el mundo en la vorágine

En las últimas semanas pudimos observar en los medios una avalancha de noticias alarmantes sobre el cambio climático. Parece una repetición exagerada de lo que comenzó en octubre cuando las Naciones Unidas publicaron un informe preocupante sobre las consecuencias del fenómeno, si es que no se tomaban medidas para limitar el aumento de las temperaturas a los 2 ° C por encima de las que prevalecían antes de la era industrial, es decir a principios del siglo XIX.

Pero todo es una exageración, una campaña basada en la provocación del temor, como ya saben los lectores de esta página. La evidencia científica, los datos cada vez más abundantes sobre los aspectos cuantitativos del fenómeno del calentamiento global y del cambio climático indican que no hay motivos para preocuparse, y menos aún para que la sociedad se embarque en costosos experimentos que no pueden más que enojar al electorado y traer más caos a una situación mundial que ya tiene bastantes elementos preocupantes en política y economía .

Sin embargo, el público y los curiosos se preguntan cómo puede ser posible que tanta gente conocida e importante esté equivocada sobre un tema que no es menor y que importa para el futuro de las generaciones jóvenes.

Quizás cuando se escriba la historia intelectual del siglo XXI un capítulo de la misma se dedicará a lo que yo llamaría ” El Gran Miedo del Siglo”, o mejor ” La Incursión de la Pseudociencia del Cambio Climático” parangonando los capítulos análogos de las del siglo XX que se ocuparon de las ideologías totalitarias – bolchevismo y nazismo -, ya que existe una similitud notable entre la difusión de éstas y lo que pasa hoy con la propaganda ilimitada sobre la amenaza del clima.

Ahora nos vamos a limitar a un aspecto central de todo el problema, que es el de la divulgación de la ciencia, de cómo es posible llegar al público con contenidos que son en esencia difíciles.

Desafortunadamente, la ciencia no puede ser como el arte, que impacta directamente nuestros sentidos sin necesidad de que el conocimiento racional esté presente.

Por eso  hacer de la ciencia una nota pintoresca y esforzarse en hacerla también interesante, a veces distorsiona el sentido de lo que se quiere trasmitir, que es ni más ni menos el contenido sustancial y racional de un conocimiento que no sólo importa por sí mismo, sino que forma parte integral de la explicación global de la naturaleza.

Una buena introducción al tema es esta conferencia del Dr. Richard Lindzen. Como siempre, lo mejor es leer y escuchar a los maestros.

El Dr. Richard Lindzen explica los problemas de la divulgación científica. Trata en forma especial la problemática del Calentamiento Global y del Cambio Climático.

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