente las mentiras, es lo que constituyen las así llamadas evidencias del calentamiento global.

CONCLUSIÓN.

Entonces aquí lo tienen. Una conjetura implausible sustentada por la falsa evidencia y repetida incesantemente se ha convertido en un conocimiento políticamente correcto, y es utilizado para promover la caída de la civilización industrial. Lo que le dejaremos a nuestros nietos no es un planeta dañado por el progreso industrial, sino un repertorio de inimaginable estupidez, y un paisaje degradado por molinos de vientos oxidados y desecho de paneles solares. Las falsas afirmaciones sobre el 97% de acuerdo de los científicos no nos salvarán; pero la voluntad de los científicos de permanecer callados probablemente reduzca mucho la confianza y el apoyo a la ciencia. Quizá esto no sea tan malo después de todo, por lo menos en lo concerniente a la ciencia oficial.

Hay al menos un aspecto positivo en la situación presente. Ninguna de las políticas propuestas tendrá demasiado impacto en los gases de efecto invernadero. Y así nos seguiremos beneficiando con lo que sí puede ser atribuido claramente al elevado nivel de dióxido de carbono: su rol efectivo como fertilizante de las plantas y su rol en reducir su vulnerabilidad a las sequías. Mientras tanto, el IPCC dice que debemos prevenir otro incremento de 0.5 ° C en la temperatura del planeta, a pesar de que el 1°C  que se ha incrementado hasta ahora ha sido acompañado por el mayor aumento en el bienestar humano de toda la historia. Como solíamos decir en mi barrio del Bronx cuando era niño “Go figure!”

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